En el corazón de una región donde las voces jóvenes comienzan a escribir su propio destino, la educación se convirtió en un puente de inspiración y esperanza para las nuevas generaciones. En el marco del Día Internacional de la Mujer, la comunidad de Ecuandureo vivió un momento de inspiración y reflexión a través de la representación de nuestra directora, la Dra. Adriana Villicaña Martínez, quien participó como ponente en una significativa charla dirigida a niñas, jóvenes y mujeres provenientes de diversas escuelas y localidades cercanas al municipio de Ecuandureo, en Michoacán.
La invitación fue realizada por el presidente municipal, el Mtro. Jorge Estrada, egresado de UNIVA, quien, consciente de la importancia de sembrar esperanza y liderazgo en las nuevas generaciones, convocó a este encuentro con motivo de la conmemoración internacional dedicada a reconocer la dignidad, la lucha y la fuerza transformadora de las mujeres.
El recinto se llenó de voces jóvenes, miradas curiosas y sueños en construcción. Niñas, jóvenes y mujeres provenientes de distintas comunidades de la región se reunieron para escuchar la conferencia “Liderazgo 360: Mujeres que transforman sus realidades”, una charla que trascendió lo académico para convertirse en un llamado a la conciencia y al empoderamiento femenino.
Durante su intervención, la Dra. Adriana Villicaña compartió con las asistentes una reflexión profunda sobre el significado del liderazgo. Explicó que liderar no se limita a ocupar una posición de autoridad, sino que implica la capacidad de influir positivamente en los demás, motivar, inspirar y guiar a un grupo hacia objetivos comunes, fortaleciendo al mismo tiempo el crecimiento personal y colectivo.
La conferencia también abordó los desafíos que aún enfrentan las mujeres en distintos ámbitos: las barreras invisibles conocidas como “techos de cristal”, las dificultades estructurales que frenan oportunidades y las pequeñas acciones cotidianas que, aunque muchas veces pasan desapercibidas, reflejan desigualdad. Sin embargo, el mensaje central fue claro y esperanzador: cada mujer posee la capacidad de transformar su realidad cuando reconoce su valor y desarrolla su liderazgo.
En palabras que resonaron profundamente entre las asistentes, nuestra directora compartió una idea que sintetiza el espíritu de la jornada: las mujeres no llegan solas, no están solas y no pueden solas. El liderazgo femenino, explicó, florece cuando existe comunidad, solidaridad y acompañamiento entre mujeres.
A través del enfoque del Liderazgo 360, inspirado en la visión del especialista John C. Maxwell, se invitó a las participantes a comprender que el liderazgo se ejerce en todas direcciones: con quienes nos dirigen, con nuestros compañeros y con quienes vienen detrás. Es un liderazgo integral que nace del autoconocimiento, de la inteligencia emocional y de la valentía para influir positivamente en el entorno.
La jornada también recordó que, a nivel mundial, la igualdad plena en los espacios de decisión aún enfrenta retos importantes. Por ello, el lema internacional de este año, “Derechos, justicia y acción: para todas las mujeres y niñas”, se convirtió en una guía para reflexionar sobre la importancia de abrir más caminos para la participación y el desarrollo de las mujeres.
Desde su misión educativa, la Universidad del Valle de Atemajac, campus Zamora, reafirma su compromiso con la formación de líderes con valores, promoviendo espacios donde las mujeres puedan crecer, expresarse y transformar su entorno a través del conocimiento, la conciencia social y la educación humanista.
La jornada concluyó entre aplausos, fotografías y sonrisas compartidas. Pero, más allá del momento, quedó sembrada una convicción profunda: cuando una niña descubre su voz, cuando una joven cree en su capacidad y cuando una comunidad acompaña ese despertar, el liderazgo deja de ser un sueño distante para convertirse en una realidad que comienza a florecer en cada rincón de la sociedad.













