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La reacción química de nuestro cuerpo ante la ansiedad

Mtra. Leslie Becerril Serna • Docente-Investigadora UNIVA Guadalajara

 

En algún momento de nuestra vida hemos experimentado ansiedad, como respuesta a alguna situación de trascendencia o de incertidumbre; biológicamente, podríamos definir a la ansiedad como la respuesta adaptativa de un sistema de alarma que prepara a un organismo a contender contra un peligro potencial.

Entonces, cuando la ansiedad es moderada y establece un equilibrio en relación con el estímulo que la provoca, es algo tan normal como la sed, el hambre, sentir sueño o deseo sexual, también nos alerta y protege, sin embargo, se torna patológica cuando su intensidad no guarda relación con la causa que la provoca, o cuando surge aún sin ser invitada y nos puede causar sufrimiento, nos recluye e inválida socialmente.

¿Qué factores químicos y físicos intervienen en nuestra respuesta a la ansiedad?

Se ha observado que no existe una región única encargada de la integración de la ansiedad, pero cuando la ansiedad es considerada un trastorno mental se ha revisado con mayor detenimiento el origen químico y una teoría es, que posiblemente exista un error genético que dificulta la comunicación entre las estructuras cerebrales que se encargan de regular las respuestas adaptativas al peligro, en el sistema más primitivo de nuestro cerebro (sistema límbico) o un descontrol en la regulación o liberación de algunas hormonas en una región cerebral (la amígdala central), es decir, algo en el sistema de liberación y respuesta está fallando, de manera que quien padece un trastorno de ansiedad activa circuitos en momentos que no es necesario, con mayor intensidad o durante más tiempo de lo necesario.

Por otro lado, las sensaciones físicas que se comparten con el estrés y el miedo suceden también ante la ansiedad, como la aprehensión, palpitaciones aceleradas, sudoración, tensión muscular y dilatación de pupilas; aunque se podría intentar establecer algunas diferencias entre ellos, es posible que tales sensaciones sean sólo variantes de un sistema único de alerta.

Ahora bien, existen una serie de cuadros terapéuticos para una ansiedad descontrolada, ya sean psicológicos o hasta psiquiátricos; cuando se utilizan fármacos estos deben ser bien prescritos y de ser posible, se debe considerar la realización de estudios de laboratorio antes de ser recetados, pues la mayoría de estos medicamentos son controlados y causan dependencia.

¿Podemos modular bioquímicamente nuestra ansiedad?

Se ha demostrado que el mismo cuerpo es capaz de establecer un equilibrio en el tema de la ansiedad, podrían existir moléculas propias como estrógenos y progesterona que se comportan como ansiolíticos naturales, así como otras moléculas que se generan a partir de realizar actividades agradables, como pasar tiempo con amigos, familia, ejercicio, mejorar el desempeño sexual, técnicas de relajación, acariciar a las mascotas, entre otras. Todo esto se puede realizar, por lo menos hasta que sea posible desarrollar nuevas estrategias psicoterapéuticas y mejores medicamentos que nos ayuden a modular nuestra ansiedad.

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