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¡Levántate, Dios quiere sanarte! Solo basta con que vayas a su encuentro… Querida comunidad ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo dejarnos sanar por Dios? En muchas ocasiones Dios quiere actuar en nosotros, quiere sanarnos, quiere abordarnos con su amor, pero desgraciadamente nuestro corazón arrogante y altanero no le da lugar para su acción salvífica. Te invito a que a la luz del Evangelio según San Mateo descubramos como podemos dejar a Dios obrar en nuestra vida.

El texto evangélico nos presenta dos situaciones concretas que nos puede dar claridad en nuestra vida de fe. En primer tenemos la curación de la hemorroisa, una mejer que desde años no podía sanarse, pero al tocar a Jesús en medio de la multitud ha quedado sana. Esta acción nos testimonia la tenacidad del encuentro con aquel que sabemos puede sanarnos, la hemorroisa lucha aferradamente en contra de la multitud que envolvía a Cristo para tan solo poder tocar su manto, pensando que con esto ella quedaría sana. La fe de esta mujer la impulsa a hacer lo que pareciese imposible y una vez logrado su plan queda sana… ¡Porque así es el amor de Dios! Él se apiada de aquellos que piden con insistencia olvidándose incluso de si mismos con tal de encontrarse con Él y poder “tocarlo”.

El segundo caso que nos presenta el Evangelio es la hija de Jairo, un jefe de la sinagoga que desesperado acude con Cristo para que Él la sane. Un acto de fe que requería valentía, no cualquiera se hubiese olvidado de su “dignidad” para con humildad solicitar la ayuda de Cristo. Esto querida comunidad nos ejemplifica otra característica que podemos imitar en nuestro acercarnos a Cristo, una actitud humilde, libre de todo prejuicio e inseguridad.

En conclusión, ¡Levántate! El primer paso para dejar a Cristo sanarnos de toda clase de enfermedad y no necesariamente del cuerpo es justamente levantarse e ir a su encuentro y una vez llegado a Él, siguiendo el ejemplo de la hemorroisa y Jairo, quítate todos los prejuicios, todas tus mascaras y con sencilles y humildad reconócelo, adórale y amale que Dios ya sabe cuanto lo necesitas, solo requiere que tu fe lo alcance para a través de esta sanarte. ¡Que María santísima nos asista en esta intención de nuestro corazón!

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