El día de hoy celebramos con gran gozo a un personaje importantísimo en la historia de la salvación: San Juan Bautista, el Precursor. ¿Qué tan importante es? Solamente de tres personas celebramos litúrgicamente su nacimiento: el de Nuestro Señor Jesucristo, el de la Santísima Virgen María y el de San Juan Bautista, cuya natividad conmemoramos en este día. Esto se debe a la relevancia que tienen dentro del misterio de la redención.
Hablar de Juan el Bautista es hablar del último gran profeta, del Precursor, de aquel que habría de preparar el camino para la llegada del Mesías. A lo largo de todo el Antiguo Testamento, especialmente en los escritos de los grandes profetas, encontramos referencias y anuncios sobre la misión que estaba llamado a desempeñar. Por ello, Juan Bautista es una figura fundamental que articula el final de la etapa profética del Antiguo Testamento y da paso a la centralidad del misterio de salvación revelado en Cristo. Su presencia se desarrolla en los Evangelios y continúa siendo mencionada en diversos escritos del Nuevo Testamento.
Querida comunidad UNIVA: que este día no pase desapercibido. Juan Bautista es quien nos enseña cómo debemos prepararnos para recibir a Dios en nuestra vida. A él le correspondió preparar al pueblo de Israel para la llegada del Salvador, y en ese testimonio vivo podemos reconocer también nuestra propia historia, una historia que necesita transformarse y convertirse para acoger a Dios en nuestro corazón.
Pidámosle al Señor que la predicación de arrepentimiento proclamada por San Juan Bautista repercuta en nuestra vida, para que podamos volver nuestra mirada a Cristo y contemplar el misterio de salvación que nos ha sido revelado a través de su vida, su testimonio y, sobre todo, de su pasión, muerte y resurrección.
San Juan Bautista, ¡ruega por nosotros!


