En la solemnidad que reviste este tiempo de Cuaresma, hoy, 25 de marzo, celebramos la Anunciación del Señor, nueve meses antes del nacimiento del Hijo de Dios: el Verbo toma carne. Este anuncio es descrito por el evangelista san Lucas: el arcángel Gabriel se dirige a la Santísima Virgen María para darle la noticia que alegrará al mundo entero.
Es necesario observar a los personajes que aparecen en este pasaje. En primer lugar, Dios no es un ser supremo que reside en un plano inmutable, sino Aquel que dirige los caminos de la historia de Israel y que ahora actúa de una forma singular por medio de María. Dios habla a través de un ángel; vemos aquí la expresión de su cercanía, que actúa creadoramente por medio del Espíritu.
Por otro lado, contemplamos en María la expresión de la humanidad abierta al misterio de Dios. En ella vemos la realidad del hombre empapada de la riqueza divina, como lo manifiesta el ángel: «El Señor está contigo». Pero también debemos atender a la expresión: «Has encontrado gracia ante Dios». Desde este momento, la figura de María se convierte en signo de la presencia de Dios entre los hombres.
Ella es la humanidad que espera y ama; la humanidad que acoge a Dios, acepta su palabra y se convierte en instrumento de su obra. Ahí se encuentra el principio de la fe: la aceptación de Dios presente, expresada en su respuesta: «Hágase en mí según tu voluntad».
El Espíritu de Dios, desde el Antiguo Testamento, es la fuerza que conduce a los hombres hacia Cristo. Este es el momento culminante de esa acción: la primera gran epifanía del Espíritu que conduce a la humanidad al encuentro con Cristo.
La plenitud mesiánica se refleja en el cumplimiento liberador y transformador de la esperanza de los hombres, significada en el reino de David. En María, figura de esa plenitud, la encontramos en actitud de silencio, espera y escucha de la Palabra de Dios, como fiel colaboradora de su obra.
El «hágase en mí según tu palabra» ha de ser, en nuestra vida, el lema de la existencia cristiana, capaz de transformar toda nuestra historia.


