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Pbro. Lic. Armando González Escoto • Director de Publicaciones del Sistema UNIVA

 

El 20 de mayo de 2019, Volodímir Zelenski, pasó de la comedia televisiva a la tragedia de la política, escenario para el cual, aunque es abogado, no estaba preparado. Para ser presidente de un país como Ucrania se requiere de una enorme capacidad de maniobra, misma que el electo no tenía, y eso lo sabían lo mismo en Rusia, que en Estados Unidos o en la Unión Europea.

El nuevo presidente, dado su perfil, gobernó desde las superficies, ajeno por completo a las corrientes de fondo, que son las que realmente hacen la historia o la deshacen. Para la inteligencia norteamericana era una oportunidad increíble, Ucrania podía ser la bola mágica que provoca una carambola exitosa, pues podía golpear lo mismo a Rusia que a China y a la misma Unión Europea, para que al final, todo el beneficio recayera en Estados Unidos.

Para advertirse en tan complicada situación se requiere un olfato muy fino, sagacidad, y un buen manejo de las superficies y de las corrientes, ser amigo de todos y de nadie, prevenir más que anticiparse, renunciar al protagonismo personal en favor del futuro. Esto exigiría igualmente advertir que ninguna ayuda extranjera sería gratuita, que el costo de la defensa y de la posterior reconstrucción lo pagaría solamente Ucrania. Para cucar a un oso se necesita tenerlo enjaulado, y no meterte en la jaula, aunque desde afuera te impulsen a hacerlo con hermosas promesas de apoyo.

¿Y si domesticamos al oso? Tarea difícil, incluso los amaestrados, con gorro y corbata, pueden de pronto recuperar su salvajismo primitivo y atacar; este salvajismo, siempre latente, obnubila el pensamiento y la razón de no pocos líderes políticos, llevándolos a tomar decisiones desastrosas, escuchando solamente los consejos con los cuales coinciden, fue así que el emperador Francisco José y el káiser alemán, iniciaron la Primera Guerra Mundial, o Hitler se lanzó a restablecer un tercer “Reich”. En ambas circunstancias, los norteamericanos observaron, propiciaron y esperaron para entrar en dichas guerras cuando sus intereses lo aconsejaron.

Mucho está trabajando la inteligencia norteamericana en el actual conflicto ucraniano, para declarar con pasmosa certeza que China ayudará a Rusia, con esa misma seguridad afirmaron que en Irak había arsenales de armas químicas, las cuales jamás encontraron. ¿Qué es lo que pretenden? ¿Qué nuevas acciones están queriendo justificar de antemano? A nadie le quepa duda de que la intervención de China en el conflicto es algo que Estados Unidos desea, y sería capaz de provocar o, como de costumbre, fingir, para lanzarse contra su mayor competidor comercial, al cual le debe mucho dinero y del cual teme ser desplazado en la escena mundial.

En el entretanto, los medios de comunicación hacen su parte, novelando dramas verdaderos, entrevistando víctimas, transmitiendo bombardeos en vivo y a todo color entre la interminable sarta de comerciales, todo porque un buen comediante se hizo mal político, y está en vías de convertirse en presidente trágico. ¿Y la gente? La guerra tiene el poder de disolver las identidades y convertirlas en masas anónimas, en cifras de heridos, muertos y refugiados, en estadísticas y cálculos financieros sobre los costos bélicos y su impacto en la economía global, por así decirlo, siempre han sabido hacer de la guerra una invaluable oportunidad de negocios.

 

 

Publicado en El Informador del domingo 20 de marzo de 2022

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