
Cobertura especial UNIVA FIL Frame: Texto y fotografía: Julio Santos
En la antesala de la inauguración de la Feria Internacional del libro (FIL) 2025, el escritor, periodista y guionista cubano Leonardo Padura ofreció una rueda de prensa donde abordó la complicada realidad de su país. El autor oriundo del barrio habanero de Mantilla, dialogó las diversas formas de burlar restricciones y la supervivencia cultural de los cubanos.
Reconocimiento externo.
Una periodista de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) planteó a Padura la paradoja de ser reconocido internacionalmente en contraste con la situación de la escasa cantidad de sus obras en Cuba. Padura señaló que no es que “no pueda ser leído”, si no que sus libros “raramente son publicados” y que de publicarse casi ningún cubano puede darse el lujo de pagar los libros, además la «falta de voluntad de publicar» que se experimenta en la isla. Sin embargo destacó cómo los cubanos han desarrollado un mecanismo de supervivencia para
obtener cultura e información de países ajenos, “todas las series importantes de los últimos años yo las he visto a través de la piratería” señaló Padura.
La piratería como herramienta.
«Gracias a la piratería muchas de las novelas (de Padura) se van a ver” además de tomar en cuenta el apartado económico que sus obras deberían de entregar, señalando “ creo que esto es una forma que económicamente deberá ser un desastre, pero para mí, personalmente, y para esa persona que accede a esa forma a poder ver el primero, es un acto que yo, sí agradezco.»
Padura expresó que el único límite político para publicaciones de libros debería ser de carácter ético, que no permitan la difusión de mensajes racistas, xenófobos y racistas, pero nunca de carácter político o social.
El incierto mapa de la narrativa cubana.
Padura admitió que le “resulta muy difícil” trazar el mapa de la narrativa cubana debido a la escasa publicación y circulación de libros en la isla, y como cada libro que se encuentra en las casas de los habitantes son libros de generaciones que se heredan porque no hay nuevos ejemplares, incluso en las librerías públicas que están “vacías”. Pero con esperanza de tres mujeres que son cabezas más visibles de “una generación de novelistas mayores, Karla Suárez, Yoe Guerra, y Ana Lucía Montero”, que inspiran a nuevas generaciones de profesionales de la literatura.






