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Mtro. Francisco Meza Estrada · Alumni UNIVA León

 

El país ya se encuentra en plena lucha electoral sin estar en campaña, y los principales problemas se encuentran politizados, pero no se olviden de la economía que continúa enfrentando un panorama complejo para los próximos meses.

Algunas de las más relevantes instituciones económicas contemplan un escenario de menor crecimiento y alta inflación en el mundo y en nuestro país. Sobre esto poco se ha hablado en la agenda pública y mucho menos existen propuestas para enfrentar la situación. Revisemos los principales reportes.

CRECIMIENTO DE LA ECONOMÍA

El Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó el pronóstico de crecimiento para la economía mexicana para este año 2022 de 2.4 a 2.1 por ciento y para el año 2023 se mantiene en 1.2 por ciento, con lo que estaríamos en una desaceleración. También redujo el crecimiento de los Estados Unidos de 2.3 a 1.6 por ciento.

La encuesta de expectativas que realiza el Banco de México (Banxico), del mes de septiembre, contempla un crecimiento para este 2022 de 2.0 por ciento y para el año siguiente de 1.2 por ciento. Hasta el momento, no se observa un recorte; sin embargo, también muestra un menor crecimiento para el 2023.

Citibanamex en su encuesta de expectativas de inicios de octubre no considera un recorte en la perspectiva de crecimiento y señala que existe estabilidad en el pronóstico: 2.0 por ciento para el 2022 y 1.2 por ciento para el próximo año.

Los tres pronósticos coinciden en menor crecimiento para el 2023, lo que significa que el ritmo de la recuperación económica se verá aletargado y la amenaza de una recesión gana más argumentos.

INFLACIÓN

En relación al problema de la inflación, las perspectivas no son alentadoras. El FMI pronostica que la inflación en México al cierre de este año será de 8.0 por ciento y para el siguiente de 6.3 por ciento. Aunque el pronóstico señala una ligera mejoría respecto a la actual inflación que se ubica en 8.7 por ciento, todavía estamos considerando presiones importantes en los precios de los bienes y servicios.

En el caso de Banxico, considera una inflación para el 2022 de 8.44 por ciento y para el 2023 de 4.76 por ciento. En este último difiere del FMI pues contempla una reducción más significativa para el año próximo.

La encuesta de Citibanamex pronostica una inflación del 8.5 por ciento para este año y de 5.0 por ciento en el subsecuente, que es la mediana que presenta en su recopilación.

Debemos considerar que los actuales problemas inflacionarios se deben en gran parte por la situación de la guerra y al no mejorar, podría continuar estos problemas para el 2023.

LAS RESPUESTAS A ESTE ESCENARIO

El presidente ha tenido una preocupación por la inflación y un desinterés por el crecimiento de la economía. En relación al primero, acordó con empresarios un Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), pero no ha sido suficiente; por esa razón, ya se habla de un PACIC 2.0, en donde se busca establecer una canasta básica de veinticuatro alimentos cuyos precios deberían bajar. Aproximadamente 15 empresas se han suscrito a este acuerdo.

Para impulsar el crecimiento no se ha anunciado algún plan o programa. Desde siempre el presidente ha considerado que las aportaciones de los programas sociales es lo que propicia la actividad económica. También ha expresado su rechazo por el indicador económico del PIB.

En el presupuesto del próximo año, los criterios generales consideran un crecimiento para el 2022 de 2.4 por ciento y de 3.0 por ciento para el 2023. Una inflación de 7.7 por ciento al finalizar este año y de 3.2 por ciento para el siguiente. Su visión positiva de la perspectiva económica nos hace ver que no es algo que realmente le preocupe.

Por parte de Banxico, está tomando sus decisiones de política monetaria en respuesta a la inflación y de acuerdo con la encuesta de Citibanamex se pronostican una serie de incrementos en los próximos meses de las tasas de interés y terminar este año en 10.00 por ciento y para el 2023 en 10.13 por ciento. Este incremento de las tasas podría enfatizar la desaceleración económica y hacer más sombría la perspectiva de crecimiento para el cierre del año y del próximo.

LO DESEABLE

Como se puede observar nos encontramos ante dos situaciones de nuestra realidad económica: por un lado, elementos de una desaceleración económica y segundo, lecturas y respuestas diferentes ante estos datos.

Lo deseable sería que el gobierno federal asumiera una postura realista del escenario económico de nuestro país, el diálogo y acuerdo entre las distintas fuerzas políticas junto con la iniciativa privada para enfrentar el problema lo mejor preparados posibles. En cambio, tenemos dimes y diretes por el tema de la seguridad, la lucha por posicionarse electoralmente y la polarización en cuanto tema aparece en las redes sociales. No deberían olvidar que la economía sigue siendo un factor importantísimo para decidir el voto.

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