SEDES
Aguascalientes Colima Guadalajara Lagos de Moreno La Piedad León Puerto Vallarta Querétaro Tepic Uruapan Zamora Online
Bolsa de trabajo Bolsa de trabajo Portal de pago Online Biblioteca

English Assistance

Conviene que me vaya…

Nos encontramos en la sexta semana de Pascua, última antes de la solemnidad de la Ascensión y penúltima antes de Pentecostés. Por consiguiente, a lo largo de esta semana estaremos escuchando evangelios que nos preparan para la venida gloriosa del “Consolador”, es decir, el Espíritu Santo, una vez que el Hijo haya retornado al Padre para tomar parte en su Reino.

Particularmente, el Evangelio que se nos comparte el día de hoy, tomado del capítulo 16 de san Juan, nos habla del consuelo que Jesús ofrece a sus discípulos cuando les revela el designio del Padre, una vez que Él haya culminado su misión terrena. Les habla de la importancia de que el Hijo del Hombre vuelva a la casa del Padre y, una vez estando allá, pueda enviar al “Consolador”, quien es aquel que posee la gracia de Dios para la continuidad de la obra salvadora en el mundo.

Ante esto, ¿valoro la acción salvífica de Dios en mi vida? Descubrimos cómo los discípulos se entristecen por la inminente ausencia del Maestro; ellos encontraron en Cristo un sentido profundo de existencia, por lo que su partida, aunque sea en un sentido físico, implica despedir una parte de sí mismos. ¿Nosotros vemos la presencia de Dios en nuestra vida como parte esencial de nuestra existencia?

Reflexionar sobre esta pregunta nos ayudará a adentrarnos en el sentido pascual que estamos llamados a vivir: una permanencia en el amor que Dios nos invita a experimentar en Jesucristo. Por ello, es importante cuestionarnos acerca del papel que juega Dios en nuestra vida y nuestro deseo de corresponder a ese amor.

Mantente informado

Boletín de noticias

    Share