Estrés mediante redes sociales

Eduardo Quintana Fabre – Estudiante de la licenciatura en Psicología

La depresión, la ansiedad, el FOMO (miedo a perderse de algo o a no participar), la dismorfia corporal, el acoso y el robo de identidad son factores que afectan a millones de personas, no solo en México, sino en todo el mundo. Estar expuestos constantemente al contenido que circula en internet, así como a depredadores digitales, perfiles falsos, desinformación y fuentes poco confiables, genera respuestas colectivas que pueden influir de manera masiva en distintos ámbitos, como el consumo, la paranoia colectiva, el odio selectivo y la segregación, entre otros.

Actualmente, debido a estas problemáticas, las propias aplicaciones móviles y los sitios web han implementado diversas medidas para proteger a los usuarios, conforme lo exigen las regulaciones y las normativas, así como las necesidades de la sociedad. Entre estas medidas se encuentran los perfiles privados en Facebook, las solicitudes de seguimiento y los perfiles privados en Instagram, los mensajes con visualización única en Snapchat, la verificación de perfiles en X (antes Twitter) y la verificación de la identidad de negocios físicos por parte de Google para brindar mayor seguridad a los usuarios.

Este tipo de soluciones, conocidas como ciberseguridad, utilizan algoritmos y sistemas de encriptación para proteger la información y la integridad de millones de usuarios. Sin embargo, la necesidad constante de permanecer conectados también puede generar distintos estresores. Estos factores pueden provocar alteraciones neurológicas, fisiológicas y conductuales, además de trastornos del sueño, problemas de atención y otros efectos que repercuten en la salud mental.

A continuación, presentaré algunos casos basados en situaciones conocidas. Los nombres utilizados son ficticios con el propósito de proteger la identidad de las personas involucradas.

Martha, una joven de 20 años, salió de vacaciones a Miami y comenzó a publicar fotografías en Instagram utilizando hashtags para señalar los lugares que visitaba. Al regresar a casa empezó a recibir solicitudes de amistad de personas desconocidas.

Poco tiempo después, esas personas comenzaron a enviarle fotografías editadas acompañadas de mensajes de acoso.

¿Cómo pudo ocurrir esta situación? Una posibilidad es que, mediante los hashtags, personas interesadas en esa ubicación localizaran su perfil, descargaran sus fotografías y utilizaran esa información con fines ilícitos. Esta situación derivó en un caso de robo de información que afectó la integridad y la tranquilidad de Martha. Como consecuencia, decidió cerrar sus redes sociales, comenzó a presentar dificultades para dormir y experimentó ansiedad al no poder acceder de manera compulsiva a plataformas que consultaba diariamente. Finalmente, acudió con un psicólogo, quien le diagnosticó trastorno de estrés postraumático.

En otro caso registrado a nivel local, páginas o grupos administrados mediante identidades falsas, robadas o anónimas incrementaron rápidamente su alcance gracias al pago de publicidad y a la colaboración con terceros para hacer virales determinadas publicaciones. En esta ocasión, dichos grupos difundieron información falsa sobre un supuesto desabasto de combustible en el estado de Colima, responsabilizando al gobierno en funciones. Como consecuencia, la población acudió a realizar compras de pánico por temor a quedarse sin combustible para desarrollar sus actividades cotidianas. Esto provocó un incremento considerable en la demanda y, en consecuencia, el agotamiento temporal del combustible disponible.

Los medios de comunicación y las redes sociales tienen un gran impacto en las personas y en las actividades que realizan. Por ello, es fundamental promover un uso responsable de estas plataformas mediante la difusión de información confiable y el conocimiento de los riesgos y las medidas de protección existentes. El estrés derivado de la exposición constante a estos entornos digitales puede disminuir significativamente si se adoptan las medidas adecuadas. Promover una cultura de prevención y concientización representa una de las mejores estrategias, ya que cualquier persona puede convertirse en víctima de estas situaciones.

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