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VIVIR EN LA ERA DE LA INMEDIATEZ: ¿CÓMO CUIDAR LA MENTE EN TIEMPOS DE HIPERCONEXIÓN?

Omar Alejandro Varela Zavala – Coordinador de Investigación de UNIVA La Piedad 

Actualmente, vivimos condicionados a una cultura que exige la inmediatez constantemente, hoy en día parece que todo ocurre a gran velocidad, la noticia más reciente llega en segundos, los mensajes se contestan de inmediato y los videos que consumimos duran apenas unos instantes. Estamos rodeados de pantallas y notificaciones que nos hacen sentir conectados, pero también pueden desgastarnos. La psicología contemporánea se pregunta: ¿qué impacto tiene esta inmediatez en nuestra vida cotidiana y en nuestra salud mental?

La tecnología nos acerca, nos entretiene y nos mantiene informados, pero el uso excesivo también trae consigo efectos invisibles. Diversas investigaciones muestran que la exposición constante a notificaciones aumenta la ansiedad, disminuye la capacidad de concentración y, en algunos casos, provoca una sensación de vacío cuando no estamos “en línea”. No es casualidad que cada vez más personas sientan dificultad para relajarse o para disfrutar del presente sin mirar la pantalla.

Sherry Turkle (2011), psicóloga del MIT, advierte que la hiperconexión digital nos ha hecho “estar juntos, pero solos”. En su obra “Alone Together”, muestra cómo la constante disponibilidad tecnológica altera la forma en que nos relacionamos y nos percibimos a nosotros mismos.

Nos conectamos constantemente, pero a menudo a costa de la conversación real y la intimidad emocional (Turkle, 2011).

Nuestro cerebro, acostumbrado durante miles de años a procesar la información de manera más pausada, ahora se enfrenta a una sobrecarga de estímulos. Y como todo exceso, esto tiene un costo: insomnio, cansancio mental, irritabilidad y, en algunos casos, síntomas depresivos.

La paradoja es clara: la tecnología que nos ayuda a trabajar mejor, comunicarnos a distancia o divertirnos, también puede convertirse en un factor de agotamiento. Nos da bienestar y, al mismo tiempo, nos lo quita. Aquí surge un reto: aprender a convivir con ella sin perder nuestra calma interior.

Algunos indicadores de que la inmediatez está afectando nuestro equilibrio son:

· Reviso el celular, aunque no haya notificaciones.

· Siento ansiedad cuando no tengo acceso a internet.

· Me cuesta concentrarme en tareas largas.

· Paso más tiempo frente a la pantalla que conversando cara a cara.

Sentirse identificado con alguno de estos aspectos quizás signifique que es momento de replantear tu relación con la tecnología, cambiar la narrativa y dejar de automatizarnos.

Zygmunt Bauman (2007) reflexiona que vivimos en una “modernidad líquida”, donde todo debe fluir, ser rápido y adaptable. En este contexto, las relaciones, las emociones y hasta el pensamiento se vuelven transitorios. La inmediatez no solo acelera nuestra vida, sino que empobrece nuestra capacidad de esperar y profundizar.

La psicología actual propone herramientas prácticas para recuperar el control:

· Pausas digitales: darnos el espacio para nosotros fuera de cualquier aparato y red social, que nuestros dispositivos no sean una extensión de nuestro ser, y comenzar a limitarlo a lo que es, una herramienta.

· Mindfulness y respiración consciente: hacer consciencia de nuestro ser, observar el sistema a nuestro alrededor, disfrutar, reír, saltar, y sobre todo buscar volver a vivir

· Redescubrir lo analógico: leer un libro en físico, caminar sin audífonos o conversar sin interrupciones. Volver a experimentar sensaciones y emociones, buscar algo nuevo, dedicar tiempo a la introspección y buscar conocer la mejor versión que podemos ser.

· Revalorar el aburrimiento: aunque suene extraño, dejar espacio para no hacer nada estimula la creatividad y el descanso mental.

No se trata de demonizar lo digital. La tecnología es parte de nuestra vida y tiene enormes beneficios. El verdadero desafío está en encontrar un equilibrio: aprender a usarla como herramienta y no como una carga.

Paul Watzlawick (1983) podría iluminar este tema desde su mirada sobre la comunicación paradójica: aquello que parece acercarnos también puede alejarnos. En la era digital, el intento de conexión permanente produce el efecto contrario: aislamiento.

Cuanto más intentamos mantener el control absoluto de nuestra realidad, más nos alejamos de ella (La realidad inventada, 1983).

En tiempos de inmediatez, cuidar nuestra mente implica también aprender a detenernos, respirar y reconectar con lo esencial. Tal vez el mayor acto de salud mental hoy sea recordar que no todo debe suceder al instante, y que el bienestar, muchas veces, se encuentra en la calma.

Comunicación Sistema UNIVA

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