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Cuídalos en tu nombre

Jesús no le pide al Padre que nos quite del mundo, sino que nos sostenga dentro de él. Y eso cambia completamente nuestra manera de entender la fe. Porque muchas veces quisiéramos seguir a Cristo sin lucha, sin cansancio, sin heridas, sin el peso de un mundo que constantemente intenta apagar la verdad y enfriar el amor. Pero Jesús sabe que sus discípulos tendrán que permanecer ahí, justo en medio de la oscuridad, para ser luz.

“Cuídalos en tu nombre”. No está pidiendo comodidad; está pidiendo fidelidad. Pide que, aun cuando el mundo rechace, critique o incluso persiga, el corazón permanezca unido a Dios. Porque el mayor peligro no es sufrir, sino dejar de amar, dejar de creer, dejar que el corazón se acostumbre tanto al mundo que olvide para quién fue creado.

Y entonces Jesús revela algo impresionante: “Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad”. La santidad no consiste solamente en hacer muchas cosas buenas; consiste en permanecer en la verdad cuando todo alrededor empuja hacia la mentira, la superficialidad o la indiferencia. El discípulo es santificado cuando decide vivir diferente, cuando el Evangelio deja de ser solo un texto y se convierte en una forma de vida.

Por eso Jesús dice también: “Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo”. El cristiano no fue hecho para esconderse. Fue enviado. Enviado a amar donde hay odio, a unir donde hay división, a recordar a Dios en un mundo que vive como si Él no existiera. Y eso desgasta, duele y muchas veces cuesta. Pero precisamente ahí aparece la santidad verdadera.

Lo más fuerte del Evangelio es que Jesús no pide que escapemos del mundo, sino que aprendamos a permanecer en él sin pertenecerle. Tener los pies en la tierra, pero el corazón en el cielo. Vivir entre todos, pero sin perder el alma. Porque cuando alguien permanece unido a Dios en medio del caos, se convierte en una prueba viva de que el mal no tiene la última palabra.

Y quizá hoy la pregunta no es si creemos en Dios, sino si todavía vivimos de una manera que haga visible su nombre en el mundo.

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