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La Medicina en la Filatelia: El Códice de la Cruz-Badiano

Por 30 noviembre, 2018noviembre 22nd, 2019Voces UNIVA

Dr. Enrique Fernández Valadez , Profesor de Cardiología. Departamento de Medicina • Plantel Guadalajara

 

La definición de filatelia en su forma más sencilla es la afición a coleccionar estampillas postales (que se conocen también como timbres o sellos de correo) nuevas o usadas y que puede hacerse de manera sistematizada por épocas de aparición, de algún determinado país, o por temas, como aquellas relacionadas con barcos, mariposas, edificios, plantas, árboles, medicina, historia, geografía, premios nobel, aviones, animales y un largo etcétera. También se pueden coleccionar otros artículos asociados con las estampillas postales, como los sobres en donde van adheridas, o bien, tarjetas postales, las planillas completas o estampillas postales con errores de impresión.

 

Desde joven adquirí el gusto por coleccionar estampillas postales y después de un largo paréntesis, he seguido coleccionando estampillas, pero ahora relacionadas con la medicina (a esta forma de coleccionar estampillas relacionadas con algún tema, se le llama, obviamente, “filatelia temática”). He querido incluir en esta página web de nuestra querida UNIVA, dedicada muy especialmente a los jóvenes estudiantes de medicina o médicos en formación, una sección formada por algunas estampillas de mi colección con temas médicos y que así, a través de un pequeño trozo de papel como es la estampilla postal, hagamos un viaje a diferentes épocas y países tras una revisión que nos instruya acerca de la historia de la medicina o de la vida de médicos notables, aniversarios, congresos, descubrimientos, asociaciones, instituciones y hospitales, que enriquezcan un poco más nuestro conocimiento sobre aquellos aspectos, que de una forma u otra, tienen que ver con esto que no sólo es nuestra vida sino nuestra pasión: la medicina.

 

Para dar inicio a esta sección, qué mejor que haciendo mención y honrando nuestro pasado con lo que fue la medicina en nuestro país. La medicina con la que se encontraron los españoles en estas tierras tenía un grado de adelanto muy importante. Fray Toribio de Benavente escribió: “tienen sus médicos de los naturales experimentados que saben aplicar muchas yerbas y medicinas […] y hay algunos de tanta experiencia que muchas enfermedades viejas y graves que han padecido españoles por largos días sin hallar remedio, estos indios las han sanado”. Es probable que el éxito terapéutico logrado por los aztecas se debiera en gran parte a que vivían fuertemente vinculados a la naturaleza y habían desarrollado un gran poder de observación y asimilación de las experiencias cotidianas en el medio ambiente. Sin duda la situación geográfica de México y sus características climatológicas han favorecido el crecimiento de gran cantidad de plantas y, además, todos nuestros pueblos practicaron de manera importante el cultivo de las plantas, ya fueran estas de ornato, alimentación o medicinales,

 

El año de 1975 se emitió dentro de la serie Arte y Ciencia de México para el servicio del Correo Aéreo la estampilla con valor facial de $1.60 dedicada al Códice Badiano Herbario Azteca y muestra una bella representación de la planta Nonochton Azcapanyxua usada para tratar el “cordis dolorem” o dolor del corazón. Cabe mencionar que dicha planta aún no ha sido identificada.

 

La traducción de la glosa en latín que viene al pie de la página representada en el códice es como sigue:

Contra el dolor del corazón

“Aquel a quien le duele el corazón, o siente en él bochornos, beberá la poción que sigue: hierba nonochton, que nace cerca de los hormigueros, oro, ámbar, teoxihuitl, chichilic tapachtili, tetlahuitl, con corazón quemado de venado. Todo se quema y se muele y se da en agua”

 

 

En el concepto de salud-enfermedad indígena se entremezclaban de manera importante la magia, la religión y el empirismo, ya que consideraban que el origen divino, humano o natural de las enfermedades participaba de manera importante en su condición. La mejor representación de la medicina prehispánica corresponde a la herbolaria medicinal mexicana en el conocido como Códice Badiano cuyo nombre correcto es el de Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis (Libro sobre las hierbas medicinales de los indios) escrito en el año de 1552 por los indígenas Juan Badiano, originario de Xochimilco y Martín de la Cruz quien al parecer era nativo y principal de Santiago, la antigua Tlatelolco. Quienes se dedicaron a su elaboración en el antiguo Colegio Franciscano de la Santa Cruz en Tlaltelolco y bajo la dirección del fraile Jacobo de Grado.

 

Fue dedicado por parte del hijo del virrey Antonio de Mendoza al rey Carlos V, aunque quien lo recibió fue su hijo Felipe II y quedó depositado (y realmente “olvidado”) en la biblioteca de El Escorial. La razón de este olvido radica muy probablemente en la ausencia de nombres botánicos reconocidos por los europeos, ya que la mayor parte está en náhuatl y no en latín como se usaba entonces. El tratado hace mención de 224 nombres de plantas medicinales con bellas ilustraciones de 185 (aunque varias de ellas no es posible identificarlas o relacionarlas con algunas plantas de nuestra actualidad). También incluye otros materiales que se empleaban con fines terapéuticos, como minerales, árboles, y secreciones o plumas de animales. Fue escrito originalmente en náhuatl por el tícitl (médico) indígena tlatelolca Martín de la Cruz quien no sólo hizo referencia de las indicaciones terapéuticas de cada una de las plantas sino también la preparación de los remedios derivados del saber médico indígena. La obra fue traducida del náhuatl al latín por Juan Badiano, indio de Xochimilco y también profesor del Colegio de Tlatelolco. Los tlacuilos (pintores) del propio Colegio se encargaron de ilustrar el códice con primorosos dibujos de las plantas tomados del natural.

 

El libro se divide en trece capítulos que se ordenan de la cabeza a los pies según el lugar donde se encuentra la enfermedad a tratar. Aunque los nombres de las enfermedades están en latín, algunos están con su nombre original en náhuatl. Miguel León Portilla considera el Códice como una de las cinco fuentes históricas para comprender los usos y las costumbres de los antiguos pueblos indígenas en lo que a medicina y tratamiento se refiere. El libro se terminó el día de “la fiesta de Santa María Magdalena [22 de julio], y en el año de reparación del mundo de mil quinientos y cincuenta y dos”.

 

El documento pasó por diferentes manos hasta ir a dar a la biblioteca del cardenal Francesco Barberini alrededor del año 1625 y estuvo perdido durante casi cuatro siglos hasta que la biblioteca de cardenal Barberini fue transferida a la del Vaticano en 1902, finalmente fue encontrado por Charles Upson Clark en 1929 en la Biblioteca Apostólica Vaticana. Hay dos traducciones del Códice, la primera publicada por la Universidad de Johns Hopkins, se tradujo del latín al inglés por Emily Walcott Emmart en 1940, y después Ángel María Garibay Kintana (1892-1967) sacerdote católico, filólogo e historiador mexicano, fue quien tradujo del latín al español el Códice en 1964, año en el que el Instituto Mexicano del Seguro Social hizo una edición facsimilar y comentada. El 18 de noviembre de 1964 se presentó la primera edición en español en la Academia Nacional de Medicina. El verdadero valor de esta obra radica en que representa el encuentro entre la medicina prehispánica y la medicina europea y constituye una verdadera joya desde cualquier punto de vista. Es la primera obra de medicina mestiza, actualmente existe incluso en una versión en disco compacto que fue digitalizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

 

El 7 de mayo del año 1990, con el acercamiento diplomático entre el Vaticano y el gobierno de México, el Códice fue devuelto por el Papa Juan Pablo II al presidente Carlos Salinas de Gortari, quien a su vez lo depositó en la Biblioteca del Museo Nacional de Antropología e Historia donde permanece hasta nuestros días. El interés del Códice Badiano, además de su calidad artística, abarca un amplio horizonte del saber humano como la medicina, la etnobotánica, la historia, la antropología y la lingüística, entre otros.

 

LECTURAS RECOMENDADAS

Martín de la Cruz. Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis. Manuscrito azteca de 1552 según traducción de Juan Badiano. Fondo de Cultura Económica. Instituto Mexicano del Seguro Social. México 1991

Martín de la Cruz. Libellus de Medicinallibus Indorum Herbis. Versión española con estudios y comentarios de diversos autores. Fondo de Cultura Económica. Instituto Mexicano del Seguro Social. México 1991

Robert Bye y Edelmira Linares. Códice De la Cruz-Badiano. Arqueología Mexicana. Primera parte. Edición Especial 50. Editorial Raíces, junio 2013.

Edelmira Linares y Robert Bye. Códice De la Cruz-Badiano. Arqueología Mexicana. Segunda parte. Edición Especial 51. Editorial Raíces, agosto 2013.

Enrique Dulanto Gutiérrez. La Medicina Primitiva en México. Artes de México. N°135, Año XVII. Reedición 1979

José Sanfilippo Borrás. La Academia Nacional de Medicina recibe el Libro de Martín de la Cruz. En: Carlos Viesca Treviño. La Academia Nacional de Medicina: 150 Años de Sucesos Médicos. CONACYT Y MENARINI MÉXICO, 2015 pp 303-304

 

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