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No se necesita tanta ciencia para hacer ciencia

Dra. Sandra Pascoe Ortiz · Docente-Investigadora UNIVA Guadalajara

 

Al iniciar esta reflexión evoco la película Ratatouille con la famosa frase de “Cualquiera puede cocinar”, y en este caso se propone desde esta particular perspectiva de que “Cualquiera puede hacer ciencia”; tal vez algunos vayan a cuestionar tal afirmación, y aquí no se trata de demeritar la labor científica de los investigadores, sino al contrario, se trata de resaltar que para hacer ciencia no es “indispensable” un laboratorio equipado con equipo e instrumentos sofisticados; sino que todo inicia con algunos de los principales “ingredientes” para hacer ciencia, estos son la curiosidad, la paciencia, la adaptabilidad y la perseverancia; en ocasiones se cree que si no se tiene todo lo idealmente necesario no es factible desarrollar la labor científica, sobre todo en el campo de las ciencias naturales, sin embargo, esto no siempre es así.

La realidad es que muchos de los investigadores y desarrolladores tecnológicos -más aún los de Latinoamérica o de otros países emergentes- se enfrentan a distintas dificultades para desarrollar sus proyectos, la mayoría de las veces, al inicio de sus carreras comenzaron con pocos recursos y espacio, tal vez, comenzaron en una cochera, en una cocina, y si bien les iba, en el rincón de un laboratorio que les compartía algún investigador titular, de esos que tienen tiempo trabajando y con más carrera dentro del centro de investigación o institución educativa; investigadores que empezaron con poco un material de laboratorio prestado o propio, que habían adquirido durante sus años de formación; prácticamente iniciaron solos, sin ningún asistente que pudiera ayudarles con el “trabajo sucio” como muchos lo llaman, que no es otra cosa más que el fascinante mundo de la experimentación y pruebas de laboratorio, que son realmente apasionantes para quienes lo sabemos disfrutar.

La vida de un científico es muy diferente a la que se podría imaginar, en el cine o la televisión los pintan como mujeres y hombres metidos en un laboratorio de primer mundo, con su bata blanca impecable, dedicados al 100 % a la ciencia y con éxito en cada una de sus actividades, con resultados satisfactorios en la mayoría de sus ensayos; muy pocas veces, estas películas o programas muestran su lado humano, el de la tristeza, la frustración o el desánimo, no todo trabajo exitoso sale a la primera, implica años de investigación que pasan para poder tener un resultado aceptable, tampoco dicen que a veces necesitan tener más de un trabajo para llevar el sustento a casa, que además atienden a la familia y las labores del hogar, que la mayoría de ellos dan clases, ya sea por gusto o por requisito, y tienen la exigencia de cumplir con producción científica, es decir, presentar avances y publicarlos en artículos y ponencias, en congresos o foros, en respuesta a las metas e indicadores que les piden en su trabajo; no retratan la frustración o el desánimo que sienten al no tener los resultados esperados, al enfrentarse a las burlas de las personas, incluso de compañeros que no creen en su trabajo; qué decir de la necesidad de buscar y gestionar recursos, identificar, trabajar y participar en alguna convocatoria para obtener fondos, ilusionado en lograr financiamiento para su proyecto y no obtenerlo; o simplemente al tener que restar tiempo a sus experimentos por cumplir con acciones administrativas y burocráticas que los distraen de la que es realmente su pasión; lo cierto es que los científicos se enfrentan a grandes retos para poder desarrollar y defender su trabajo de investigación.

Lo importante aquí, es como se planteaba al principio, si se tienen ganas de trabajar en investigación no importan los obstáculos que se tengan que superar, aquí importa la pasión que se ponga en el quehacer científico, para esto es necesario desarrollar la creatividad en cada momento, ser curioso, indagar, analizar y buscar respuestas a todas esas interrogantes que van surgiendo a lo largo de la vida, debe aprenderse la adaptación a los recursos con los que se cuenta, tratar de aprovechar al máximo tanto los materiales, la infraestructura y el recurso humano que hay a la mano, es indispensable generar lazos con otros investigadores que aporten con conocimiento, con organizaciones que puedan ayudar a subsanar las deficiencias de equipo o materiales, lo que no tiene uno tal vez lo tiene el otro, recordar que es mejor el trabajo en equipo, también se debe aprender a compartir los conocimientos con los futuros investigadores que muchas veces son aquellos alumnos o asistentes de investigación que se cruzan en el camino, se debe ser paciente y esperar, e ir desarrollando la tolerancia a la frustración, es importante saber que todo llega a su tiempo y que lo que se va sembrando cada día es lo que se cosechará en el futuro.

El que es científico en estas circunstancias lo hace por vocación, por ese instinto de conocer, de aprender, de explicar las razones por las cuales ocurre tal o cual cosa, es por ello que no se detiene ante la falta de recursos, busca de qué manera puede desarrollar la investigación que le apasiona en sobremanera, adapta equipos, utiliza su ingenio para resolver esas carencias que en otros lugares tal vez son impedimentos para la realización de su trabajo, aquí es donde verdaderamente se explota la mente, el ingenio, la creatividad, hay carencias y se necesita resolver, no se puede parar la investigación por falta de algún material o equipo o porque hay que esperar a obtener algún recurso para adquirirlo; se necesita aprovechar y compartir los recursos junto con las experiencias para que se allane el camino.

Por último, vale la pena recordar qué es la ciencia, de acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española la ciencia es un “conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente”.

Para ser un científico bastan las ganas de observar, de analizar la información, de conocer las causas de los fenómenos que se presentan alrededor, en la naturaleza misma; los equipos de laboratorio sofisticados y de última generación son importantes para avanzar y agilizar la obtención de resultados, sobre todo cuando de propiedad intelectual se refiere, pero no son indispensables; algunos investigadores dedican su vida entera en la generación de conocimiento y con sus aportes buscan facilitar la comprensión y hacer llevaderas las circunstancias del mundo para todos, por ello no olvidemos reconocer su labor y aplaudirla, ya que como se ha dicho, no todo se lleva a cabo en las mejores circunstancias como se pudiera imaginar. No se necesita tanta ciencia para hacer ciencia, lo que se necesita es poner el corazón en lo que se hace, eso es lo que mueve e impulsa en la consecución de un resultado.

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