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Atrévete a empezar de cero, decían…

Laura O. Robles Sahagún · Coordinadora de Alumni y Bolsa de Trabajo UNIVA Guadalajara

 

Dejar un trabajo, un lugar de residencia, amigos, familia, espacios, no es tan sencillo para cualquiera, quizá tenga que ver con asuntos de apego. Pero luego vemos gente triunfando en otros países y nos preguntamos cómo le hicieron y por qué otros no lo logran.

Atreverse y no tener apegos pueden ser dos condiciones que permitan despegar en busca de cumplir sueños, ya sean personales o profesionales. Motivaciones puede haber muchas y, sin duda alguna, las oportunidades de desarrollo y económicas son fundamentales, pero aun sin tener algo seguro, hay quienes se aventuran y lo logran.

Grandes talentos se van al extranjero y son aprovechados (en el buen sentido de la palabra), por empresas, instituciones que visualizan su potencial. Otros lo hacen de manera independiente. Y esto no quiere decir que en México se quede la gente sin talento o de bajo coeficiente intelectual. No, pero seamos realistas, las oportunidades en nuestro país son complicadas de obtener.

Entonces, si los mexicanos tenemos ingenio, talento, inteligencia, conocimientos, ¿qué nos falta? Desde mi punto de vista, considero que hace falta mayor vinculación y que en realidad se lleve a cabo esa famosa triple, cuádruple o ahora la ya conocida quíntuple hélice.

Veo jóvenes triunfadores desarrollando tecnología, aportando a la NASA, haciendo investigación médica, desarrollándose en las industrias creativas, quizá obteniendo un reconocimiento por su labor, pero con mucho esfuerzo para continuar con esas aportaciones y comercializarlas o ponerlas al servicio de la sociedad. En México, esto es un tema muy complicado, iniciando por los procesos de registro de propiedad intelectual y de marca.

Hay otras personas que, con una trayectoria profesional, deciden dejar todo y comenzar de cero, ya sea por cambiar de giro, por cumplir realmente su sueño o simplemente por hartazgo e insatisfacción de lo que han hecho. Ellos ya no son tan jóvenes y la travesía puede llegar a ser aun más tortuosa. Son discriminados por su edad, su experiencia no es tan valorada monetariamente y ni hablar de préstamos o beneficios para inversión. Para ellos, el reto es mucho mayor, no solamente necesitan atreverse y no tener apegos, sino grandes cantidades de valentía.

Reiniciarse o atreverse a emprender un camino no convencional, requiere conocimientos, destrezas, resiliencia, voluntad y verdaderas ganas de lograrlo. Si unos a otros nos apoyáramos, otro gallo nos cantaba y tendríamos industrias propias, no solamente grandes empresas que vienen a pagar a México salarios muy por debajo de lo que pagarían en sus ciudades de origen.

 

Publicado en La Crónica de Hoy Jalisco del viernes, 03 de diciembre de 2021.

Comunicación Sistema UNIVA

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