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Pbro. Lic. Armando González Escoto • Director de Publicaciones del Sistema UNIVA

 

 

La gente de buena voluntad tiende a pensar de acuerdo a los valores en que cree, y eso mismo le lleva a considerar que los demás piensan y actúan de la misma forma. En los tiempos lejanos en que los cristianos hacían la guerra, siempre y cuando fuera justa, establecieron normas éticas que deberían respetarse por unos y otros, así, aunque no siempre se supiera de qué lado estaba realmente la justicia, por lo menos, la guerra se entablaba en términos de honor.

La crisis social, económica y cultural que trajo consigo la peste negra (1350-1352) dio inicio a una nueva mentalidad donde las normas éticas, el honor y la caballerosidad medievales pasaron a segundo plano, ahora lo importante era ganar la guerra, justa o injusta, por el medio que fuera, honesto o deshonesto, comenzaba una era en que de nuevo el fin justificaba los medios. Esta realidad no fue inventada o sugerida, sino descrita por Nicolás de Maquiavelo.

Mucho antes de que Maquiavelo describiera las nuevas conductas inmorales de la guerra, el maestro Sun, más o menos cinco siglos antes de Cristo, había escrito su célebre obra “El arte de la guerra”, uno de cuyos principios fundamentales es elevar la mentira y el engaño como supremas herramientas del combate.

En el mundo actual, tanto el maestro Sun, como Maquiavelo se han convertido en los verdaderos líderes del pensamiento político, un ejemplo de la vigencia de sus enseñanzas ha sido la guerra comercial que Estados Unidos declaró a China y que ya ha producido enormes estragos en la economía mundial. Recordemos que fruto de esta contienda, que incluye además la guerra de Trump en contra de medio mundo, hizo que ya desde el año pasado se anticipara que la Unión Europea entraría en recesión, y todavía no surgía ningún virus.

Con el presidente Trump renació en el planeta el principio del egoísmo nacional, hacer fuerte a su país a costa de la debilidad de los otros, y valerse para ello de cualquier medio, sobre todo de la mentira, la desinformación, la hiperinformación, las medias verdades, las insinuaciones, la guerra del lodo, tan bien manejada hoy día por políticos de todas las latitudes.

Esto explica el que de pronto circulen en las redes sociales impecables documentales, con las mejores apariencias de seriedad, de investigación ampliamente fundamentada, con declaraciones y entrevistas a personajes, fotografías de lugares y de documentos, sesudos análisis de hombres de ciencia, estadísticas, esquemas, y que todo esto sea sin embargo absolutamente falso, pero muy bien pagado por quienes están empeñados en divulgar una determinada mentira global, como parte de su estrategia de guerra.

Otro de los recursos del engaño militarizado ha sido enviar discursos pronunciados en idiomas extranjeros por determinados líderes de la política, del pensamiento, o de la ciencia, con traducciones al español que no corresponden para nada con lo que dichos personajes están diciendo, y que la gente, que no es poliglota, pero que tampoco piensa, se cree de inmediato y procede a “reenviar” a medio mundo.

Aunque el maestro Sun no lo dice, es evidente que el triunfo del engaño supone la estrechés mental de quienes se lo creen.

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