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La corrupción y sus mitos

Por 2 abril, 2019diciembre 3rd, 2019Lideres de opinión, Voces UNIVA

Pbro. Lic. Francisco Ramírez Yáñez, Rector del Sistema UNIVA / Presidente de la ODUCAL

 

Desde los tiempos del Código de Hammurabi hay constancia de la corrupción como una tendencia humana. El Antiguo Testamento da también noticias abundantes de esta conducta. Lo cierto es que en aquellos tiempos, como en los actuales, erradicar o, por lo menos, controlar la corrupción ha sido y sigue siendo un signo de progreso político y social, y una condición para la genuina prosperidad de los pueblos.

La corrupción sabe defenderse, echa mano de muchos recursos, entre otros, generando mitos tales como “la corrupción somos todos”, “la corrupción es una cultura”, “todos los países son corruptos”, “sin la corrupción no es posible avanzar”, “la corrupción ahorra tiempo y facilita procesos”, “la corrupción es imbatible”, “el mexicano es corrupto por naturaleza”, etcétera. La finalidad de establecer este tipo de creencias sociales es por un lado justificar el hecho y por otro debilitar cualquier acción tendiente a enfrentarlo.

Ahora bien, reincidir una y otra vez en este tipo de conductas sí forma hábitos y obnubila de tal modo la conciencia, que un alto porcentaje de personas que cometen una y otra vez actos corruptos, jamás lo aceptarían, no porque lo quieran negar, sino porque ni siquiera se dan cuenta de que lo que hacen es corrupción. Por ejemplo, el tráfico de influencias que pasa desapercibido porque se asume como si fuese una buena y legítima forma de ayudar a los amigos, parientes o compadres.

El problema de fondo radica en la circularidad de la corrupción y la falta de voluntad política para romper el círculo, toda vez que la clave para la sobrevivencia de este mal es, ni más ni menos, la impunidad.

El actual gobierno federal ha declarado constantemente su compromiso para erradicar la corrupción de México, sin tener que erradicar a los mexicanos del país. Para ello ha iniciado con una postura de conciliación, de olvidar el pasado a cambio de modificar las conductas sociales en el presente, estrategia que todavía la sociedad no ha entendido, razón por la cual sigue delinquiendo en espera de que la impunidad se mantenga. No sabemos cuál sea el siguiente paso si la comunidad persiste en su dinámica de corromper y dejarse corromper, pero de no haberlo, el proyecto inicial será un fracaso. Un nuevo fracaso, pues gobiernos anteriores intentaron también acabar con este mal epidémico, sólo que en ocasiones pusieron el proyecto en manos de personas que no estaban dispuestas, bajo ninguna circunstancia, a renunciar a los beneficios que la corrupción les aportaba.

Considero que es el momento de establecer todo un programa interdisciplinario e interinstitucional que afronte este fenómeno con todas sus aristas, una verdadera campaña nacional en contra de la corrupción, permanente y suficientemente bien establecida, de tal modo que nadie en este país pueda ser ajeno al propósito.

Parte fundamental del proyecto deberá desempeñarlo la educación en todos sus niveles y espacios; no una educación entendida sólo de manera teórica y expositiva, sino acompañada por todos los recursos que favorezcan la asimilación y el compromiso por una sociedad libre de corrupción.

Unido a este trabajo deberían establecerse nuevas instancias específicamente responsables de atajar la impunidad en una de las sedes donde con mayor frecuencia se genera, el Poder Judicial, pues es justamente la corrupción de los jueces lo que provoca la ruina de las naciones.

Los medios de comunicación y las redes sociales tendrían igualmente una especial importancia, pues para llegar a una toma de conciencia social sobre este drama se requiere de una constante información y formación, de la audacia de la denuncia, del seguimiento de los procesos, de la exigencia de cuentas y, por supuesto, de la sanciones que deberán sufrir todos aquellos que, desde el gobierno, sean omisos a su deber en este asunto de tanta relevancia para el país.

 

Publicado en El Diario NTR  del lunes 1 de abril de 2019

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