
Diego Armando Jiménez García – Maestro de Animación
A veces parece que la tecnología va tan rápido que nos deja atrás, especialmente si no somos ingenieros. Pero en este marzo de 2026, lo que está pasando en el mundo de la Inteligencia Artificial (IA) tiene más que ver con la ética y el trabajo diario que con cables o códigos complicados. Aquí les comparto tres puntos clave para entender dónde estamos parados.
- Jalisco: Ya no solo usamos tecnología, aquí la armamos
Para quienes sienten que la IA es algo que solo pasa en Estados Unidos o China, les tengo una noticia: Guadalajara ya es oficialmente la sede de la fábrica de servidores de IA más grande del mundo (y está por El Salto). Imaginen una línea de ensamblaje de casi medio kilómetro de largo dedicada a armar los «motores» que hacen que la IA funcione en todo el planeta. Lo importante para nosotros en la UNIVA —desde contaduría hasta humanidades— es saber que nuestro estado es ahora el corazón de esta industria. Ya tenemos los «fierros» y el edificio; ahora nos toca a nosotros, como académicos y administrativos, poner el talento y la inteligencia para usar esas máquinas para el bien común.

- Una renuncia que nos enseña sobre principios
La noticia más fuerte de estos días no fue el lanzamiento de una máquina, sino una decisión humana. Caitlin Kalinowski, una de las jefas más importantes de OpenAI (la empresa que creó ChatGPT), renunció a su puesto el pasado 9 de marzo. ¿La razón? No estuvo de acuerdo con que su tecnología se usara para fines militares o vigilancia masiva sin supervisión humana. (un trato de OpenAI con El Pentágono)
Esto ha provocado que millones de personas dejen de usar ChatGPT en un movimiento llamado #QuitGPT. En la UNIVA siempre hablamos de liderazgo humanista, y este caso es el ejemplo perfecto: no importa qué tan potente sea una herramienta, si va en contra de nuestros valores, tenemos el poder de decir «no». El criterio ético es lo que realmente nos hace competitivos, no saber usar el programa de moda.

- Herramientas útiles (y éticas) para su día a día
Si decidimos alejarnos de ChatGPT por coherencia, ¿qué podemos usar en la oficina o el salón? Aquí tres opciones muy potentes y más amigables:
- Claude Opus 4.6 (El asistente con «memoria de elefante»): Es ideal para investigadores. Puede «leer» y recordar el equivalente a varios libros o semestres de notas en segundos sin confundirse.
- Gemini 3.1 Pro (El lógico): Es una herramienta de Google muy buena para resolver problemas difíciles de razonamiento o planeación, excelente para organizar flujos administrativos.
- Nemotron 3 Super (El cerebro abierto): Es un modelo que Nvidia lanzó esta semana y que es «abierto», lo que significa que es más transparente y seguro para que las instituciones educativas lo usen de forma privada.

Reflexión de la quincena: Lo que la máquina no puede copiar
Hoy, el 90% de los estudiantes ya usa alguna forma de IA. Pero usarla para «hacer la tarea más rápido» es quedarse en la superficie. El verdadero éxito hoy es saber qué problemas vale la pena resolver. La máquina pone la velocidad, pero nosotros ponemos el timón. Jalisco ya puso la fábrica; a nosotros nos toca poner la conciencia.
¡Nos leemos en quince días!