La vida puede ofrecernos muchas rutas que nos conduzcan a un mismo fin. Incluso desde la filosofía y la metodología científica nos damos cuenta de que existen diversos caminos para encontrar la verdad o acercarnos a ella desde distintas perspectivas. Sin embargo, surge una pregunta importante: ¿cómo no perdernos cuando se nos ofrece una variedad tan grande de posibilidades y la verdad a la que estamos llamados a vivir en la eternidad es solamente una?
Como he dicho anteriormente, para acercarnos a la verdad podemos encontrar muchos caminos. Del mismo modo sucede con la vida en Dios: todos estamos llamados a vivir la misma verdad y todos estamos destinados al mismo fin, pero cada uno desde su propia vocación y desde sus circunstancias particulares. Hoy, el Evangelio nos ofrece un criterio de discernimiento que podemos aplicar tanto en las decisiones más pequeñas como en las más complejas: «Entren por la puerta estrecha». Esto implica, muchas veces, tomar decisiones que para el mundo parecen alejadas del éxito, pero que para Dios y para nuestra salvación son las que más nos acercan a su misterio. Se trata de decisiones que consideran siempre el bienestar del prójimo, la dignidad de la persona, el respeto por la vida y, sobre todo, la prioridad del Reino de los Cielos, que en resumidas cuentas consiste en amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo.
Estimada comunidad UNIVA, pidamos con mucha fe a Dios que nos ilumine con la luz del Espíritu Santo para que, sostenidos por su gracia, sepamos realizar un buen discernimiento que nos ayude a descubrir la voluntad de Dios en cada una de nuestras decisiones y acciones. De esta manera, podremos colaborar en la construcción del Reino de los Cielos que Cristo mismo quiso instaurar en medio de nosotros y de nuestra realidad. Que María Santísima interceda por nosotros y nos ilumine con su ejemplo de oración, fidelidad y, sobre todo, de discernimiento.


