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El valor de dar el primer paso… incluso antes de sentirte lista

Adriana Villicaña Martínez – Directora UNIVA Campus Zamora

Recuerdo que cuando me ofrecieron mi primer puesto a nivel de jefatura, se me preguntó si sabía conducir, si tenía licencia vigente y si tenía vehículo propio. A las tres preguntas dije que sí, con una certeza que no le dejó duda a mi interlocutor; sin embargo, ninguna de las condiciones solicitadas para hacerme candidata al puesto era correcta… ¿Conscientemente oculté información o será que respondí desde mi certeza de la capacidad de logro que para ese entonces ya había desarrollado? Yo tenía 25 años.

Me dieron cita para que, un mes posterior a esta entrevista, pudieran realizarme los estudios psicométricos, exámenes y prueba de manejo. Pasó el mes… regresé en mi auto propio, con 500 kilómetros en el odómetro, una licencia nuevecita, 100 horas de práctica en la escuela de manejo y un crédito por pagar de lo que fue mi primer auto.

Pasado el tiempo, me pregunté por qué antes no lo había hecho. Viajaba en transporte público cargando mi computadora portátil —que en aquellos años no era tan ligera— y, más aún, probé la libertad que te da moverte en un auto que, aunque fiado, era un pase directo a viajes familiares y a explorar el territorio y las zonas de turismo “local”. Llegué, en un momento dado, a conducir hasta por 10 horas continuas.

Me encanta conducir y es una de las competencias que desarrollé ya en mi edad adulta temprana.

Esta anécdota y recuerdo me llevan a reflexionar sobre muchas cuestiones, por ejemplo: no esperes para el desarrollo de nuevas competencias; anticípate y prepárate para las oportunidades. Los “estiramientos”, que así les llamo al salir de tu zona de confort, te permiten pasar la metamorfosis. El éxito viene antes de la palabra trabajo solo en el diccionario. No hay recompensa en solo esperar que, por el simple paso de los años, la experiencia llegue completa. Los años te traen solo lo que el tiempo deja, pero el tiempo que inviertes en tu preparación y en desarrollar otras competencias serán las habilidades que te permitirán estar listo y subir al tren de las posibilidades.

También observo que son cada vez más jóvenes, y en edades tempranas, quienes conducen un vehículo o motocicleta; asimismo, la cantidad de siniestros y accidentes que he visto, leído y escuchado que acontecen, así como las innumerables multas por no cumplir con lo mínimo indispensable para obtener una licencia —por cierto, una licencia bien ganada y no solo comprada—. Porque, déjenme decirles, que pude desarrollar todo el proceso y en cada uno de los tramos me topé con al menos una situación anómala.

Para obtener un crédito para adquirir un automóvil, se revisará, además de tu estabilidad laboral, tu ingreso y, por supuesto, la edad. La CONDUSEF señala que la edad para ser acreedor a este tipo de créditos debiera ser de 25 años, aunque hay bancos que, a partir de los 18 años, ya te consideran.

¿Qué implica no tener una licencia de conducir? Que lo estás haciendo ilegalmente y, aun sin haberse presentado algún siniestro, si te revisa un agente y no tienes licencia, no la portas o está vencida, te puedes hacer acreedor a multas. ¿Y qué pasa con nuestras habilidades profesionales? No contar con una cédula profesional debidamente adquirida se puede considerar un delito. La Ley Reglamentaria del Artículo 5.º Constitucional, que regula el ejercicio de las profesiones, establece que ejercer sin cédula en profesiones reguladas es un delito y puede generar sanciones administrativas y penales. Además, el Artículo 250 del Código Penal Federal sanciona la usurpación de profesiones, lo que incluye hacerse pasar por profesionista sin la debida acreditación.

Si para conducir un automotor se implica un conjunto de habilidades técnicas, cognitivas, psicomotoras y actitudinales, imagina las que implica para un médico cirujano, un nutriólogo, un psicólogo, un contador, un ingeniero arquitecto, un mercadólogo, un administrador o un abogado… Vaya, las competencias suben de nivel.

Las capacidades físicas necesarias para operar un vehículo incluyen: coordinación mano-ojo-pie; control preciso de los pedales, volante y palanca; tiempo de reacción adecuado, y manejo del vehículo en diferentes condiciones (subidas, bajadas, lluvia, tráfico, etcétera).

También se relacionan con pensar, anticipar y decidir: la interpretación correcta de señales de tránsito, la evaluación de riesgos y la toma rápida de decisiones, la atención dividida (vehículos, peatones, semáforos, espejos), la anticipación del comportamiento de otros conductores y la memoria de reglas y normas viales. Y, para conducir con mayor seguridad, es necesaria una percepción visual clara (distancias, velocidad, puntos ciegos), detección temprana de peligros y el uso adecuado de espejos y visión periférica.

Además, conducir implica responsabilidad y autocontrol: gestión del estrés y la frustración, paciencia y tolerancia, sentido de responsabilidad y respeto a la ley, así como capacidad para mantener la calma ante imprevistos. Y, aunque no se requiere ser mecánico, sí debes al menos conocer el funcionamiento general del vehículo, saber cómo revisar niveles (aceite, anticongelante, presión de llantas), tener capacidad para detectar sonidos o comportamientos anómalos y, sobre todo, saber cambiar una llanta o qué hacer ante fallas comunes.

Ahora, con la inseguridad, se incluyen también habilidades de planificación: selección de rutas, cálculo de tiempos de traslado, conducción preventiva y preparación ante condiciones

del clima, tráfico o situaciones de inseguridad. Desde un punto de vista cognitivo y neuropsicológico, una persona comienza a estar razonablemente apta para conducir a partir de los 16 o 18 años, pero su capacidad óptima se consolida entre los 20 y 25 años.

Así que, cuando en una solicitud de trabajo has indicado simplemente que sabes conducir un vehículo automotor y tienes licencia de conducir, aumentas no solo tus credenciales: se agregan a tu perfil, además de la ética y el debido respeto a las reglamentaciones de tránsito, las habilidades blandas que ya he mencionado y que son de relevancia al postularte para un cargo.

1. Habilidades cognitivas y psicomotoras en la conducción

Tapia, J.L., Sánchez-Borda, D. & Duñabeitia, J.A. The effects of cognitive training on driving performance. Cogn Process 26, 219–230 (2025). https://doi.org/10.1007/s10339-024-01245-6

2. Procesos mentales involucrados en la conducción

ScienceInsights. (2026, March 8). What is cognitive driving? Mental skills explained. https://scienceinsights.org/what-is-cognitive-driving-mental-skills-explained/

https://docs.mexico.justia.com/static/pdf-js/web/index.html?file=/estatales/distrito-federal/ley-reglamentaria-del-articulo-5o-constitucional-relativo-al-ejercicio-de-las-profesiones-en-el-distrito-federal.pdf

https://mexico.justia.com/federales/codigos/codigo-penal-federal/libro-segundo/titulo-decimotercero/capitulo-vii/

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