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¿Qué fue de los cantautores?

Por 10 enero, 2019noviembre 26th, 2019Voces UNIVA

Gabriel López Agredano • Alumni Plantel Guadalajara

 

Las galerías de arte contemporáneo exhiben

con complacencia las taras de nuestra época.

– Michel Onfray

 

¿Qué pasó con aquellos que hacían de la poesía su pan de cada día? Luis Pastor lo contesta con gala en un poema llamado ¿Qué fue de los cantautores?, pregunta a la cual contesta tajante al que considere que son una especie en peligro de extinción: “aquí estamos señores…”. Y estoy de acuerdo con Luis Pastor, sin embargo pareciera que las personas que se dedican al arte (aquellas que expresan un sentimiento y sugiere una experiencia estética) siguen escudriñados en sus trincheras porque aparentemente la capacidad de asombro agoniza.

En el caso de la más explotada de las bellas artes, la música, que baila con las letras de manera sutil, se puede notar un proceso extraño, masificado y producido en serie; con mensajes ambiguos y disfrazados tras algarabías vacías o paradojas que dan por sentado que la experiencia subjetiva del escucha hará el resto por ellos, y este es en el menos malo (pero malo) de los casos. ¿Qué paso con aquellas canciones con ideales? ¿Qué pasó con las canciones que nacieron como un sortilegio? Pareciera que la necesidad de expresar lo que tenemos por sentimientos o ideas quedó en último plano y que el interés para vivir mediante la música, ha diluido el espíritu de la misma.

No creo tampoco que todo esté perdido, pero si la música fuera medianamente democrática, la mayoría diría que los Malumas, los corridos que hablan más del “Buchanan’s” antes que de los caminos de Guanajuato, los que tienen “pingüinos en la cama” o los que se disfrazan de poetas con lo “negro detrás del sol”, son los representantes de la música en su máxima expresión. Sin embargo parecen más los que tienen el capital para comprar productores y músicos que concreten un producto para cierto target y los formalistas, esos que se preocupan más por las formas y las apariencias.

Guadalajara es cuna de proyectos interesantes que tienen “hambre” (como lo definía Fito Páez) pero sin apoyo, porque en lugar de generar una sinergia, cada quien toma su camino buscando la fórmula correcta y no corrupta de “besar la fama” como un Chico Buarque, un tal Joaquín Sabina, algún Saúl Hernández, Silvio Rodríguez o los héroes anónimos que se ha llevado la historia sin pena ni gloria pero hemos cantado una de sus canciones.

En todo caso, no digo que la trascendencia no sea un fin en cada uno de los compositores, buenos o malos, pero la calidad de expresión debe encontrarse en el proceso constante de la práctica y la vivencia para alcanzar este fin. A pesar de esto, los “artistas” modernos se preocupan más por proyectar una imagen antes de dar un mensaje concreto en sus canciones, que dicen todo y nada a la vez. En resumen, si a mí me preguntaran: ¿Dónde están los verdaderos cantautores? Yo les contestaría: Hay que buscarlos señores.

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