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Dos estados, dos discursos

Pbro. Lic. Armando González Escoto • Director de Publicaciones del Sistema UNIVA

 

Tres años de gobierno federal. Estamos a la mitad del sexenio, justo la cima desde donde ya se pueden avizorar los albores del próximo periodo electoral y las plumas rojas de todos los aspirantes, sea para continuar la Cuarta Transformación, sea para tropicalizarla, o de plano, acabar con la idea.

Pero esa cima es la que se ha venido construyendo a partir del 2018, una cima que puede ser lo mismo de roca, que de arena o de basura, o acaso, de todo un tanto. Evidentemente destaca el fortalecimiento de un estado pensionista con todos los aciertos y desaciertos imaginables, pero en cuya nómina están ricos y pobres, enemigos y simpatizantes, porque al dinero “dado” nadie le pone color. Claro que no somos el primer estado pensionista del planeta, en todo caso seríamos el primero que, estando en vías de desarrollo, da un paso que ya es historia conocida en los países del primer mundo. Si el “pensionismo” estatal es o no es electorero le importa muy poco a quienes antes no tenían ningún apoyo, necesitándolo, y ahora lo reciben.

Frente a este estado “benefactor” se yergue imponente y cada sexenio más fortalecido, el otro estado, el estado delincuencial, donde el delito se ha convertido en una industria tan productiva y respetable que el gobierno formal prefiere ignorar su existencia y hacer lo que puede como si nada pasara. La industria delincuencial hace circular una increíble cantidad de dinero a través de todos los sectores sociales, de todos los niveles y órdenes de gobierno, en colonias residenciales y  periferias, centralizando y controlando toda actividad delictiva, como sería la tala de bosques, la explotación irregular de minas, el tráfico de todo tipo de contrabando, además de la doble tributación vía chantaje, secuestro, huachicoleo o robo directo de lo que sea, desde celulares, hasta contenedores, autos e identidades. De pronto lo que nos queda muy claro es que este otro estado tiene mucho más poder y presencia que el estado tradicional, lo mismo en la república que en cada uno de sus estados, y su vehemencia sigue rotando de región en región.

La celebración por el tercer año de gobierno exigía de dos discursos, el oral no presentó ninguna novedad, fuera de la tímida y muy discreta admisión de culpa con respecto al tema de la inseguridad o el desabasto de medicinas, lo demás fue como una síntesis de tres años de mañaneras, con el tributo al clásico discurso político mexicano de que ahora sí, mañana, o el mes que entra, o el año que viene, todo pendiente quedará resuelto.

El segundo discurso fue más notable, el de la asistencia multitudinaria; para algunos fue acarreo, pero para otros fue poder demostrado en la capacidad de acarrear a más de doscientas mil personas, que no es cosa menor ni debe ser desestimada, sin desconocer a los muchos que fueron porque les nació ir, porque simpatizan con los logros advertidos, tal vez porque son pensionistas genuinamente beneficiados.

De cualquier manera, la pensión universal, el crecimiento del salario mínimo, y el corredor transístmico, no son asuntos despreciables, y en una de esas, la propuesta que López Obrador hizo ante la ONU puede ser aceptada y alcanzar el presidente cobertura global.

 

Publicado en El Informador del domingo 5 de diciembre de 2021

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