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El hijo pródigo

Por 29 marzo, 2019noviembre 28th, 2019Voces UNIVA

Pbro. Mtro. Sergio Rivera Fuentes • Jefe de Desarrollo Integral

 

La parábola del hijo pródigo, es conocida por la mayoría de nosotros. Es la historia de un hijo rebelde que rechaza la formación que ha recibido de su padre, ya que lleno de orgullo, se dirige a una tierra lejana, llevando una vida desenfrenada, despilfarrando todo lo que tenía, (que si lo vemos literalmente, no sólo consiste en los bienes materiales, sino también los espirituales), hasta que es confrontado con el fracaso y viene la desesperación, y tiene que regresar a casa lleno de remordimiento y deseoso de hacer cualquier cosa para ganar de nuevo el favor de su padre.

Cuántas veces encontramos esta realidad en casa, dándonos cuenta de que no es garantía vivir en una familia de padres cristianos, que se esfuerzan por educar a sus hijos de manera integral y, sin embargo, algún miembro decide rechazarlo todo, se rebela y se aparta de sus raíces.

Encontramos también la figura del padre, que sin duda alguna representa a Dios, el cual es como el padre de la parábola, amoroso, misericordioso, que no logra guardar rencor con el pasar del tiempo, que lo único que espera de su hijo, es que vuelva a Él.

Ni qué decir del hijo mayor que decide quedarse en casa, ser obediente y trabajador y al final reclama la actitud del padre para con su hermano, que le parece injusta, pues él lo ha dado todo y se le ha dado todo, pero quiere aún más.

Es como cuando creemos que al estar con Dios, porque cumplimos sus preceptos y guardamos sus normas, obtenemos el derecho de juzgar a los demás. Sin embargo, quién nos ha puesto como jueces, si ni Jesús lo hizo, por ejemplo con María Magdalena o con Zaqueo.

Creernos los mayores en la fe tiene sus riesgos, pues pudiéramos pensar que todo lo sabemos y dar por hecho que un pecado es más grave cuando lo comete otro, que cuando lo cometo yo.

En mi experiencia, el camino a Dios es diferente para cada uno de nosotros, sin embargo, no debemos de perder de vista la enseñanza del Evangelio en esta parábola, donde se nos recuerda que la vuelta a Dios es indispensable, que sin él es más difícil salir de nuestras situaciones de pecado.

Recordemos que este camino de cuaresma que está a punto de terminar, nos debió ayudar a convertirnos, y si no lo hemos logrado o pasó desapercibido, nunca es tarde para iniciar, aprovechando el tiempo de Pascua venidero, donde Dios nos sigue dando muestras de su amor y de su perdón.

Estamos por revivir lo que hizo Jesús por nosotros, aprovechemos la gracia que Dios nos concede a través del sacramento de la reconciliación. Si por algún motivo estás imposibilitado de recibir el sacramento, recuerda que la oración y las buenas prácticas nos ayudarán a encontrarnos con ese Padre de misericordia.

Recuerda que con el arrepentimiento viene la decisión de volver a nuestro Creador.

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