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El origen del hombre, diálogo, ciencia y fe. Parte I

Dr. Fernando Sánchez Martínez • Docente de Ciencias Sociales y Humanidades UNIVA

 

El diálogo entre ciencia y fe ha estado presente a lo largo de la historia del pensamiento en Occidente, desde la Antigüedad, la Edad Media, la Modernidad y nuestra Época Contemporánea, contrario a lo que se piensa, por ejemplo, en la Edad Media, era necesario el análisis filosófico / teológico y el diálogo entre los nuevos descubrimientos que el día de hoy conocemos como científicos, ya que esta palabra, “ciencia”, no existía en estos siglos.

Actualmente, este diálogo está centrado en todo lo que compete a la vida humana, los retos sociales, así como su relación con el cosmos y la naturaleza. En este sentido, la teoría de la evolución es un asunto de diálogo y discusión que es necesario u obligado para todo creyente.

Primero es necesario aclarar que teología y ciencia son dos áreas del conocimiento donde la metodología que utilizan así como su objeto de estudio son totalmente diferentes, la teología etimológicamente comprende el estudio de Dios, y las ciencias que estudian tanto el origen del hombre como del cosmos son variadas, la astrofísica, la biología, la antropología, entre otras, es decir, es necesario un estudio transdisciplinar que ayude a dar respuesta a las interrogantes sobre el origen de la vida en nuestro planeta.

Por lo tanto, tanto las preguntas como las respuestas que nos proporcionan estas dos áreas del conocimiento son totalmente distintas, pero no por ello imposibles de conjuntar.

Por ejemplo, en el génesis se encuentran dos relatos sobre el origen del cosmos, de las especies, del ser humano. Esto implica primero, ser conscientes que las respuestas que se obtienen del génesis sobre el origen del hombre no son científicas, es decir, la intención del autor sagrado no consiste en dar una respuesta a las interrogantes que la astrofísica, la biología, la cosmología, estas narraciones no constituyen una alternativa a las interrogantes científicas que nos hacemos actualmente (Edwards, 2006). La intención del autor sagrado es otra, es más pedagógica, de hecho, el primer relato de la creación fue utilizado por el pueblo de Israel a manera de responsorio, es decir, lo importante de los dos relatos bíblicos sobre el origen del hombre son las ideas teológicas, así como el uso ritual que pueden rescatarse de los textos. Ya que si le preguntáramos al autor sagrado cómo es que las especies y principalmente el hombre ha venido a la existencia desde una perspectiva científica, nos respondería que él, no lo sabe, lo que sí sabe es que Dios es el creador de todo cuanto existe, es decir, Dios es el origen del cosmos, del ser humano, ¿cómo es que científicamente esto se llevó a cabo? Esto no lo sabe, además no le compete, ya que no es su área de conocimiento…

Si es del interés del lector, comparto las siguientes referencias:

  • Eduwards D. (2006). El Dios de la evolución. Santander: Sal Terrae
  • Francisco (2014). Discurso del Santo Padre Francisco con motivo de la inauguración de un busto en honor del Papa Benedicto XVI. Recuperado de:

https://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2014/october/documents/papa-francesco_20141027_plenaria-accademia-scienze.html