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Enseñar y aprender a escuchar

Por 20 noviembre, 2018noviembre 22nd, 2019Lideres de opinión, Voces UNIVA

Pbro. Lic. Francisco Ramírez Yáñez, Rector del Sistema UNIVA / Presidente de la ODUCAL

 

El gran obstáculo o dificultad en la enseñanza y cualquier relación es presuponer, porque probablemente parta de una situación no existente aun cuando nos parezca de lo más lógico o básico en determinado momento.

La pedagogía de Dios no presupone nada, por eso insiste incluso en los mínimos básicos, por ejemplo, insistir en que debemos escuchar, la relación del hombre con Dios está fundada ante todo en la escucha, la fe nace de la audición.

Escuchar no es sólo prestarle oídos atentos, sino abrirle el corazón, poner en práctica, es obedecer. Por lo mismo la escucha no se reduce a una capacidad auditiva, por lo cual no es una exclusión a quien presenta sordera, escuchar es más una actitud de atención y responsabilidad que la sola captación de los sonidos.

Escuchar es abrirnos a la capacidad de aprender con el otro, es ser uno en disposición, y a la vez es reconocer la posibilidad de ser atendido, escuchado, es una interacción atenta y respetuosa, que nos abre al conocimiento.

No podrá haber un auténtico aprendizaje sino enseñamos y aprendemos a escuchar, los básicos de la relación, es abrirnos a la posibilidad del otro, es saber que en toda etapa formativa debe favorecerse la escucha, no solo de una parte de los involucrados, la escucha es una corresponsabilidad compartida, que a la vez exige un habla responsable.

El creciente uso de los medios de comunicación y la incursión de la tecnología en el ámbito educativo y familiar es un gran avance, pero este desarrollo no debe interferir o estropear la grandeza e importancia de la escucha como un enriquecerme con el otro, quien es capaz de hacerse escuchar y escuchar, constituirá la integridad del humanismo como un reconocimiento del otro y la necesidad de la comunidad.

Escuchar es abrirme al aprendizaje y reconocer lo mucho que el prójimo me puede aportar, es retomar la esencia de la enseñanza primera que no por antigua ha perdido su valor.

El famoso y antiquísimo: “Escucha Israel” profesado por el pueblo de Dios, constituye no la fe de un pueblo, sino la dignidad del hombre en ejercer su dignidad de darse a conocer y constituir el aprendizaje que nos permite crecer y servir.

La educación deberá implementar nuevas técnicas y métodos conforme a nuestros tiempos, pero sin descartar o menospreciar las básicas y trascendentes como sigue siendo la escucha. No hay mayor aprendizaje que el compartir y compartirme con los otros escuchando y haciéndome escuchar.

 

Publicado en el Semanario Diocesano del domingo 11 de noviembre de 2018

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