
Francisco R. Gómez Puente Colomina – Ensayista
Sin duda, existen también múltiples muestras del tributo que el rock rinde a las grandes obras de la literatura o a sus autores, por lo que me permitiré hacer mención de tan solo algunas de ellas.
Existen casos en los cuales los miembros de una banda de rock rinden tributo llamando a su grupo con el nombre de uno de sus héroes de la literatura o con el nombre de alguna de sus obras, como es el caso de Rayuela, grupo argentino de la década de los 1970, con una vena rockera progresiva con tintes jazzísticos y que muestra su respeto a la gran novela del escritor argentino Julio Cortázar.

Portada del disco “Rayuela” de Rayuela
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Otro caso similar es el tributo que hacen los miembros de la banda cubana de rock progresivo, de la década de los 1990, Naranja Mecánica, quienes, por supuesto, muestran su reconocimiento a la novela homónima del escritor británico Anthony Burgess, que posteriormente fue llevada al cine exitosamente por Stanley Kubrick en 1971.

Portada del disco “Naranja Mecánica 1993 – 1995” de Naranja Mecánica
Se cuenta también con el grupo norteamericano de rock psicodélico de la década de los 1960, H. P. Lovecraft, que rinde un homenaje precisamente a Howard Phillips Lovecraft, escritor norteamericano de novelas de terror y ciencia ficción.

Portada del disco “Dreams in the Witch House: The Complete Phillips Recordings” de H. P. Lovecraft
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Y más recientemente, la banda escocesa de rock pop con tintes alternativos, llamada Belle and Sebastian, quienes con la bella voz de su cantante Isobel Campbell aluden así a la novela del mismo nombre de la escritora francesa Cécile Aubry.

Portada del disco “Girls in Peacetime Want to Dance” de Belle and Sebastian
Así también, el acercamiento del rock con la literatura se brinda igualmente a través de composiciones incluidas en diversos álbumes de bandas de toda índole, como las que expondremos a continuación.
Moby Dick, en opinión de muchos, es la más grande novela americana, escrita por el norteamericano Herman Melville, en la cual se narran las aventuras y desventuras de un capitán ballenero, el capitán Ahab, a la caza de Moby Dick, la ballena blanca que le había arrebatado la pierna. Esta idea es retomada como inspiración por el grupo británico de hard rock Led Zeppelin, para incluir un tema instrumental denominado precisamente “Moby Dick”, incluido en su segundo álbum de 1969, en donde se vislumbra una feroz lucha entre la guitarra de Jimmy Page y la batería de John Bonham, cual si se tratara de la riña entre el capitán Ahab y la ballena blanca. Pudiera ambientarse su lectura y escucha en una cafetería de Starbucks.

Portada del disco “Led Zeppelin II” de Led Zeppelin
El cielo protector (The Sheltering Sky), primera novela del escritor norteamericano de la generación Beat, Paul Bowles, en la que se describe el viaje de reconciliación de una pareja al desierto del Sahara, y que deriva en una situación de peligro para quienes ahora han formado un trío (no precisamente musical). De ahí viene la inspiración de Robert Fripp, líder del grupo británico de rock progresivo King Crimson, para incluir el tema “The Sheltering Sky” en su álbum Discipline de 1981, que consiste en un tema instrumental en donde se destaca la sección rítmica de la agrupación, así como las imprescindibles notas del teclado Roland GR-300 del líder sempiterno del grupo, Robert Fripp. Una pieza que se encuadra más dentro del sonido New Wave, imperante en esa década.

Portada del disco “Discipline” de King Crimson
Es importante mencionar también de King Crimson el noveno álbum de estudio de 1982, intitulado precisamente “Beat”, el cual se inspira en la generación de escritores de la contracultura norteamericana así denominada, en donde incluyen piezas como “Neil and Jack and Me”, con una referencia clara a los íconos de la generación beat, Neil Cassady y Jack Kerouac, así como “Sartori in Tangier”, con referencia al libro autobiográfico “Satori in Paris” de Kerouac, así como la mención disfrazada a la ciudad de Tánger, en Marruecos, la meca de varios escritores de la generación beat.

Portada del disco “Beat” de King Crimson
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Mother Russia, la épica canción de los británicos Renaissance, uno de los grupos más finos del rock progresivo, con la inconfundible voz de la extraordinaria Annie Haslam, fue incluida en su álbum de 1974 “Turn of the Cards”, en donde ofrecen un sentido tributo al gran escritor ruso Aleksandr Solzhenitsyn y a su excelsa obra “Un día en la vida de Iván Denisovich”.

Portada del disco “Turn of the Cards” de Renaissance
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La obra del escritor norteamericano Edgar Allan Poe también fue abordada por músicos prominentes del rock, como es el caso del neoyorquino Lou Reed, considerado el padre del rock alternativo, quien además de escribir obras inspiradas en las lecturas de Shakespeare, y siempre cobijado por el artista Andy Warhol, publica en 2003 un álbum de dos discos titulado “The Raven”, enfocado a musicalizar la obra de Edgar Allan Poe, con más de veinte canciones que aluden a igual número de cuentos de su obra.

Portada del disco “The Raven” de Lou Reed
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No puede dejarse de lado a Alan Parsons, quien además de haber sido productor de discos insignia del rock como “Abbey Road” y “Let It Be” de The Beatles y “The Dark Side of the Moon” de Pink Floyd, crea a su vez discos conceptuales y con atmósferas especiales rindiendo homenaje a grandes escritores y a sus obras principales, ya constituido como la banda The Alan Parsons Project, en el álbum “I Robot” de 1977, basado en las historias de robots del científico y escritor de ciencia ficción Isaac Asimov; o “Time Machine”, álbum lanzado en 1999, ya como solista, en donde rinde tributo a la obra homónima del escritor británico H. G. Wells, y sin duda su obra maestra de 1976 “Tales of Mystery and Imagination – Edgar Allan Poe”, en donde incluye siete canciones que giran en torno a la obra del escritor estadounidense, como “El cuervo”, “El corazón delator” y “La caída de la casa Usher”.

Portada del disco “Tales of Mystery and Imagination – Edgar Allan Poe” de Alan Parsons Project
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Los ejemplos en este sentido se multiplican. Así, los nombres de bandas de rock inspirados en obras clásicas de la literatura incluyen al grupo alemán de krautrock Popol Vuh, quienes toman su nombre del libro sagrado de los mayas; el grupo inglés de rock progresivo Soft Machine, con referencia a la obra del escritor norteamericano William S. Burroughs; la extraordinaria banda alemana de rock progresivo Novalis, que es el seudónimo del escritor y filósofo alemán Friedrich von Hardenberg; la banda inglesa Gentle Giant, quienes mostraron así su gusto por la obra del escritor francés François Rabelais y el personaje de su novela “Gargantúa y Pantagruel”; o el grupo de rock neo progresivo Silmarillion, quienes por problemas legales debieron acortar su nombre a Marillion, cuyo nombre original era en honor a la novela del mismo nombre del escritor británico J. R. R. Tolkien.
Sin embargo, este ensayo estaría incompleto de no existir dos grandes menciones que contribuyan a demostrar el fortalecimiento del maridaje entre el rock y la literatura. La primera es el álbum conceptual considerado por muchos como el pilar más importante y fundamental del rock progresivo, y se trata de “The Snow Goose”, del grupo inglés Camel, lanzado en 1975. La banda ya había intentado crear una obra conceptual a partir de alguna de las obras del escritor y poeta alemán Hermann Hesse, ya sea “Siddhartha” o “El lobo estepario”, pero finalmente se decidieron por tomar la inspiración del libro Snow Goose del escritor norteamericano Paul Gallico, quien por cierto no dio su autorización para incluir secciones narradas en el disco, tal y como los miembros del grupo lo deseaban, lo cual, sin embargo, no fue en detrimento de la calidad de esta excelsa obra maestra del rock.

Portada del disco “The Snow Goose” de Camel
La otra mención es acerca de uno de los álbumes de aquel que está considerado dentro de los más grandes creadores de ambientes musicales, que nació en las filas del rock progresivo y posteriormente incursionó en otros subgéneros como el new age y el pop. Me refiero al genio inglés Mike Oldfield y a su álbum de 1994 “The Songs of Distant Earth”.
Este álbum está inspirado en la novela homónima del género de ciencia ficción publicada en 1986 por el escritor británico Arthur C. Clarke, quien también es ampliamente conocido por otras de sus obras como “2001: Odisea del espacio” y “El centinela”. La obra a la que ahora hacemos referencia trata sobre la historia de unos científicos de la Tierra que han descubierto que el Sol destruirá nuestro planeta en fecha próxima, por lo que deciden crear embriones con diversos tipos de ADN, los cuales son evacuados al espacio en una nave llamada Magellan, que es por cierto el nombre de una banda norteamericana de rock neo progresivo de los años noventa.
Con esta temática, Mike Oldfield decide crear su obra instrumental con bellas atmósferas musicales, que inicialmente pretendía convertirse en el soundtrack de una película basada en esta novela, proyecto que finalmente fue desestimado. Sin embargo, el autor Arthur C. Clarke acepta escribir un texto que forma parte del booklet del disco, en donde, entre otras cosas, brinda un reconocimiento al científico mexicano Miguel Alcubierre, creador del modelo matemático que supone la posibilidad de viajar al espacio a velocidades superlumínicas, y hacer así realidad el heroico salvamento planteado en esta novela.

Portada del disco “The Songs of Distant Earth” de Mike Oldfield
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Al llegar a la parte final de este ensayo, me sentiría muy congratulado de saber que los lectores puedan ver ahora al rock con otra mirada, en palabras del novelista y crítico francés Marcel Proust:
«El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos».