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Una identidad con historia

Dra. María Cristina Martínez Arrona · Directora de UNIVA Online

 

Identidad es pertenecer a algo que me trasciende.

Papa Francisco

 

Constatar que en el último año ha aumentado el 12% de suicidios en menores de edad en México no puede dejarnos indiferentes. Estamos viviendo momentos difíciles, de ahí la importancia de profundizar en nuestra base, en nuestra esencia, en aquello que da luz y perspectiva a la vida: nuestra identidad.

Conocer la identidad no solo fortalece aquello que nos da sentido, sino que despliega nuestra creatividad, como afirma el papa Francisco1: “Toda identidad tiene historia y al tener historia tiene pertenencia, mi identidad viene de una familia, de un pueblo, de una comunidad. Identidad es pertenecer a algo que me trasciende”.

Las dificultades del contexto histórico que estamos contemplando en ocasiones nos confunde, y para orientar nuestra vida debemos de tener certezas de aquello que nos mueve y da sentido, ¿quién soy? ¿En dónde reside nuestra identidad? ¿Cuál es la esencia de mi persona que no cambia con el tiempo? Los filósofos en Atenas discutían con la leyenda del Barco de Teseo, si somos los mismos o hay algo en esencia que se mantiene, ya que nos vamos renovando y transformando con el tiempo.

No hay duda que cambian los gustos, las emociones, las personas, los lugares, las costumbres, lo que nos hace felices y nos realiza, pero la esencia, lo que se mantiene -independientemente de los cambios y las acciones- a lo largo de los años y del contexto, se le conoce como identidad diacrónica, es lo que define a la persona a lo largo del tiempo. El concepto está relacionado con la identidad personal, pero que se puede aplicar a un país, una institución, un proyecto, una familia.

La persona es un ser corpóreo, que se desarrolla en un entorno social y cultural, en una comunidad lingüística, establece relaciones con el mundo y con los demás, circunstancias que facilitan el desarrollo de sus propiedades esenciales2. No somos seres aislados, formamos parte de una comunidad, de un proyecto –o proyectos- que nos trascienden y a través del cual -o los cuales-, vamos configurando nuestra vida, potenciando nuestros talentos y enriqueciendo la cultura.

Ser conscientes de que pertenecemos a algo, a alguien, es más trascendente de lo que nos imaginamos, el ‘vivir con intensidad el momento’ no puede alimentar y dar sentido a nuestra esencia, porque el amor se nutre a través de nuestras relaciones y del encuentro. De ahí la importancia de pertenecer a una familia, una cultura, una institución, un proyecto. Somos testigos, redactores y lectores de nuestra historia.

[1] Francisco, SS. (2018). Video mensaje a los jóvenes de Scholas Occurrentes en Buenos Aires. Recuperado de https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2018-11/papa-francisco-video-mensaje-scholas-occurrentes-argentina.html

2 Rodríguez Jiménez, Y., (2019). La identidad diacrónica de la persona: una visión constitutiva a una visión relacional. Tesis Gregoriana. Serie Filosofía 40. Vaticano: GBP.

 

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