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Líderes de opinión

Los valores y el crecimiento económico

By Líderes de opinión, Voces Univa No Comments

Mtro. Luis Gonzalo Hernández Camacho • Docente UNIVA Plantel Guadalajara

 

La sociedad requiere satisfactores de diversos tipos. Existen satisfactores económicos e intelectuales, por ejemplo. Sólo nos referiremos a los o materiales, que se encuentran identificados con los económicos. Los satisfactores materiales son provistos por la naturaleza y por la sociedad a través de los procesos productivos. Pero es importante señalar que en cualquier forma de organización de la producción intervienen las familias, las empresas y el gobierno.

Cuando algunos de los agentes económicos se dedican a satisfacer alguna necesidad humana se dice que desarrolla una actividad empresarial. Principalmente las empresas hacen uso de los bienes naturales o creados a su vez por otras empresas. Una empresa transforma los bienes y servicios que ofrece la naturaleza y los pone a disposición de la sociedad. Es un gran avance que todos podamos dedicarnos a transformar los bienes de la naturaleza y obtener satisfactores cada vez más sofisticados.

Pero las empresas actúan en un marco de referencia que se compone de dos partes:

El jurídico o legal;

El económico.

El primero, está definido en todas las leyes y reglamentos que existe en el estado. El segundo, por el tipo de estructura productiva. Cuando una empresa decide su comportamiento en una economía de mercado, este quedará indisolublemente definido por estas dos áreas. Pero es innegable que su comportamiento estará basado en valores.

¿De dónde provienen esos valores y qué tan importantes son para su buen funcionamiento? Los valores provienen básicamente del comportamiento de las personas, ya que ellas son quienes guardan estos valores en su interior y los ponen en práctica en su actuar cotidiano. También, las empresas, como un conjunto de personas manifiestan sus valores en el actuar cotidiano, en la forma en que se comporta en el mercado.

La sociedad se dedica a varias actividades. Desde un punto de vista todas las actividades del ser humano son importantes. Aunque para lograr la satisfacción de todas las necesidades la sociedad hace uso de lo que se conoce como división del trabajo. Este concepto está en el origen de la humanidad. Quién presentó en forma sistemática tal concepto fue Adam Smith (1776), en su obra más importante: Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones.

Esta división del trabajo, cuando está basada en valores logra su mayor efectividad. Una economía como organización de la producción tiene como propósito generar riqueza. La importancia de la interioridad del ser humano en el comportamiento económico tiene como resultado un mayor equilibrio en el mercado. El comportamiento ético y moral es fundamental para el crecimiento económico, de una familia, empresa o nación. Los países que han logrado un mayor crecimiento económico están representados por aquellos que tienen un comportamiento ético y moral establecido en los valores.

Los valores permiten la práctica en libertad de las actividades humanas. Cuando existen estos valores en una sociedad, el cuidado de unos hacia otros se da de manera natural. Los valores permiten así, el avance de las sociedades humanas ya que se puede convivir en forma pacífica y creativa. Esta situación tiene grandes beneficios para el incremento de la producción y provisión de los servicios en un ambiente de innovación y progreso.

Si se guardan los valores, el desempeño económico será más firme y por tanto el crecimiento económico se presentará en forma permanente. Los valores, desde este punto de vista, son los pilares en que se sostiene el crecimiento económico. Cuidar estos valores y cultivarlos, es decir, sembrarlos y posteriormente cuidarlos hace que las sociedades crezcan más en términos económicos.

El crecimiento económico tiene impactos en la sociedad. Pero también es importante observar que el crecimiento económico tiene impacto en los valores. Cuando una sociedad crece, en términos económicos, puede suceder que los valores se descuiden y sea necesario recuperarlos desde su origen.

Uno de los semilleros más importantes de estos valores son los centros educativos en todos los niveles, entre los que se encuentran las universidades. Todas las universidades imparten educación con valores, algunas los transmiten de manera explícita, otras de forma implícita.

Las empresas, las organizaciones gubernamentales y las familias cuentan con valores. Prácticamente toda la sociedad tiene a su disposición valores éticos. Sigue siendo importante que en la universidad se definan y cultiven los valores y la comunidad los recuerde continuamente a través de la práctica cotidiana.

Agradezcamos que las universidades transmitan educación con valores.

La educación escolar como instrumento de reproducción ideológica del poder capitalista

By Líderes de opinión, Voces Univa No Comments

Mtro. Alán René Coronado Ponce • Coordinador Académico de Ciencias de la Comunicación, Lenguajes y Multimedia UNIVA Plantel Guadalajara

 

El concepto de educación

¿Por qué la educación es la pieza angular en la formación humana? ¿Cómo explicar la educación escolar como una herramienta de reproducción de las condiciones económicas de la sociedad capitalista? ¿Hay espacios en las instituciones educativas para llegar a la resistencia ideológica?

Para Kaplun (1998), la educación es un proceso permanente en el cual el educador y el educando, concebidos como sujetos sociales, van descubriendo, elaborando, reinventando y haciendo suyo el conocimiento, teniendo como mediador la realidad en la cual están insertos.

Así, es imperante que reconozcamos que la realidad social actual dista mucho de ser la ideal para evocar la concepción de Kaplun dado que las formas de interacción escolar más que individuales son colectivas y vinculantes como puede ser la política educativa, la currícula y las disposiciones escolares. Sin embargo, sigue siendo el medio a través del cual el sujeto se vuelve cada vez más social de acuerdo a las exigencias que le presenta el contexto, particularmente el económico.

Aun así, uno de los conceptos ideales con el cual se puede asociar la educación es con el de construir juntos, y por ello los roles tradicionales de los procesos de enseñanza han cambiado, ya que ahora no sólo el educador enseña sino que directamente, con su cúmulo de experiencias, los estudiantes pueden generar procesos de apropiación y de asimilación de conocimientos y también son ellos los que los socializan a sus iguales.

Freire, pedagogo brasileño, proponía en su Educación liberadora o transformadora que, nadie se educa solo sino que son los propios hombres quienes se educan entre sí mediatizados por el mundo (Cfr. Kaplun, 1998).

Por su parte, Willis, retomado por Giroux (1985) afirma que: “la educación no persigue la igualdad, sino la desigualdad […] el propósito principal de la educación, el de la integración social de una sociedad de clases, sólo puede lograrse preparando a la mayoría de los chicos para un futuro desigual, y asegurando su subdesarrollo personal” (p. 103).

De acuerdo a las posturas de los 3 autores referidos, la educación en un proceso social complejo más allá de la concepción básica de escuela, profesor y alumno; su apreciación real es que es un instrumento detonante para vincular los contextos, los procesos y los requerimientos exógenos en la formación de niños, jóvenes; que puedan irse condicionando a un futuro profesional, a una identidad económica y de clase que más que integrarlos, los homogeneizará a los otros y los incluirá a la sociedad con roles determinados.

La institución escolar

Por lo que respecta a las instituciones educativas, son las directamente vinculadas al proceso de formación de los jóvenes con su propuesta de modelo educativo que contemple saberes prácticos-profesionales, éticos-morales y de construcción social; todo ello para permitirle insertarse a una cotidianidad conflictiva, desigual e impregnada de procesos contrastantes.

Para Giroux (1985), las escuelas “son ámbitos sociales que se caracterizan porque en ellas los planes de estudio ocultos compiten con los evidentes, las culturas –dominantes y subordinadas- se enfrentan y las ideologías de clase entran en contradicción” (p. 105).

Del posicionamiento anterior, rescatamos la idea del contexto escolar como un espacio de enfrentamiento de las ideologías de clase en virtud, y visiblemente más en los modelos de universidad privada, de la lucha de visiones sobre los presupuestos sociales. Es decir, cómo las élites con mayor posicionamiento económico llegan a incidir en la modificación de los currículos escolares a partir de la definición de los perfiles profesionales que requieren y aceptan en el mercado laboral.

Por ello, el campo institucional de la educación es un intersticio entre los requerimientos de habilidades prácticas, teóricas y construcciones lingüísticas que se exigen en los procesos de producción y la necesidad liberadora del estudiante.

También, cuando en un contexto social se imponen las determinaciones del otro, en este caso una clase de poder, hay un proceso de imposición de su visión y no solamente económica, sino social y cultural y máxime cuando se integra a la misma, el rol reproductor de otras instituciones como el gobierno y los medios de comunicación, por citar algunas.

Así, el capital humano de nuestro tiempo, en términos del Habitus de Bourdieu, estará integrado no sólo por capacidades cognoscitivas sino también por valores humanos y éticos que requieren los niños y los jóvenes para insertarse en procesos y relaciones para los cuales están siendo preparados.

Con respecto a la institución educativa se podría afirmar que tanto en el modelo público como en el privado, se contempla un papel reproductor de las condiciones externas; ya se habló en líneas anteriores de la currícula, pero también la existencia misma de éstas obedece a un sistema de clasificación en el cual está destinado a ser incluido aquel sujeto que es evaluado como apto o el que puede pagar para ello.

Un ejemplo que puedo referir de acuerdo a la idea ya expuesta es la propuesta de saberes y habilidades prácticas que llega a exigir el sector empleador de un programa educativo cuando se realiza un proceso de actualización del mismo.

El contexto escolar como espacio de poder

También, de acuerdo a Bourdieu (1977, 1984), en Popkewitz (1997), el contexto escolar es, al igual que todos los espacios sociales, sistemas simbólicos de clasificación y categorización que ordenan las propias prácticas de los sujetos en lo individual y lo colectivo para generar sentido (p. 39).

Por tanto, la escuela se ha convertido desde hace tiempo en el espacio de reproducción de las condiciones del poder económico por sobre la dimensión cultural y social, en virtud de que este espacio se asume como parte de la política de gobierno y desde ese ámbito se toman las decisiones que incidirán en el tipo de sujeto social que será formado en las aulas.

 

Otra idea central de cómo el poder político incide en las estructuras escolares lo establece Foucault en Popkewitz (1997) al definirlo “como algo incluido en la forma de adquirir el saber y de utilizarlo para intervenir en asuntos sociales” y por lo tanto, asociado a la estructura macrogubernativa del Estado y en el microgobierno del individuo (p.42).

 

La experiencia docente como espacio de mediación

La mediación puede entenderse como el espacio en el cual adquieren sentido los significados transmitidos o reproducidos por las instituciones y las personas. Ante ello, no solamente la institución escolar, el ámbito laboral, el contexto cultural o mediático generan significación; el maestro, considero, también puede llegar a generar significación contraria a la esperada siempre y cuando lo desee.

Estar supeditado a instrumentos de control pedagógico implica para el docente, encontrar los momentos para la resistencia cultural y con ello generar visiones alternas del proceso de formación.

La conciencia y la voluntad de incidir son requeridas para presentar visiones que contrasten los problemas sociales, derivadas del dominio de unos sobre otros

Me quedo con la reflexión de que la praxis docente debe centrarse en los procesos individuales y colectivos (de grupo) más que circunscribirse exclusivamente en los contenidos de las materias; claro, negociando y equilibrando la propia expectativa docente y la de la institucional que de una u otra forma es también la del sector empleador y la de la sociedad.

Para concluir, la realidad social es compleja y máxime cuando entran en juego los intereses de clase que derivan en procesos de dominación y control social. El poder, entonces, implicará la sujeción de las mayorías hacia unos cuantos (élites) en correlación a estar sometidos en lo económico, lo político y lo social.

Indudablemente, la educación y la institución escolar; la primera como proceso y la segunda como espacio de su materialización, son piezas clave para que se reproduzca un sistema en virtud de que integra a los miembros de una sociedad de acuerdo a su formación individual y colectiva. Por lo tanto, es en la escuela donde los sujetos asumirán las condiciones para moldearse de acuerdo a la expectativa del patrón, del gobernante, de los políticos, de los medios de comunicación.

Por lo anterior, desde la perspectiva del sistema (en este caso el capitalista) la función de la educación será la de “dogmar” a los sujetos a su visión global de reproducción económica con la presencia de la gran empresa bajo el antifaz de la inclusión, el desarrollo, la democracia y los valores humanos.

 

 

Referencias:

Bourdieu, P. y Passerón, J. (1996). La reproducción, elementos para una teoría del sistema de enseñanza. Editorial Laia S.A.

Giroux, H. (1985). Teorías de la reproducción y la resistencia en La Nueva Sociología de la Educación, Cuadernos políticos, N0. 44 Julio-diciembre. Páginas: 102-119.

Kaplún, M. (1998). Una pedagogía de la comunicación. España: Ediciones de la Torre.

Popkewitz, T. (1997). “La sociología política de la reforma educativa. Poder, saber y escolarización” en Sociología política de las reformas educativas. España: Morata.

 

Emprendimiento sostenible: Una ventaja competitiva por el bien común

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Mtra. Julia Patricia Samperio Casco • Docente UNIVA Plantel Guadalajara y Coordinadora del Centro de Competitividad y Emprendimiento Sostenible

Según Richard Branson, CEO de Virgin Group, muchos líderes de negocios se han dado cuenta de que todas las empresas deben volverse una fuerza para el bien.

Últimamente, nuestro mundo se ha vuelto un gran escenario para hablar de corresponsabilidades en materia social y ambiental y es que, no es casualidad que los medios se encuentren centrados en importantes reflexiones al respecto. Sin duda alguna, ha llegado el momento de proponer una convergencia entre gobierno, empresa, academia y organizaciones de la sociedad civil para sumar esfuerzos a favor del bienestar común. Y los grandes organismos internacionales, lo saben.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), en conjunto con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) han desarrollado la Agenda 2030, una agenda transformadora que pone la igualdad y dignidad de las personas en el centro y llama a cambiar nuestro estilo de desarrollo, respetando el medio ambiente (ONU, 2016) y para lograrlo, propone cumplir a nivel mundial los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que invitan a todos los sectores a mejorar el estado del mundo en el ámbito económico, social y ambiental a través del cumplimiento de metas muy concretas y ambiciosas antes del año 2030. Ejemplo de ellos son: hambre cero, fin de la pobreza, igualdad de género, energía asequible y no contaminante, educación de calidad, acción por el clima, entre otros (ONU, 2016).

El emprendimiento sostenible, gira en torno a basar la naturaleza de la idea de negocio en una de las metas de uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, de tal forma que, la razón de ser de la empresa tenga una fundamentación que no permita que hacer el bien sea una mera acción social esporádica y asistencialista, sino que, por el contrario, sea una herramienta que asegure que el modelo de negocio es original, innovador y necesariamente sustentable a nivel económico para beneficiar permanentemente a su entorno, ya que, al tener el factor del compromiso social y/o ambiental, dentro de su estructura, el empresario debe cuidar las formas y fondos para poder cumplirlo.

Según el Instituto del Fracaso (2014), en México, el 75% de las empresas no logran sobrevivir a los dos años de su creación; por ello, el emprendimiento sostenible, ayudará a las empresas a que el propósito económico no sea el único fin, sino que se complemente con una propuesta de valor que resuelva alguna problemática de la sociedad o del medio ambiente que se desprenda de los ODS, brindando así, una ventaja competitiva sostenible, dado que si el fin económico no ha sido lo suficientemente fuerte para lograr la permanencia de los emprendimientos en el mercado, tal vez, planear hacer bien con intención bajo un marco de referencia internacional como la ONU, dada la corresponsabilidad que esta estrategia conlleva, sí lo sea.

Para conocer más de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, consulta:

  • http://www.onu.org.mx/agenda-2030/
  • Instituto del Fracaso. (2014). El libro del fracaso. México: Offset Rebosan.
  • Organización de las Naciones Unidas (ONU) (2016). Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Una oportunidad para América Latina y el Caribe. Publicación de las Naciones Unidas. Santiago.

 

El Ateísmo ¿un estilo de creencia?

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Dra. María Cristina Martínez Arrona • Jefa de Universidad a Distancia

 

“Recuerda que en lo que crees dependerá mucho de lo que eres” (Noah Porter)

 

En el periódico El País, se desarrolló un debate de posturas ante lo que se considera es una persona atea: una forma de expresar su ser religioso y los que opinan que no necesariamente.

Para los que el ateísmo es una forma de ser religioso, consideran que las personas que no creen en Dios, ni en las religiones, proyectan su fe en sí mismos, en cosas, ideas o personas que les dan sentido; es su forma de relacionarse con lo trascendente. Esta postura afirma que las personas se re-ligan siempre a algo, por lo tanto, la religiosidad en un contexto de secularización, lo que se relaciona con lo sagrado se vierte en lo social.

Los que opinan que las creencias no tienen que ser religiosas, consideran que estas no sustituyen “una necesidad”; los seres humanos pueden sencillamente prescindir de lo religioso, sin tener que suplirlo con algo o alguien, -con actividades o aficiones-, y esto se constata en grandes masas de sociedades avanzadas. Se entiende la religión como creencias y prácticas que responden a un sentido moral trascendente, de ahí que ser religioso, merma el progreso de una sociedad de ciudadanos libres.

La realidad es que el número de ateos va en aumento, Global Index of Religion and Atheism (2012) describe que el 59% de la población en el mundo se considera religiosa, el 23% no religioso y un 13% se declara ateo convencido. Se encuestaron a 68 países para conocer su porcentaje de ateos y China es el que cuenta con el mayor número, el 67% de su población; le sigue Japón con un 29%. México tiene un 8% de ateos superando “a todos los países latinoamericanos” cuyo promedio es del 2-3% (Gallup International, 2017).

Para la cosmovisión católica, la dimensión religiosa o espiritual es constitutivo de la persona, llámese creyente, religioso, ateo, científico, etc. Einstein decía “creer es más fácil que pensar. He ahí la razón de que haya más creyentes”, postura comprensible, cuando se separa la razón de la fe, y estas siempre deben de ir de la mano (Fides et Ratio). Los Evangelios muestran ejemplos de fe en personas, creyentes y no creyentes, que se traducen en conductas profundamente humanas (Ejem. Mt. 8, 5ss).

El debate, considero, no se debe centrar en que postura tiene razón o cuál es mejor que otra, sino preguntarnos, tu creencia ¿te hace una persona más autónoma y libre? Tus opciones de vida ¿construyen una mejor sociedad? En tu relación con los otros ¿respetas a las personas que encuentran sentido y trascendencia en sus creencias, aunque sean diferentes a las tuyas? Acciones que, para el católico, son posibles gracias a su dimensión religiosa.

Publicado en El Seminario Arquidiocesano de Guadalajara del domingo, 6 de octubre de 2019.

Entorno global, responsabilidad “glocal”

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Mtro. José Luis Ríos Rodríguez • Coordinador de Desarrollo Integral UNIVA Plantel Vallarta

 

Puede pensarse que siempre hemos vivido en un sistema como el actual, y que sería inimaginable concebirlo de una manera diferente de cómo lo vemos ahora; sin embargo, apenas estamos alcanzando los treinta años del inicio de ese período de la globalización, que marcará el parteaguas de ese bum tecnológico y que ha revolucionado la vida de los pueblos a nivel mundial.

Hemos escuchado que “el hombre nunca antes ha estado más comunicado, pero al mismo tiempo es cuando más aislado se ha encontrado”; pero también, es cuando ha alcanzado un desarrollo que cada día lo encamina a realizar nuevos descubrimientos y los avances más sorprendentes con pasos agigantados.

Este corto tiempo nos ha enseñado que, si hemos de continuar con un consumo desenfrenado, una actitud individualista, un rechazo de lo social/comunitario, un desinterés de la dignidad humana y de los derechos de las personas, pero sobre todo perder de vista el rumbo y la dirección de nuestras vidas; estamos en camino de nuestra propia destrucción.

Nada parece hacernos reaccionar, y los pocos esfuerzos que hacen algunos, apenas si alcanzan a ser mínimas luces que brillan en una inmensa oscuridad; sin embargo, todavía estamos a tiempo de hacer con nuestra vida un cambio y con nuestra actitud un aliciente para todo el que esté a nuestro alrededor. Los grandes problemas que ahora están aquejando a la humanidad sólo serán solucionados en la medida en que dejemos el egoísmo a un lado, convirtamos el desinterés en participación y nuestra incredulidad en fe.

Debemos ser verdaderos promotores de cambio, pero no sólo de una manera romántica que muchas veces nos lleva a la inacción; tampoco como eruditos y estudiosos que al final nos lleva a dar ideas sin materializarlas o como soberbios gerentes que sólo nos esmeramos en dar las órdenes sin saber cómo cumplirlas.

Tenemos que retomar nuevamente el rumbo y empezar a generar el cambio no sólo haciendo, sino, siendo la diferencia, transformando la incertidumbre en esperanza, convenciendo a los demás de que, juntos podemos lograrlo, siendo este el único camino que debemos seguir para juntos, lograr revertir los efectos de unas causas que sólo nosotros podemos cambiar, finalmente será está nuestra responsabilidad local.

Vivir en el presente

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Mtro. Jorge Iván García Morando, Coordinador de Proyectos Sociales y Religiosos • Plantel Guadalajara

 

En el momento en que expresamos ¡vive el presente! No nos referimos a un simple sentido de vivir el momento como efímero o fugaz, como aquello que definió a la posmodernidad, sino como aquella acción que tiene que ver con el asumir nuestro estado de conciencia y disposición por vivir en la realidad en la que nos encontramos. De ninguna manera se trata de olvidar el pasado y dejar el futuro, más bien, consiste en insertarse en la realidad presente, es decir, vivir cada instante con presencia del presente en tanto que implica tener una capacidad de adaptarse a la realidad. No se confunda con el “acostumbrarse” de la realidad, puesto que nadie debería de acostumbrarse a la violencia, al maltrato, a la deshonestidad, a la infidelidad, a la calumnia, a la corrupción y a las condiciones que denigren a la dignidad humana. Es por ello que el vivir el presente con presencia significa, haberse dejado conmocionar por dicha realidad para emprender una serie de acciones que ayudaran a transformar nuestra condición humana global, porque a partir de esta conciencia del vivir, podemos afrontar el instante del presente desde otro enfoque y con nuevas estrategias, por un lado, tomamos conciencia de nuestro entorno y, por el otro, delimitamos el presente.

Conciencia y delimitación del presente son las dos acciones que el hombre pone en juego a su personalidad: puesto que de ello depende el cómo se van afrontar las condiciones de la realidad; de ello depende el asumir el sentido de responsabilidad y compromiso con lo que se vive y con quien se vive; de ello depende el sentido de felicidad con el que se quiera vivir, puesto que basta un instante del presente, para que esto denote una eternidad. Recordemos el evangelio de Marcos 9, 2-10 “En aquel tiempo, Jesús tomó aparte a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos a un monte alto y se transfiguró en su presencia…Después se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro le dijo a Jesús: <<Maestro, ¡qué a gusto estamos aquí! Hagamos tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías>>” donde el instante del vivir el presente se torna la eternidad, dado que el escuchar a Cristo es, asumir la lógica de su ministerio pascual, ponerse en camino con Él. Este instante presente o este vivir el presente con presencia, es lo que les significó a los discípulos que, en vez de quedarse en lo sublime de la experiencia, Jesús les invita a seguir su camino y a estar dispuestos a <<perder la propia vida>> (cf. Mc 8, 35) por aquel a quién se ama. De igual manera, quisiera recordar un fragmento del poema Carpe diem atribuido a Walt Whitman:

No dejes que termine sin haber crecido un poco,

sin haber sido un poco más feliz,

sin haber alimentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie

te quite el derecho de

expresarte que es casi un deber.

No abandones tus ansias de hacer de tu vida

algo extraordinario…

No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía

sí pueden cambiar el mundo…

Somos seres, humanos, llenos de pasión.

La vida es desierto y también es oasis.

Nos derriba, nos lastima, nos convierte en

protagonistas de nuestra propia historia…

Pero no dejes nunca de soñar,

porque sólo a través de sus sueños

puede ser libre el hombre.

No caigas en el peor error, el silencio.

La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes…

No traiciones tus creencias. Todos necesitamos

aceptación, pero no podemos remar en

contra de nosotros mismos.

Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta el pánico que provoca tener

la vida por delante…

Vívela intensamente,

sin mediocridades.

Piensa que en tí está el futuro y en

enfrentar tu tarea con orgullo, impulso

y sin miedo.

Aprende de quienes pueden enseñarte…

No permitas que la vida

te pase por encima

sin que la vivas…”

 

Publicado en El Semanario Arquidiocesano de Guadalajara del domingo 29 septiembre de 2019