En el Evangelio según san Marcos, a pesar de ser el más corto en cuanto a extensión, es el evangelio más antiguo conocido y reconocido por el magisterio de la Iglesia, presentando a Jesús como el Hijo de Dios y como el siervo sufriente. Particularmente, en estos versículos del segundo capítulo encontramos algunos de los reclamos que constantemente se hacen presentes en la vida pública de Jesús, refiriéndome a la nueva interpretación que Cristo mismo le da a la ley judaica.
La denuncia que Cristo hace va en torno a la rigurosidad con la cual los judíos acostumbraban a guardar el descanso del sábado, prohibiendo toda actividad lúdica, mundana e incluso laboral, al grado que cosechar algún alimento, por mínimo que sea, ya era una falta al Shabat, de modo que ni saciar el hambre en sábado era bien visto por las autoridades judaicas. Esto llevó a Cristo a denunciar y aclarar las mismas tradiciones que surgen en pos de las Sagradas Escrituras, en donde recuerdan sí la importancia del sábado, pero más aún la importancia de la dignidad humana; por ello la frase: “El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. Y el Hijo del hombre también es dueño del sábado”, terminando así, reafirmando su autoridad sobre el sábado y la verdadera razón de este.
Querida comunidad UNIVA, inmersos en el octavario de oración por la unidad de los cristianos, Cristo nos recuerda en el evangelio que, más allá de las diferentes ritualidades que envuelven a los distintos ritos cristianos, existe el mismo fin, que es reconocer a Cristo como cabeza y pastor que guía y guarda los pasos de su grey, que peregrina hacia la santidad, hacia la vida eterna. Por ello, unámonos como cristianos en la construcción de un mundo mejor a través de la unidad, la vida de fe y la caridad fraterna, unidos en un solo rebaño bajo el resguardo de un solo pastor: Jesucristo nuestro Señor. ¡Dios les bendiga!


