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Comunicación Guadalajara

¡Es el colmo! 2> Por | Líderes de opinión, Voces UNIVA | Sin comentarios

Mtra. Laura O. Robles Sahagún · Coordinadora de Alumni y Bolsa de Trabajo UNIVA Plantel Guadalajara

 

De verdad (y me disculpo por iniciar de esta manera mi colaboración) me llena de indignación y repugnancia la insensibilidad de algunas personas ante la situación que viven niños y adultos enfermos. Y no solo me estoy refiriendo a quienes están en el poder (no les puedo llamar políticos), también hago alusión a todos aquellos ciudadanos que los defienden y que abogan por las posturas que toman y las grotescas frases que utilizan.

¿Acaso habrán visto alguna vez el sufrimiento de un paciente con cáncer? ¿Acaso habrán visto la sonrisa llena de dolor, pero también de esperanza de un niño que está luchando por vivir? ¿Acaso creen que a ellos no les va a pasar o a algún familiar no les va a pasar?

No se trata de dinero, no se trata de poder, se trata de enfermedades que no respetan condición alguna (ni económica, ni de género, ni de posición social, ni laboral). Se trata de padecimientos de organismos y eso, por lo que sé, todos estamos integrados de lo mismo.

Uno de los mayores problemas que existen actualmente es el desabasto de los medicamentos para las quimioterapias, pero ¿qué hay de las diálisis y hemodiálisis? ¿qué con las vacunas? Y tantas enfermedades que requieren tratamientos muy costosos y que no son entregados a los pacientes.

Leía en días pasados la relatoría que una amiga hizo acerca de su sesión de quimioterapia, en donde estaban regresando a muchos pacientes porque no se les podía proporcionar su tratamiento. La desesperación de la gente porque ya llevan muchos días sin medicamento. Me partió el alma solo de ponerme en los zapatos de esas personas, de sus familiares.

¿No tenemos ya demasiado con la pandemia, los desastres naturales, la crisis económica como para que no haya sensibilidad, empatía y responsabilidad hacia los enfermos?

¿De qué les sirve tener grados académicos si no los ponen al servicio de los demás? ¿Para qué quieren estar en el poder si solamente les sirve para su propio bien?

No señores, no se trata de partidos políticos ni de preferencias ideológicas. Se trata de humanismo, se trata de ética, de responsabilidad, de lealtad a la patria y a los ciudadanos ¿Acaso no juraron cumplir y hacer cumplir la ley?

Y esos defensores de lo indefendible, rueguen porque nunca necesiten un solo medicamento, ni ustedes ni las personas a las que quieren (supongo que por lo menos habrá alguien por quien si sientan compasión), para que no tengan que pasar por este sufrimiento aun mayor de no contar con los insumos para su salud.

Quien está contribuyendo para hacer frente a este desastre, es la sociedad civil organizada, los particulares, pero la situación económica de muchas personas se está viendo afectada y no podrán seguir aportando tan fácilmente a estas causas ¿qué va a suceder entonces? ¿Muertes masivas? Entonces, que pongan en los certificados de defunción: muerte por negligencia e irresponsabilidad de X y Y que estaban en el gobierno y no le entregaron su medicamento.

Y recordemos la protesta que hacen los presidentes de México: “Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si no lo hiciere, que la Nación me lo demande”.

Pues ¡Ya se los demandamos!

 

 

Publicado en La Crónica de Hoy Jalisco del viernes 3 de julio de 2020

 

El uso de plasma convaleciente en pacientes críticos de COVID-19 como alternativa de tratamiento 2> Por | Líderes Universitarios, Voces UNIVA | Sin comentarios

Estrella Aguilar Reyes · Alumna de la Licenciatura en Médico Cirujano  

 

El día 30 de enero del 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que el mundo se encontraba bajo amenaza de un nuevo virus, conocido ahora por todos como SARS-CoV-2. Sumergidos en el término de pandemia y de la nueva enfermedad que esta causa (COVID-19), la comunidad científica de todas las naciones se ha encontrado en una batalla contrarreloj, aún hoy, a casi medio año de su descubrimiento, a pasos acelerados se realiza la búsqueda de soluciones y respuestas, pero hacen falta piezas en el rompecabezas.

Ya conocemos su forma de contagio, su periodo de incubación, sus síntomas y diagnóstico, pero aún no hay certeza cuando hablamos sobre el tratamiento; es conocido por el personal de salud que la base del abordaje médico es tratar la sintomatología, siendo este campo muy amplio donde se han probado varios fármacos como la hidroxicloroquina, remdesivir, lopinavir/ritonavir interferón β-1ª, entre otras terapias innovadoras. Sin embargo, también se apuesta por lo ya conocido, aquello que ha demostrado tener eficacia en escenarios similares al que hoy tenemos sobre la mesa, como fue el caso de SARS en 2002 y MERS en el año 2012 virus similares a SARS-CoV-2, el uso de plasma convaleciente.

Pero ¿Qué es el plasma convaleciente y por qué es tan importante?

Se define como plasma al componente líquido de la sangre que se obtiene una vez retirados los elementos formes. Este líquido se encuentra conformado por agua, iones, gases aminoácidos y proteínas. Entre las proteínas que conforman el plasma (albumina, globulinas y fibrinógeno), las globulinas son las que en este momento representan el punto de investigación más importante.

Hay tres tipos de globulinas y cada una tiene un papel especifico, las gammaglobulinas o inmunoglobulinas son proteínas que se originan de las células llamadas linfocitos B, están encargadas de la producción de anticuerpos contra agentes patógenos y de memoria (para en caso de volver a contraer un mismo patógeno nuestro cuerpo esté listo para atacarlo).

Entonces, ¿qué papel juega las gammaglobulinas en todo eso?

El proceso de creación de anticuerpos por los linfocitos B (gammaglobulinas) tarda aproximadamente 3 semanas en desarrollarse en nuestro cuerpo, bastante tiempo de espera para un paciente grave que necesita un tratamiento lo más pronto posible, pero en el caso de aquellos pacientes que se encuentran en recuperación de la enfermedad o ya se encuentran completamente curados, la gammaglobulina ya está presente en su plasma y es capaz de proteger al individuo. De acuerdo con la hipótesis de transfusión de plasma convaleciente a pacientes críticos, esta podría ser una solución, en términos más prácticos esto significa darle al paciente crítico los anticuerpos que necesita para atacar al virus.

¿Cómo estamos seguros de que esto podría funcionar en el caso de COVID-19?

A lo largo de la historia el uso del plasma convaleciente ha demostrado tener eficacia como tratamiento de varios patógenos (como antes lo mencionamos), un ejemplo es el SARS en 2002 que comparte familiaridad con el nuevo SARS CoV-2. Actualmente, la FDA y la Organización Mundial de la Salud respaldan el uso de plasma convaleciente, estableciendo normas para su uso en investigación titulado WHO Blood Regulators Network.

Evidencia de esto fue la publicación en 2004 de la revista European Journal of Clinical Microbiology & Infectious Diseases; el ensayo clínico titulado Use of Convalescent Plasma Therapy in SARS Patients in Hong Kong pudo observar que en aquellos pacientes que recibieron plasma convaleciente durante los primeros 14 días del inicio de los síntomas, presentó una mejoría clínica del 58.3% versus 15.6% de mejoría en aquellos pacientes que recibieron la trasfusión después de 14 días del inicio de los síntomas, además de reducir la mortalidad de los pacientes.

Ante la premura del tiempo y la expansión de esta enfermedad, ya se están realizando investigaciones alrededor del mundo específicamente en SARS CoV-2. Journal of Medical Virology puso a disponibilidad en mayo 2020 la investigación Convalescent plasma transfusion for the treatment of COVID-19: Systematic review donde fueron evaluados 110 artículos de los cuales, 5 cumplieron con todos los criterios de selección (1 en Corea del Sur y el resto en China), en todos los estudios concluyeron que se disminuyó el índice de mortalidad, que la mayoría de los pacientes presentaron mejoría en los síntomas, disminución de las lesiones pulmonares, e incluso (en algunos casos) dejando el uso de ventilación mecánica, también representó ser un tratamiento bien tolerado.

Aunque esto suene prometedor, el estudio sistemático resalta que aún no se pueden atribuir estos beneficios únicamente al uso del plasma, ya que se presentan limitantes como la falta de estudios de alta calidad, así como de literatura científica y que, en las diferentes investigaciones, los pacientes también fueron multitratados con fármacos. Los resultados pueden verse influenciados por diversos factores como país y lugar de realización del estudio, la disponibilidad y cantidad de plasma, el sexo, la edad, el curso natural de la enfermedad, patologías ya existentes en los participantes, entre otros.

Se concluye entonces que, se necesitan urgentemente más ensayos clínicos multicéntricos de alta calidad y seguir investigando para encontrar una terapéutica efectiva “vamos por el camino correcto”.

Se levanta el viento: la romántica historia del inventor del avión Zero japonés 2> Por | Líderes de opinión, Voces UNIVA | Sin comentarios

Dr. Fabian Acosta Rico · Docente-Investigador UNIVA Plantel Guadalajara

 

Imagina tener de vecino aun elemental o genio de la naturaleza: gigantesco, peludo y de rasgos felinos (como Totoro); o hazte a la idea de acompañar a un as de los vuelos en hidroaviones a quien un encantamiento convirtió en un puerco humanoide (Porco Rosso), igual de alucinante es seguir el nacimiento y el crecimiento acelerado de un delicada y exquisita princesa que brotó de un retoño de bambú, cuya belleza la hacía irresistible a todos los hombres (El cuento de la princesa Kaguya)… estas y otras muchas historias entran el abanico de fantasías animadas de los prestigiosos Estudios Ghibli. Netflix, hace poco tiempo, hizo tratos con dichos estudios para que todo su catálogo pudiera estar disponible en esta plataforma de streaming permitiéndoles a los usuarios disfrutar de clásicos como las premiadas películas: El viaje de Chihiro o La princesa Mononoque.

 

En una de sus producciones del 2013, Se levanta el viento, también disponible en la plataforma, reluce el nacionalismo y el orgullo étnico nipón de la casa de animación. Aunque basada en un hecho real, con sentido biográfico, la fantasía, sello de la Casa, está presente en esta película en el constante transitar de la vigilia al mundo onírico donde se va trazando el hilo conductor del destino. ¿Somos lo que soñamos o soñamos lo que somos? Posiblemente, ambas afirmaciones sean ciertas y ambos mundos estén interconectados por leyes y principios sólo explicables por una ciencia arcana o hermética.

En esta película se nos narra la historia de Jiro Horikoshi. Nuestro personaje no fue un prominente político ni un general o genio estratega: él se dedicó en vida al diseño de aviones. En el mundo futuro los grandes de la historia, sin duda, serán los inventores (algunos de ellos empresarios también): como Nikolas Tesla, Bill Gates o el propio Mark Zuckerberg. Horikoshi, diseñó el mortífero caza japonés Zero. Es muy probable que el caza imperial, el veloz Tie de la saga de Star Wars, este inspirado en este avión que, por cierto, participó con probado éxito en el ataque a Pearl Harbor.

Se levanta el viento, comienza adentrándonos en el mundo de sueños de una niño que fantaseaba con volar y en su onírico ensimismamiento conocía a Carponi, el famoso diseñador de aviones italiano. Despegar los pies de la tierra; surcar los cielos en naves de madera y metal; por innatural que en realidad parezca, para Horikoshi, un niño cuyos pensamientos nacieron con alas (de avión, no de pájaro ni ángel), esa era su pasión. La película discurre principalmente en el periodo de entre guerras, en un Japón que, tras el fin de la dinastía Meiji, muda de piel; transita del feudalismo a la industrialización: intenta con muchos esfuerzos y sacrificios estar a la par en tecnología con los países occidentales. Para esto envía a sus jóvenes más brillantes y prometedores a conocer y aprender de naciones como Francia, Alemania e Inglaterra…

En las universidades del Viejo mundo y de Norteamérica los jóvenes nipones asimilar, no sin asombro, los secretos de una poderosa ciencia capaz de obrar portentosos milagros de tecnología como la locomotora, los telares industriales, los trasatlánticos y los aviones; sí, sobre todos los aviones, esos pájaros metálicos impulsados por motores diésel que le faltan al respeto a la universal ley de la gravitación.

A este Japón abierto a Occidente y sobre todo, enamorado de Inglaterra y de su época Isabelina pertenece Horikoshi; este joven inventor y futuro ingeniero aeroespacial vive un romance de novela rosa con Naoko, hija de buena familia, a quien salva junto con su dama de compañía de un devastador temblor cuando era apenas una niña, durante un viaje en ferrocarril. Ella será su primer y último amor. Se reencontrará con ella en un hotel de Japón y tras esta oportunidad jamás volverán a estar separados el uno del otro. Se levanta el viento es una película que discurre entre los sueños del joven japonés, sus esfuerzos para realizarse como ingeniero aeroespacial y sus contados idilios con la mujer que tanto amo y a quien la tuberculosis le arrebato. Horikoshi es, sin duda, uno de los nuevos personajes a los que la historia moderna les otorga un protagonismo y una importancia mayor ya que, con su ingenio y creatividad, han contribuido a forjar la civilización moderna plagada de portentosas máquinas que parecen sacadas de las futurizas fantasías de los escritores de ficción.

 

La sociedad del bienestar 2> Por | Líderes de opinión, Voces UNIVA | Sin comentarios

Pbro. Lic. Armando González Escoto • Director de Publicaciones del Sistema UNIVA

 

En los últimos cuarenta años la sociedad definió su concepto de estar bien en términos de certezas materiales: tener salario seguro, casa, acceso a la educación y a la salud, alimentación suficiente, vacaciones, ahorros para el retiro, todo en un entorno de derechos y libertades siempre más amplias.

Estas aspiraciones fueron suponiendo cada día un mayor número de requerimientos tecnológicos en función de la capacitación, el esparcimiento, y la comunicación, por lo mismo tener un mejor internet, mejores computadoras, mejores celulares, mejores vehículos espaciales, aéreos y terrestres.

Los jóvenes del siglo XXI nacieron en ese mundo de certezas tecnológicas que aseguraban la satisfacción de todas las necesidades, y un estilo de vida que combinaba el estudio y el trabajo con los fines de semana invariablemente invertidos en esos centros de diversión llamados antros, con la pre copa, la copa y el “after”, entre las nueve de la noche y las seis de la mañana. Puesto que a muchos no les bastaba el bienestar experimentado por la copa, la música y el baile sin más, comenzaron a estimular sus sensaciones con el recurso a las drogas, convirtiendo su tráfico en un negocio exponencial.

Con estas rutinas venía funcionando la vida en todas partes, con su diversidad de grados, cuando muy sorpresivamente se presenta en el mundo una novedad que la gente de los últimos cien años jamás había experimentado por lo menos en Europa y en América: una epidemia para lo cual no había solución alguna. Nunca la verdad del mundo había sido tan vacilante como en este año 2020. Fue como si de pronto la faja de oro que circundaba al planeta se mostrara quebradiza y falsa, pues ni todo el dinero de las naciones ha podido devolver a la gente la confianza que venía disfrutando.

Los pies de acero que daban sustento a los poderosos han temblado haciéndoles tartamudear sus discursos y mensajes otrora tan contundentes y asertivos. Los líderes que parecían tan grandes se han culpado unos a otros como niños asustados. Luego de mil explicaciones lo único que ha quedado claro es que nos hemos quedado sin explicaciones, nosotros que tan acostumbrados estábamos a tenerlas para todo.

De pronto todas nuestras velocidades se han frustrado, pues la realidad que enfrentamos no se modifica ni controla con medicinas al alcance de la mano o de la cartera, ya no basta con ir a Houston, no se resuelve el problema con teléfonos inteligentes, controles remotos o el internet de las cosas. Para muchos la vida ha dejado de ser cierta; nuevamente triunfa la precariedad propia de la naturaleza humana que a tantos parecía cosa del pasado. El saber que las personas se enfermaban y morían parecía algo que a nosotros nunca nos iba a pasar, o que ocurría solamente en el interior de África o en la remota Asia central, y que, de cualquier modo, la ciencia tan avanzada tendría siempre los recursos necesarios de manera efectiva e inmediata. Nadie se había tomado la molestia de averiguar lo que se tarda una vacuna en producirse, porque hacía años que las vacunas operaban sin ningún problema. Cierto, los hombres de verdadera ciencia sabían hasta qué punto el mundo de los virus y las bacterias es impredecible, pero eso era un conocimiento molesto que era mejor mantener reservado.

Quienes nunca aceptaron el futuro ahora ríen, aun estando en el mismo suplicio, porque la soberbia no es patrimonio del progreso, y sin embargo el futuro sigue existiendo, como siempre, para la gente de buena voluntad, gente que sigue rezando el “Padre nuestro”, plenamente consciente de lo que pide y confiesa en cada una de sus siete partes.

Se realiza la 3.ª Sesión del Encuentro de Buenas Prácticas ODUCAL 2> Por | Noticias | Sin comentarios

El pasado miércoles 1 de julio se realizó la Tercera Sesión del Encuentro de Buenas Prácticas de la Organización de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe (ODUCAL). Evento virtual efectuado bajo la temática “Una oportunidad de diálogo y reconocimiento de experiencias de las universidades católicas en la coyuntura actual”. La sesión contó con la participación de académicos de 11 instituciones educativas distintas, quienes expusieron diferentes temáticas relacionadas al eje central de la reunión.

El orden del día comenzó con los mensajes de inauguración del Pbro. Lic. Francisco Ramírez Yáñez, rector de la Universidad del Valle de Atemajac (UNIVA, México) y presidente de la ODUCAL, y del Dr. Ignacio Sánchez, rector de la Universidad Católica (Chile).

La primera intervención corrió a cargo del Dr. Daniel Eduardo García Suárez, jefe de la Oficina de Fomento de la Responsabilidad Social Universitaria Pontificia Universidad Javeriana (PUJ, Colombia), con el tema “Prácticas sociales en el marco del aislamiento preventivo en la PUJ”.

Posteriormente el tema “Plataforma de Innovación Social”, por Emilio Ricci, director del Proyecto Innovación Social Universidad Católica del Norte (UCN, Chile).

Enseguida, Luz Marina Rodas Chamorro, representante de la Universidad Católica de Oriente (UCO, Colombia) expuso el tema “Maratón radial por el territorio: Un espacio de debate, reflexión y apuestas en común para el desarrollo sostenible”.

El director de la Escuela de Ingeniería Comercial Universidad Católica del Maule, Pedro Severino González (Chile) explicó el proyecto de «Directrices para el fortalecimiento de las responsabilidades sociales del estudiante universitario. El caso de Chile y El Salvador».

Por parte de la Universidad Católica de Colombia, Aníbal Hernández Salazar expuso el tema “Vinculando e integrando las familias en las actividades universitarias a través de la creatividad”.

«Responsabilidad Social en tiempos de cuarentena» fue el título de la participación de Helmer Teófilo Chávez Pérez, director de Responsabilidad Social de la Universidad Católica Los Ángeles de Chimbote (ULADECH, Perú).

La intervención de José Ramón Barreiro Iglesias, director de la Facultad de Negocios de la Universidad La Salle (México), se centró en el tema de “La Universidad como agente de cambio ante los retos de la pandemia: Acciones que transforman”.

Continuó con las participaciones el R. P. José Hipólito Purizaca Sernaqué, director de Responsabilidad Social Universitaria de la Universidad Católica de Trujillo, (Perú) con el tema de «Proyectos de Responsabilidad Social Multidisciplinarios frente al COVID-19 en zonas vulnerables”.

Finalizó la sesión Lina Marcela Flórez Loaiza, coordinadora Emprende de la Universidad Católica de Manizales (UCM, Colombia) y líder de Mesa Económica SUMA, bajo el tema «Mesa Económica Sistema Universitario Manizales (SUMA)».

El Encuentro de Buenas Prácticas, en su tercera edición, tuvo una duración aproximada de dos horas, en la que las universidades pertenecientes a ODUCAL pudieron compartir distintas ópticas en torno a las situaciones actuales en la región de Latinoamérica y el Caribe.

Se realiza la 3.ª Sesión del Encuentro de Buenas Prácticas ODUCAL 2> Por | Convocatorias | Sin comentarios

El pasado miércoles 1 de julio se realizó la Tercera Sesión del Encuentro de Buenas Prácticas de la Organización de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe (ODUCAL). Evento virtual efectuado bajo la temática “Una oportunidad de diálogo y reconocimiento de experiencias de las universidades católicas en la coyuntura actual”. La sesión contó con la participación de académicos de 11 instituciones educativas distintas, quienes expusieron diferentes temáticas relacionadas al eje central de la reunión.

El orden del día comenzó con los mensajes de inauguración del Pbro. Lic. Francisco Ramírez Yáñez, rector de la Universidad del Valle de Atemajac (UNIVA, México) y presidente de la ODUCAL, y del Dr. Ignacio Sánchez, rector de la Universidad Católica (Chile).

La primera intervención corrió a cargo del Dr. Daniel Eduardo García Suárez, jefe de la Oficina de Fomento de la Responsabilidad Social Universitaria Pontificia Universidad Javeriana (PUJ, Colombia), con el tema “Prácticas sociales en el marco del aislamiento preventivo en la PUJ”.

Posteriormente el tema “Plataforma de Innovación Social”, por Emilio Ricci, director del Proyecto Innovación Social Universidad Católica del Norte (UCN, Chile).

Enseguida, Luz Marina Rodas Chamorro, representante de la Universidad Católica de Oriente (UCO, Colombia) expuso el tema “Maratón radial por el territorio: Un espacio de debate, reflexión y apuestas en común para el desarrollo sostenible”.

El director de la Escuela de Ingeniería Comercial Universidad Católica del Maule, Pedro Severino González (Chile) explicó el proyecto de «Directrices para el fortalecimiento de las responsabilidades sociales del estudiante universitario. El caso de Chile y El Salvador».

Por parte de la Universidad Católica de Colombia, Aníbal Hernández Salazar expuso el tema “Vinculando e integrando las familias en las actividades universitarias a través de la creatividad”.

«Responsabilidad Social en tiempos de cuarentena» fue el título de la participación de Helmer Teófilo Chávez Pérez, director de Responsabilidad Social de la Universidad Católica Los Ángeles de Chimbote (ULADECH, Perú).

La intervención de José Ramón Barreiro Iglesias, director de la Facultad de Negocios de la Universidad La Salle (México), se centró en el tema de “La Universidad como agente de cambio ante los retos de la pandemia: Acciones que transforman”.

Continuó con las participaciones el R. P. José Hipólito Purizaca Sernaqué, director de Responsabilidad Social Universitaria de la Universidad Católica de Trujillo, (Perú) con el tema de «Proyectos de Responsabilidad Social Multidisciplinarios frente al COVID-19 en zonas vulnerables”.

Finalizó la sesión Lina Marcela Flórez Loaiza, coordinadora Emprende de la Universidad Católica de Manizales (UCM, Colombia) y líder de Mesa Económica SUMA, bajo el tema «Mesa Económica Sistema Universitario Manizales (SUMA)».

El Encuentro de Buenas Prácticas, en su tercera edición, tuvo una duración aproximada de dos horas, en la que las universidades pertenecientes a ODUCAL pudieron compartir distintas ópticas en torno a las situaciones actuales en la región de Latinoamérica y el Caribe.

Se realiza la 3.ª Sesión del Encuentro de Buenas Prácticas ODUCAL 2> Por | Noticias | Sin comentarios

El pasado miércoles 1 de julio se realizó la Tercera Sesión del Encuentro de Buenas Prácticas de la Organización de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe (ODUCAL). Evento virtual efectuado bajo la temática “Una oportunidad de diálogo y reconocimiento de experiencias de las universidades católicas en la coyuntura actual”. La sesión contó con la participación de académicos de 11 instituciones educativas distintas, quienes expusieron diferentes temáticas relacionadas al eje central de la reunión.

El orden del día comenzó con los mensajes de inauguración del Pbro. Lic. Francisco Ramírez Yáñez, rector de la Universidad del Valle de Atemajac (UNIVA, México) y presidente de la ODUCAL, y del Dr. Ignacio Sánchez, rector de la Universidad Católica (Chile).

La primera intervención corrió a cargo del Dr. Daniel Eduardo García Suárez, jefe de la Oficina de Fomento de la Responsabilidad Social Universitaria Pontificia Universidad Javeriana (PUJ, Colombia), con el tema “Prácticas sociales en el marco del aislamiento preventivo en la PUJ”.

Posteriormente el tema “Plataforma de Innovación Social”, por Emilio Ricci, director del Proyecto Innovación Social Universidad Católica del Norte (UCN, Chile).

Enseguida, Luz Marina Rodas Chamorro, representante de la Universidad Católica de Oriente (UCO, Colombia) expuso el tema “Maratón radial por el territorio: Un espacio de debate, reflexión y apuestas en común para el desarrollo sostenible”.

El director de la Escuela de Ingeniería Comercial Universidad Católica del Maule, Pedro Severino González (Chile) explicó el proyecto de «Directrices para el fortalecimiento de las responsabilidades sociales del estudiante universitario. El caso de Chile y El Salvador».

Por parte de la Universidad Católica de Colombia, Aníbal Hernández Salazar expuso el tema “Vinculando e integrando las familias en las actividades universitarias a través de la creatividad”.

«Responsabilidad Social en tiempos de cuarentena» fue el título de la participación de Helmer Teófilo Chávez Pérez, director de Responsabilidad Social de la Universidad Católica Los Ángeles de Chimbote (ULADECH, Perú).

La intervención de José Ramón Barreiro Iglesias, director de la Facultad de Negocios de la Universidad La Salle (México), se centró en el tema de “La Universidad como agente de cambio ante los retos de la pandemia: Acciones que transforman”.

Continuó con las participaciones el R. P. José Hipólito Purizaca Sernaqué, director de Responsabilidad Social Universitaria de la Universidad Católica de Trujillo, (Perú) con el tema de «Proyectos de Responsabilidad Social Multidisciplinarios frente al COVID-19 en zonas vulnerables”.

Finalizó la sesión Lina Marcela Flórez Loaiza, coordinadora Emprende de la Universidad Católica de Manizales (UCM, Colombia) y líder de Mesa Económica SUMA, bajo el tema «Mesa Económica Sistema Universitario Manizales (SUMA)».

El Encuentro de Buenas Prácticas, en su tercera edición, tuvo una duración aproximada de dos horas, en la que las universidades pertenecientes a ODUCAL pudieron compartir distintas ópticas en torno a las situaciones actuales en la región de Latinoamérica y el Caribe.

La epidemia que se aproxima 2> Por | Líderes de opinión, Voces UNIVA | Sin comentarios

Dra. Sandra Pascoe Ortiz · Docente-Investigadora de UNIVA plantel Guadalajara

 

Como todos sabemos a raíz de la aparición del virus SRAS-CoV-2 (Síndrome Respiratorio Agudo Severo CoV-2) se ha incrementado dramáticamente el uso del equipo de protección personal (EPP), no sólo entre el personal de salud, sino entre la población en general, todo esto con el fin de evitar la propagación del virus y el incremento de contagios. Dentro del EPP sugerido por el Lineamiento Técnico de Uso y Manejo del Equipo de Protección Personal ante la Pandemia por COVID-19 del Gobierno de México, encontramos los cubrebocas quirúrgicos, respiradores, gorros y batas desechables.

Lo que muchos ignoramos es que la mayoría de esas prendas están confeccionadas con telas sintéticas, derivadas del petróleo, es decir, estas telas son fabricadas a partir de diferentes polímeros (plásticos) como el polietileno, poliéster y polipropileno. Los respiradores N95 por ejemplo, están hechos con tela de polipropileno, el pellón, que sirve para la confección de cubrebocas, gorros y batas desechables es un poliéster, otros cubrebocas se fabrican con tela non woven o trilaminada SMS que son de polipropileno y existe tela quirúrgica de polietileno, poliéster y de polipropileno que se utiliza en las otras prendas del EPP. Entonces, el uso de EPP nos protege del contagio y es indispensable, pero genera a su vez un problema ambiental, no sólo por el riesgo de que alguna persona pueda adquirir el virus si el equipo está contaminado y es desechado inapropiadamente, sino porque la cantidad de basura plástica producida diariamente se está incrementando considerablemente.

En los últimos días han circulado en diferentes medios de comunicación, una serie de fotografías y videos de cubrebocas y guantes que se han encontrado tirados por las calles, carreteras, alcantarillas, playas y en el mar lo que hace suponer que no se está teniendo el cuidado necesario para el desecho de estos residuos, y que además, no se cuenta con programas para el tratamiento adecuado de los mismos; según Laurent Lombard de la Asociación Mar Limpio, el encontrar un guante o un cubrebocas en el mar es excepcional, pero es una realidad desde que la gente empezó a salir de sus casas después del confinamiento por COVID-19, y es un nuevo tipo de contaminación.

Es sabido, que muchos de los plásticos derivados del petróleo no son biodegradables, entre ellos se encuentran el polietileno, el polipropileno y el poliéster, de los que estamos hablando, sin embargo podrían reciclarse, aunque por tratarse de EPP es poco probable debido al riesgo sanitario que representa. Un cubrebocas sintético tarda entre 200 a 400 años en desintegrarse, dependiendo del material con el que está fabricado; y cabe señalar que desintegrarse no es lo mismo que biodegradarse, en el caso de la desintegración estamos hablando de que el cubrebocas se degradará formando pequeñas partículas plásticas llamadas microplásticos que seguirán existiendo y contaminando agua, suelo y aire afectando a plantas y animales, inclusive al ser humano. China en un solo mes exportó 4 millones de cubrebocas, así que ya nos podemos ir imaginando el tamaño del problema ambiental o epidemia que se aproxima.

En un trabajo realizado por los investigadores Miguel Canals, William P. de Haan y Anna Sánchez Vidal de la Universidad de Barcelona y publicado en la revista Marine Pollution Bulletin se encontró que el polietileno y polipropileno están entre los tipos de microplásticos más abundantes en las aguas costeras del Mediterráneo, esto antes de la pandemia de COVID-19 que estamos viviendo. Además, hay evidencias de que el poliéster puede liberar tan sólo en una lavada hasta 1´000,000 fibras que terminan contaminando el agua; así que si el EPP termina en el mar o en los ríos, el problema será difícil de resolver.

Pero qué podemos hacer entonces, en estos momentos es importante saber que somos parte del problema pero también de la solución, debemos tomar conciencia de las acciones que realizamos y de cómo éstas afectan el medio ambiente; sería importante comenzar a diseñar estrategias de recolección del EPP y procesos para el tratamiento adecuado de estos residuos, incluso su reciclaje, con las medidas necesarias para evitar la propagación del virus, se trata de ser innovadores y encontrar soluciones, en cada problema existen áreas de oportunidad; además cada uno de nosotros podemos comenzar a ser responsables de dónde y cómo desechamos estos residuos y también disminuir la producción de los mismos, simplemente, si empezamos a utilizar cubrebocas reusables, es decir, que podamos lavarlos y volverlos a utilizar un gran número de veces, eso disminuirá los residuos generados y si además estos cubrebocas que utilicemos están confeccionados con telas naturales como por ejemplo algodón, lino o bambú mucho mejor, ya que al momento de ser desechados en el lugar adecuado estamos seguros de que serán integrados nuevamente a la naturaleza sin causar un daño ambiental; todo aquello que hagamos en favor del medio ambiente vale la pena y puede revertir el desastre ambiental en el que nos encontramos.

Dengue: el inquilino peligroso 2> Por | Líderes Universitarios, Voces UNIVA | Sin comentarios

Hernández Uribe Adriana Margarita, López Barrientos Nayeli Margarita, Sánchez Navarro Daniela, Ulloa López Gabriel Alberto (estudiantes de Medicina). Coordinación: Dra. Ana Karina García Suárez.

 

Con 390 millones de contagios alrededor del mundo cada año, el dengue es, sin lugar a dudas, uno de los problemas epidemiológicos más importantes a nivel global, y eso incluye al país azteca, México; no sólo por la gravedad de la enfermedad, sino por la forma en cómo se transmite y sobrevive en el ecosistema.

Perteneciente a la familia Flaviviridae, del género de los Flavovirus, que a su vez se engloba en el grupo de los Arbovirus (virus trasmitidos por artrópodos), el dengue llega al interior de nuestros cuerpos utilizando un “vehículo” que en términos médicos se denomina “vector”, el mosquito.

Ahora bien, no todos los mosquitos tienen la capacidad de portar aquel infame microorganismo, pues de las diferentes especies conocidas, sólo 2 subespecies del género Aedes (género perteneciente a la familia Culicidae), se consideran potenciales vectores: Aedes aegipty y Aedes albopticus, de los cuales el primero es el que, a nosotros, como mexicanos, nos debe importar, pues su primo Albopticus habita fuera de las fronteras de nuestro territorio.

Hoy, contamos con información de sobra para conocer a estos pequeños animales y al microscópico “virus” que portan, y aquí se tratarán de sintetizar páginas y páginas de contenido con el objetivo de hacer llegar a las personas información clave que permita contener y controlar, en la medida de lo posible, su propagación.

La vida del vector

Hay que conocer al enemigo para combatirlo de manera efectiva, y eso implica conocer bien, entre otras cosas, ese vehículo que utiliza para llegar a nosotros.

El mosquito Aedes aegipty, así como sus congéneres, necesita alimentarse de sangre de vertebrados para poder llevar a cabo el proceso de ovogénesis –esto es, el proceso mediante el cual fabrica y pone sus huevecillos-, lo que implica entrar en contacto con aves, reptiles y mamíferos, y entre estos últimos nos encontramos nosotros, los humanos. El mosquito intentará permanecer cerca o dentro de nuestros hogares, en aquellos rincones en los que haya encharcamientos o recipientes que contengan agua, y debido a que requiere una temperatura de entre 15° a 40° C aderezada con un poco de humedad, las ciudades y suburbios de una gran parte de nuestro país están bajo su asedio.

Al igual que la mayoría de las formas de vida animal, los mosquitos se reproducen de manera sexual, es decir, se necesita que un macho fecunde a una hembra para traer más de estos pequeños vectores al mundo. Igual que nosotros, ambos sexos se diferencian uno de otro gracias a ciertas características anatomo-fisiológicas, lo que en biología se conoce como dimorfismo sexual: la hembra posee antenas con pelos cortos en la parte superior de su cabeza, y en la parte inferior de la misma tiene unos pequeños pero efectivos palpos, nombre que se le da a las pequeñas hebras a manera de antenas que muchos insectos utilizan para identificar y sujetar su alimento. Dichos palpos miden un tercio de la longitud total de la proboscis, que es un tubérculo grande ubicado en la punta del hocico; por otro lado, el macho presume unas antenas plumosas con pelos largos y abundantes, y unos palpos tan grandes como la proboscis. Los machos procuran alimentarse de néctares de plantas ubicadas cerca de los puntos en los que se concentran las hembras, lo que ayuda a elevar su tasa de reproducción. Su principal característica son esas líneas blancas que revisten sus pequeñas patas como si de las mangas de la camisa de un mimo se tratase. Sin duda, lo delatan ante nuestros ojos -siempre que pongamos atención, claramente-.

Una vez que el macho y la hembra han llevado a cabo el proceso de apareamiento, la hembra busca un pequeño charco o recipiente con agua en su interior y deposita sus huevecillos, tan cerca como puede del vital líquido. Luego de apenas 3 días, los huevecillos habrán hecho eclosión y encontraremos un montón de pequeñas larvas nadando en el agua. Las larvas demorarán 5 días en pasar a su siguiente estado, la pupa; finalmente, al cabo de otros 2 días, estas pupas serán ya unos mosquitos adultos hechos y derechos. El mosquito adulto deberá mantenerse alejado de temperaturas inferiores a 4° C o superiores a 40° C para vivir tanto como un mosquito puede vivir: aproximadamente 7 días.

Muchas veces, es uno mismo el que le facilita el trabajo al enemigo, y la batalla que el ser humano libra con el dengue y su molesto vector no es la excepción: el cambio climático, provocado en buena parte por el ser humano, ha hecho que áreas antaño templadas incrementen su temperatura, expandiendo así el terreno que el mosquito es capaz de ocupar. Diferentes países en América, África, Oriente Medio, Asia y las islas del Pacífico están registrando nuevos brotes de esta enfermedad en zonas en las que antes no la había.

Actualmente se reconocen 4 serotipos: DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4. Los serotipos DENV-2 y DENV-3 son los generan más preocupación en el sector salud, pues tienen la capacidad de derivar el cuadro patológico en un caso grave. Además, infectarse con dos serotipos distintos de manera sucesiva también es un factor de riesgo para desarrollar alguna de las formas graves de la enfermedad.

A manera de conclusión, se puede decir que la batalla que se libra contra el dengue se remonta a cientos de años atrás. Es una batalla que ha cobrado la vida de millones de personas y, quizá, lo seguirá haciendo mientras no colaboremos en un plan de combate. Conocer las características de su vector, aquel pequeño y alado vehículo que utiliza cual avión de combate para llegar a nosotros, es esencial para inclinar la balanza a nuestro favor en esta lucha. Evitar encharcamientos y limpiar nuestros hogares es quizá la mejor manera de mantener a raya a este inquilino.

 

Desmantelando “las fábricas de ensamblaje” de su “vehículo aéreo”, será mucho menos poderoso.

-Gabriel Ulloa

 

 

 

 

Literatura del acontecimiento 2> Por | Líderes de opinión, Voces UNIVA | Sin comentarios

Mtra. Jazmín Velasco Casas · Docente de UNIVA Online y del departamento de Arte y Cultura de UNIVA Plantel Guadalajara

 

Sin afanes de apelar a ningún purismo académico, sino más bien al de una curiosidad antropológica, me pregunto a menudo al leer novelas hechas por jóvenes (menores de cuarenta) a dónde se ha ido aquella tradición literaria o mejor dicho, a dónde se han ido aquellos escritores que buscaban sugerir y explorar el mundo interno y externo de los personajes; que ofrecían capítulos como edificios de más de cincuenta páginas donde poco pasaba afuera, pero sucedía mucho en el flujo de conciencia del narrador; donde las descripciones eran extensas en cada sutileza en la casa del protagonista con correlatos afectivos en otro espacio-tiempo; aquellos que discurrían en monólogos políticos, asociaciones psicológicas, relatos de sueños o ensoñaciones, poemas entreverados con la prosa, epístolas con carga filosófica, diarios para desvelar los reveses de la mente que se desarrollaban en el paso de las páginas sólo porque eran otras vías para conocer al personaje y utilizar la palabra.

Las letras jóvenes evidencian la tendencia actual de exponerlo todo y enfocarse en las acciones, en el acontecimiento. Construyen personajes que gravitan en el qué hace o qué le sucede, en lugar del quién es o cómo es su subjetividad; presentando en un estilo narrativo que se sirve de un lenguaje que opta por los caminos directos y coloquiales, en vez de urdir figuras o adornos que ingenien juegos lingüísticos propios para el universo o la trama.

Aquí el juicio no es negativo, sino de inquietud. Podría apuntar al posmodernismo y sus acompañantes: aceleración, inmediatez, consumismo, aburrimiento, narcisismo, pensamiento débil. O bien, cambiar el reflector y culpar a cierto lenguaje cinematográfico por su influencia en esquemas mentales que producen en los literatos noveles un condicionamiento a narrar fotogramas en movimiento, diálogos explicativos, aproximaciones a mundos fragmentados. Esto es loable si se ha firmado un contrato para adaptación, pero cuestionable si la intención es hacer literatura. Podría también denunciar el triunfo del internet y la mercadotecnia como ejes que orillan a planear historias formulaicas o estereotipadas que enganchen -y vendan- en las primeras dos hojas, sentenciando a muerte, dicho sea de paso, a otra hermosa actividad y experiencia, la editorial impresa y la vida analógica.

En estas lecturas percibo en mí una urgencia por recuperar el pasado literario, y con esto no me refiero sólo a expresiones clásicas, barrocas o decimonónicas, sino a las que aún surgían hace cincuenta o treinta años y no me causaban la intuición de que nos estamos perdiendo algo de humanidad al despedir esa tradición que con lentitud llevaba a generarnos las representaciones de los personajes, adentrarnos en sus teorías sobre el mundo y experimentar su singular y compleja intimidad.

Queda claro que hemos transfigurado la praxis literaria a voluntad y conscientemente a una más sencilla, simplificada, que explique mejor y evidencie los acontecimientos; igualmente es claro que estas nuevas voces literarias escriben rápido, piensan rápido, sin ideologías que sostengan el discurso y, en muchas ocasiones, y como fin último del acto creativo, buscan mercantilizar.

El futuro de la narrativa es resbaladizo y un tanto desesperanzador para los que buscamos en este arte un lugar para habitar y encontrarnos, pero conviene seguirlo para observar su constitución, no sabemos aún si sea capaz de reflejar con potencia lo humano a pesar de sus apariencias y alcanzar una belleza que tal vez aún pocos sabemos apreciar.