MONSEÑOR SANTIAGO MÉNDEZ BRAVO:
una vida dedicada al servicio de la juventud,
de los trabajadores y de los más necesitados.

A través de este comunicado les saludo y expreso que:
Este viernes 27 de enero de 2012, a las seis treinta de la mañana, el autor y principio de la vida quiso llamar a su reino a nuestro querido padre don Santiago Méndez Bravo.
No hay palabras ni conceptos que expresen con toda la amplitud que se requiere nuestra admiración y gratitud hacia la vida y la obra del padre Santiago. Habiendo colaborado con él desde 1980, fui testigo de la grandeza de sus ideales y de la fuerza de su carácter. Su vocación cristiana, sacerdotal y profundamente humanista, se había ya mostrado, tanto en el magisterio que desarrolló en el Seminario Conciliar como en su efectiva preocupación por los pobres, cuando desempeñó su ministerio parroquial impulsando las cajas de ahorro. Pero su camino era la educación a favor de quienes ya trabajaban y podían profesionalizar su servicio, particularmente en el vasto mundo del periodismo, dimensión fundamental de nuestro tiempo y que tiene en el padre Santiago a uno de sus grandes pilares.
En torno a ese propósito nació y creció la Universidad del Valle de Atemajac, enfrentando todo tipo de desafíos, embates y situaciones críticas que contribuyeron, no poco, a minar la salud del padre Santiago, hasta ponerlo en riesgo de muerte, nuevo gran reto que asumió con heroicidad y virtud cristiana hasta lograr una recuperación admirable. Continuó su trabajo, y bajo su liderazgo, la UNIVA no solamente se consolidó como una de las mejores universidades privadas del occidente mexicano, sino que pudo llevar sus servicios académicos a otros ocho estados del país, comenzando por su tierra natal: La Piedad, Michoacán.
Sabemos que nuestro paso por el mundo es breve, y la muerte un tránsito inevitable, y aunque nos fortalece nuestra fe en la promesa de vida eterna que nos ha hecho Nuestro Señor Jesucristo, también como Jesús mismo, lloramos la muerte de nuestro amigo y padre don Santiago, renovando nuestro compromiso de seguir intensamente trabajando para continuar la extraordinaria obra que nos ha legado, a la vez que agradecemos a Dios, fuente de todos los dones, el regalo que nos hizo en la persona de don Santiago.




























