El pensamiento de Durkheim, Freire y Morin dentro de la educación y el pensamiento crítico en la era digital en contextos fronterizos en adolescentes

Ernesto Rocha Díaz – Alumno del Doctorado en Ciencias del Desarrollo Humano

En las últimas décadas, la educación se ha visto cuestionada e influenciada por grandes transformaciones sociales, culturales y tecnológicas las cuales han venido a plantear grandes interrogantes y cuestionamientos a los modelos tradicionales que existen y la finalidad formativa que persiguen. Una de ellas es, sin duda alguna, es la expansión de las redes sociales digitales y la manera en que ha modificado como las personas socializan, la forma en que acceden a los conocimientos y la manera en que se construye la identidad de las personas, principalmente la de los adolescentes. Es precisamente en este contexto en el que la formación del pensamiento crítico se presenta como una necesidad educativa central que haga posible enfrentar los grandes retos que surgen a partir de la desinformación, la fragmentación del conocimiento y la circulación acrítica de contenidos.

Desde la perspectiva sociológica, Durkheim entiende la educación como un hecho social en el cual la sociedad modela a las nuevas generaciones, lo que le permite asegurar su cohesión y continuidad, siendo así que la educación hace las funciones de un proceso de socialización metódica que posibilita el moldear las disposiciones intelectuales, morales y culturales acordes con un ideal social determinado. Durkheim afirma que la educación es aquella acción que realizan las generaciones adultas sobre las jóvenes para lograr formar en ellas los estados físicos, intelectuales y morales que la misma sociedad exige, por lo cual la educación tiene una misión fundamental en lo tocante a la cohesión social y a la reproducción cultural.

Esta perspectiva que presenta Durkheim retoma fuerza y es realmente oportuno para realizar un análisis de la situación que se vive en la actualidad en la cual los procesos de socialización van más allá del ámbito escolar, puesto que las redes sociales digitales se han convertido en auténticos espacios de socialización y de educación informal que van influyendo de manera directa en la percepción y construcción de los sistemas de valores, creencias y formas de interpretar que tienen los adolescentes.

Por su parte, Morin introduce la noción de complejidad mediante la cual indica que los modelos educativos tradicionales, los cuales son fragmentados y disciplinarios, son insuficientes para afrontar los retos que presenta la realidad global, la cual se identifica por la incertidumbre, la interdependencia planetaria y las crisis multidimensionales. Por ello educar es formar sujetos capaces de articular lo local con lo global, reconocer la incertidumbre existente y actuar con una gran responsabilidad planetaria.

En lo que se refiere a Freire, parte de una pedagogía crítica y complementa las propuestas de Durkheim y Morin al afirmar que toda educación es una práctica política, la cual puede ser de utilidad tanto para la reproducción de la dominación como para la emancipación de los sujetos, por lo cual es fundamental que la educación debe de impartirse mediante el desarrollo de la conciencia crítica y una praxis transformadora que estén ancladas en un contexto único y en una vivencia histórica que interpela tanto al individuo como a la misma sociedad superando el que la educación se reduzca a la transmisión de conocimientos. Freire afirma que la educación es un acto político y no puede existir una práctica educativa que sea ajena a un proyecto de sociedad. De ahí que toda educación implica una toma de postura frente al mundo, lo que obliga a que el educador asuma y cumpla su responsabilidad ética y política.

Dentro del entorno de las redes sociales digitales, esta visión abre la posibilidad de problematizar el consumo de contenidos como un acto no neutral, el cual se ve fuertemente influido por las ideologías, narrativas de poder y los distintos mecanismos de dominación simbólica. Es precisamente en este análisis en donde se percibe la necesidad urgente de implementar el desarrollo del pensamiento crítico dentro del marco educativo el cual permita a los adolescentes poder analizar, cuestionar y resignificar la información que circula en los entornos digitales.

El contexto educativo en entornos fronterizos se convierte en un espacio realmente complejo debido a la gran multiculturalidad que se da en el ámbito social así como también la gran cantidad de información tranfronterizo que circula en torno a contenidos mediáticos y digitales. Es en este contexto en el cual el desarrollo del pensamiento crítico en los adolescentes requiere de políticas educativas que den una respuesta oportuna a la situación social, digital y al contexto cultural se está experimentando en la construcción de su identidad y toma de decisiones.

Es importante destacar que los tres autores coinciden que la educación juega un papel fundamental en la formación de ciudadanos críticos y participativos, comprometidos con la misma sociedad tanto en lo local como en lo global, pero también puede llegar a reproducir grandes desigualdades cuando se somete a las lógicas e intereses tecnócratas y mercantilistas.

Las ideas que presentan estos autores lleva a plantear los siguientes puntos para la conclusión:

En primer lugar, se debe de entender la educación como un proceso social ampliado, por lo cual, desde la propuesta de Durkheim, se permite comprender que hoy en día la socialización ya no ocurre solamente en la escuela sino también en el entorno digital mediante las redes sociales, las cuales actúan como agentes educativos informales en los que se intercambian ideas, conceptos y nuevas formas de entender el mundo y lo que sucede en él así como a la misma sociedad.

En segundo lugar, la dimensión política que encierra el consumo digital por parte de los adolescentes. En este sentido, Freire ofrece un marco teórico sumamente importante que permite analizar cómo es que el consumo de contenidos dentro de las redes sociales no es algo neutral sino que, por el contrario, reproduce distintas ideologías, narrativas de poder y formas de dominación simbólica.

En tercer lugar, se entiende el pensamiento como algo sumamente complejo y cómo es que se puede percibir en los entornos digitales. Por ello, resulta imprescindible retomar a Morin para entender la sobrecarga informativa que existe, la fragmentación del conocimiento que se está sucediendo así como la dificultad a la que se enfrentan los adolescentes para analizar e integrar de manera crítica la información que circula en el entorno de las redes sociales.

En cuarto lugar, se puede reconocer la complejidad y contextualización concreta al situar el enfoque en un contexto fronterizo concreto, lo que brinda un espacio privilegiado en el que se pueden analizar las múltiples influencias culturales, mediáticas y políticas que inciden en el pensamiento crítico de los adolescentes.

Algunos de los aportes que realizan las propuestas de estos autores para el análisis de la relación que guarda el pensamiento crítico y las redes sociales en la educación de los adolescentes son los siguientes:

  1. Se ofrece un marco sociológico sumamente interesante y enriquecedor que permite comprender la socialización por parte de los adolescentes.
  2. Presenta una base crítica para analizar las redes sociales como espacios de poder y construcción simbólica.
  3. Brinda una fundamentación epistemológica para estudiar el pensamiento crítico desde la complejidad y reto educativo que presenta.
  4. Muestra la importancia de entender los contextos sociales en donde se llevan a cabo los procesos educativos dentro de la complejidad que encierran tal como lo es el contexto fronterizo.

Se puede entender que los tres autores convergen en rechazar la idea de una educación neutral, pero lo hacen desde enfoques distintos y complementarios. Se reafirma que la educación es un proceso social, político y epistemológico que no puede comprenderse al margen de los contextos culturales y mediáticos en los que se desarrolla. Las aportaciones de Durkheim, Freire y Morin permiten entender que la formación del pensamiento crítico se ve hoy fuertemente influida por nuevos agentes de socialización, entre ellos las redes sociales en el entorno digital, las cuales impactan fuertemente en la construcción de valores, creencias y formas de interpretar la realidad por parte de los adolescentes.

 

 

Referencias

Durkheim, É. (2009). Educación y sociología. Ediciones Coyoacán.

Freire, P. (1990). La naturaleza política de la educación. Paidós.

Morin, E. (2011). La vía para el futuro de la humanidad. Paidós.

Morin, E., Ciurana, E. R., y  Motta, R. D. (2002). Educar en la era planetaria: El pensamiento complejo como método de aprendizaje en el error y la incertidumbre humana. UNESCO/Gedisa.

 

 

 

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