En este tiempo santo del Adviento, nos preparamos fervorosamente para el encuentro que cambiaría el mundo, el momento en el cual Dios mismo se encarna en la fragilidad de la carne para entregarse como oblación en favor de los hombres y su salvación. En esta preparación la iglesia nos recuerda en el evangelio la predicación de Juan Bautista que llama a la conversión, a la preparación para la inminente llegada de aquel cuyo bautismo no será solo de agua, sino también la acción y gracia del Espíritu Santo.
El día de hoy el Evangelio narra como Jesús realza la figura de Juan Bautista como el Elías que habría de preparar el camino del Mesías, de modo que al presentarlo y mostrarlo tal manera no solo respalda la predicación y acción profética de Juan Bautista, si no que la eleva a la profecía hecha desde antiguo en virtud de la venida del salvador prometido por Dios y esperado por el pueblo de Israel.
Por ello, a todo esto, el Evangelio concluye con una exhortación al esfuerzo por alcanzar el reino de los cielos a través del esfuerzo de una vida de constante conversión a la vida de gracia que trae consigo la santidad de vida que se refleja en la oración, la caridad y la vivencia de la sacramentalidad de la iglesia. Por esto querida comunidad UNIVA, pidamos al Señor la gracia de poder vivir este tiempo santo en una espera alegre, comprometida y orante ante la venida del Hijo de Dios.


