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Sexto Informe del IPCC: Una cuestión social

Dr. Fernando Sánchez Martínez · Docente UNIVA Guadalajara

 

En agosto pasado, el grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) hizo público el resumen de su sexto informe, y los datos proporcionados son desalentadores, así como preocupantes, ya que los efectos de las actividades humanas producen más emisiones de dióxido de carbono (CO2) de lo que el planeta puede procesar. Eso es inquietante y trascendental para la supervivencia no solo del ser humano, sino para el resto de las especies con las cuales convivimos, ya que si la temperatura aumenta y el calentamiento global llega a 1.5 °C respecto a los niveles preindustriales, “se producirá un aumento de las olas de calor, se alargarán las estaciones cálidas y se acortarán las estaciones frías; mientras que con un calentamiento global de 2 °C los episodios de calor extremo alcanzarían con mayor frecuencia umbrales de tolerancia críticos para la agricultura y la salud” (IPCC, 2021, p.2).

Esto conlleva drásticos cambios -como la escasez de agua- que ya se está experimentando, aumento continuo del nivel del mar, lo cual contribuirá a que desaparezcan ciudades aumentando el número de desplazados, así como la pobreza y situaciones precarias para millones de personas alrededor del mundo. El derretimiento de los glaciares, la extinción de miles de especies que se ven afectadas por las olas de calor, que además aumentarán gracias a los gases de efecto invernadero, aunado a la caza furtiva. No se diga lo correspondiente a la salud, ya que “muchas enfermedades infecciosas transmitidas por vectores, alimentos y agua son sensibles a cambios de las condiciones climáticas” (Schifter y González Macías, 2021, p.110).

Ante este panorama, es importante reconocer que no todo está perdido, aún existe esperanza, ¿se puede revertir todo esto? La respuesta es no. ¿Se puede retrasar? Sí, pero esto solo si se actúa ya, ahora, en ello está implícita la subsistencia de la vida en la tierra. Las señales de alerta son muchas, se encuentran a cada paso que damos como humanidad. Es necesario eliminar todas aquellas actitudes que impiden el avance por mejorar la casa común, incluso como lo comenta el papa Francisco, la negación, indiferencia, resignación cómoda o confianza ciega en las soluciones técnicas entre los creyentes que lamentablemente tienen un desinterés en la creación y no toman su corresponsabilidad de manera seria ante esta situación, olvidando que la humanidad es un instrumento de Dios para el cuidado del orbe (Francisco, 2015).

Pareciera que pervive en la conciencia una concepción de sentido religioso ritualista o sacramental exclusivamente, dejando de lado la cuestión social que el evangelio implica, olvidando que en el otro, el desplazado, el que sufre las inclemencias del cambio climático, del cual todos somos responsables, ahí está Cristo, y que el cuidado del medio ambiente también implica una obligación enmarcada en una ética intergeneracional pensando en todos aquellos nonatos que vienen y encontrará graves dificultades para sobrevivir en un clima hostil.

 

Comparto con nuestro(a) lector(a) las siguientes referencias:

Francisco. (2015). Laudato si´. Recuperado de: https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html

IPCC. (2021). Informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). El cambio climático es generalizado, rápido y se está intensificando. Recuperado de https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/2021/08/IPCC_WGI-AR6-Press-Release-Final_es.pdf

Schifter, I. y González-Macías, C. (2021). La tierra tiene fiebre. México: FCE.

 

 

 

 

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