¿Cómo encontrar la verdad en medio de tanta subjetividad? ¿Cómo acercarnos a las realidades profundas de la vida sin perdernos en lo banal del mundo? Sin duda, son preguntas que muchas veces nos hacemos, pero que nos cuesta reflexionar debido a la gran cantidad de información que hoy tenemos al alcance de nuestra mano.
Hoy, Cristo nos ilumina y nos da luz frente a esas sombras que pueden atormentar nuestra vida: «No tratas de adular a los hombres, sino que enseñas con toda verdad el camino de Dios». ¡Esto es precisamente a lo que Cristo ha venido al mundo! Dios es la luz que nos acerca a las realidades más profundas y nos muestra, en Jesús, el camino para alcanzar la verdad eterna.
El Evangelio de hoy nos adentra en las prioridades que debemos tener en la vida. Nos ayuda a comprender que nuestro camino como cristianos no se define por intentar resolver el mundo únicamente con las cosas del mundo, sino por vivir como ciudadanos de esta tierra sin perder de vista los misterios eternos. Estos misterios contienen la luz de la verdad que Jesucristo quiere comunicarnos a través de su Evangelio y de la acción del Espíritu Santo, que continúa actuando en medio de nuestra realidad.
Por ello, querida comunidad UNIVA, dejémonos iluminar por la verdad que Cristo quiere regalarnos. Que nuestro quehacer cotidiano se vea siempre guiado por la acción del Espíritu Santo y que todas nuestras obras sean fortalecidas por la gracia que Dios desea compartirnos. Así, siendo ciudadanos del mundo, podremos adentrarnos en las realidades eternas que nos acercan a las verdades más profundas de la existencia, aquellas que estamos llamados a vivir desde ahora y que alcanzarán su plenitud en el cielo, en el Reino de Aquel que todo lo puede y de quien todo procede.
Que en este mes que iniciamos nuestra prioridad sea embellecer nuestra realidad con la verdad que Cristo nos ofrece, para vivir una vida digna de la santidad a la que hemos sido llamados desde la eternidad.
¡No temamos descubrir a Dios en medio del mundo! ¡No temamos abrazar la verdad! ¡No dudemos de Aquel que es camino, verdad y vida!


