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Aquí hay alguien más grande que Salomón

Hablar de la fe, sin duda alguna, podría parecer algo muy subjetivo, ligado a la experiencia personal de cada individuo; sin embargo, en general somos seres que constantemente creemos en algo, incluso sin habernos planteado con anterioridad esa posibilidad. Por consiguiente, el ser humano, sin duda alguna, es un ser de fe por naturaleza.

Un ejemplo que puede ayudarnos a comprender esta realidad es la transmisión del conocimiento, ya que, por fe, creemos que quienes nos instruyen o nos educan nos comunican una verdad que enriquece nuestro entendimiento y nos permite alcanzar un conocimiento más profundo de la realidad que nos rodea como seres humanos y como creaturas de Dios. Estas verdades, sin duda alguna, son parciales, pues siempre podemos seguir profundizando en ellas sin que por ello dejen de ser verdaderas; simplemente no las agotamos. Ahora demos un paso más en esta reflexión: si creemos en el hombre que ha experimentado con la propia creación, ¿cómo no creer en Aquel que creó toda la creación?

Querida comunidad UNIVA, Cristo nos quiere comunicar las verdades trascendentales que el ser humano se ha cuestionado a lo largo de toda su existencia: las verdades últimas y primeras en todo su esplendor. Por ello, el Evangelio de hoy nos recuerda que, más allá de los grandes personajes de la historia, famosos por su sabiduría o por su poder, está Dios, quien es el origen y el sustento de todo cuanto existe, incluidas aquellas grandes personalidades que el mundo admira por sus capacidades.

«Aquí hay alguien más grande…». Esa es la verdad que, con fe, debemos acoger; esa fe que nos ha acompañado toda la vida y que hoy se nos revela plenamente en la persona de Cristo, quien es Aquel por medio de quien Dios quiso comunicarse de manera real, haciéndose presente en el espacio y en el tiempo.

Por esta razón, el día de hoy pidámosle al Señor que acreciente nuestra fe, para que podamos acoger las verdades trascendentales de las que Dios quiere hacernos partícipes por medio de Cristo. Que María Santísima interceda por nosotros y nos acompañe siempre. Amén.

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