¿Para ti qué significa ser de los primeros? Muchas veces podemos pensar que ser primero implica obtener los mejores lugares, reconocimientos o incluso las mayores distinciones; pero, en Cristo, la vida no se ve así. No niega la posibilidad de recibir un reconocimiento de esta magnitud, pero sí nos recuerda que eso no es lo realmente importante.
Cristo mismo nos enseña, en su propia persona, que para alcanzar los verdaderos valores y la paz, primero hay que luchar por ellos, a pesar de todas las contrariedades o retos que el mundo y sus estándares puedan imponer. Cristo nadó contracorriente gran parte de su vida, demostrando que primero era el amor a Dios y al prójimo antes que cualquier otra cosa, y esto no solo lo llevó a la muerte, sino que también lo condujo a tomar parte en el reino celestial. Parecería ilógico para el hombre, pero para Dios tiene todo el sentido del mundo.
Por ello, querida comunidad, no dejemos lo importante por lo urgente; las cosas de la vida que este mundo ofrece tarde o temprano terminan, llegan a su fin, y las cosas eternas permanecen en el tiempo. Que este tiempo ordinario que retomamos nos ayude a valorar el paso de Dios en nuestra vida y, renovados en la acción del Espíritu Santo que mueve y motiva, nos ayude a revalorar las cosas por las cuales realmente vale la pena luchar y así ser los primeros, no ante el mundo, sino en la vida eterna que Cristo nos ha alcanzado con su pasión, muerte y gloriosa resurrección.


