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Laura O. Robles Sahagún • Coordinadora de Alumni y Bolsa de Trabajo UNIVA Guadalajara

 

Muchos regresaron a clase, otros tantos regresaron a trabajar. El retorno a la presencialidad es inminente tras un año y seis meses de confinamiento. Un regreso que está invadido de temor, incertidumbre y dudas.

Protocolos institucionales derivados de lineamientos gubernamentales que pocos leen a detalle pero que a todos nos obliga su cumplimiento, se están poniendo en marcha para evitar contagios de COVID-19 en cualquiera de sus variantes, sin embargo, ninguna letra escrita será tan válida como las acciones que cada uno de nosotros, desde el sentido de la responsabilidad, asumamos.

“Con todos los protocolos de sanidad”, una frase que de tanto usarse, ya ni siquiera nos percatamos de su existencia y mucho menos de su sentido. Nos encontramos ya con tapetes secos en las puertas de ingreso, frascos de gel antibacterial sudados del sol y sucios, que son rellenados con producto de quién sabe qué calidad. Termómetros que, en caso de un asintomático, no serviría de nada.

Sigue surgiendo nueva información como aquella en donde nos dicen que el virus está a 9 metros alrededor de nosotros, lo que significa que el 1.5m obligatorio no es suficiente en caso de un estornudo. Las diferentes cepas que día a día aparecen y muchos otros datos que se van acumulando en la confusa historia del COVID-19, sus vacunas y su evolución, torna aún más complejo el entender el comportamiento real del virus.

Ningún protocolo escrito servirá de algo si los seres humanos, tan vulnerables como nos encontramos en estos momentos, no tomamos conciencia, si no nos responsabilizamos y tomamos acción. Creo que ya basta de incredulidades. El virus, creado o no, dispersado de manera intencional o no, ya está aquí ¿Por qué no ser responsables y actuar para evitar su propagación?

Si a lo largo de casi dos años no hemos aprendido hábitos de higiene, veo muy difícil que alguna vez lo hagamos, pero lavarnos las manos, usar gel antibacterial constantemente, traer cubreboca de materiales adecuados y bien puesto, no estar en lugares concurridos y estar pendientes de cualquier síntoma para aislarse de inmediato, son las medidas mínimas indispensables para disminuir el riesgo de contagio.

En los lugares de trabajo, escuelas, restaurantes, centros comerciales, reuniones, en cualquier lugar público en donde debamos estar, la responsabilidad de los protocolos es individual. Por más reglas que haya, si cada uno de nosotros no las cumple, de nada servirán. El regreso a la presencialidad conlleva un gran riesgo de contagio, riesgo que disminuirá en la medida de que cada uno haga su parte, sin miedo, de manera ordenada y consciente.

La normalidad no puede regresar, no aún. Nuestras actividades rutinarias deben retomarse, por salud económica, mental y social. Debemos estar alertas, si nos cuidamos nosotros mismos, estaremos cuidando a los demás. Este regreso conlleva responsabilidad individual por el bien común.

Publicado en La Crónica de Hoy Jalisco del viernes, 17 de septiembre de 2021

Administrador Sistema UNIVA

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