“Han oído ustedes que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo; yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian…” Mt 5, 43.
Esta semana hemos estado escuchando estas invitaciones por parte de Cristo que nos invitan a salir de nosotros mismos, de nuestros egoísmos y nuestras comodidades, buscando siempre confrontarnos en lo personal para salir al encuentro del otro en la caridad y sobre todo marcar la diferencia en las diferentes células sociales en donde nos toca compartir.
Particularmente en esta ocasión se nos hace una invitación a amar a nuestros enemigos, no como un acto de falsa humildad, sino realmente un acto de amor genuino que nos invite a tener presente a las personas que nos cuesta amar en la oración y en el servicio. Por consiguiente, que este día sea una oportunidad para poner en nuestro corazón iniciativas de amor que no solo beneficien a los cercanos, sino, también a aquellas que hemos olvidado, aquellos que hemos sacado del corazón y así buscar eliminar las barreras del odio que pueden estar impidiendo que nuestro corazón se configure con el de Cristo.
Finalmente, querida comunidad UNIVA, te invito a que en un momento de oración que tengas, pienses en todas aquellas personas que están en tu entorno laboral, familiar o de amistad y haciendo un análisis de estos círculos sociales identificar a aquellos que se han alejado, a aquellos que se han apartado y ponlos en tu oración, encomiéndaselos a Cristo, pídele a Dios que los cuide, que los proteja y a María que los cubra con su manto, de manera que a pesar del distanciamiento o lo difícil que pueda ser el tener esta intención, sea la oración la encargada de ir ablandando nuestro corazón y la encargada de configurarlo al corazón de Cristo nuestro Señor.


