El mundo puede ofrecer mil y una alternativas para la formación integral de la persona humana; podrán ofrecernos mil y un cursos de superación, pero si no tienen a Cristo de fondo, ¿qué tipo de integralidad nos están ofreciendo?
El Evangelio que se nos presenta en la liturgia de hoy nos hace una invitación a ver a Cristo como el único “Maestro”, el único “Guía” y el único “Padre”, de modo que, fuera de Él, todo aquel que busque ocupar la centralidad de Cristo —dígase persona, movimiento o ideología— es una falacia que nos aleja de nuestro ser cristianos. Por ello, la Palabra de hoy es clara al decirnos que solo en Cristo encontramos el verdadero sentido y camino de salvación.
Querida comunidad UNIVA, nos encontramos inmersos en la segunda semana de Cuaresma, y el rumbo que toma este tiempo de preparación es justamente reconocer en Cristo el modelo perfecto de santificación, ya que Él mismo, en su pasión, nos dio el testimonio más grande de humildad y entrega que un hombre puede hacer por aquellos que ama. Por esta razón, el Evangelio concluye: “Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”, dando así evidencia de que todo cuanto Cristo predicó en bien de las almas, Él mismo lo fue viviendo para que se convirtiera en un anuncio vivo y real.
Pidamos al Señor la gracia de vivir este tiempo de gracia de la mejor manera, acompañados por el testimonio vivo del Evangelio, para así llegar a la Pascua con un corazón dispuesto a aceptar los dones y las gracias que el Señor tiene preparados para todos nosotros. Dios nos bendiga y acompañe siempre.


