Perspectivas del Acuerdo Global Modernizado con la UE

Alfredo Sainez – Docente de la Licenciatura en Derecho

Desde el 20 de enero de 2025, fecha en que Donald Trump asumió nuevamente la presidencia de los Estados Unidos, su política comercial ha generado incertidumbre en la economía mundial. El anuncio de diversas medidas arancelarias y comerciales hacia distintos países, incluidos sus socios de América del Norte, México y Canadá, abrió una nueva etapa de tensión comercial. En el caso de México, las amenazas de imponer aranceles a sus exportaciones fueron vinculadas, entre otros temas, con las políticas de seguridad y migración. A ello se sumó la incertidumbre en torno al futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

En este contexto, cabe reflexionar: ¿por qué, si la mayoría de los países de América Latina comparten un pasado de colonialismo y diversos elementos culturales, históricos y lingüísticos, no han logrado avanzar hacia una integración regional semejante a la de los países europeos mediante la Unión Europea? ¿Cuáles son las posibilidades de construir un frente común entre los países de América Latina ante las presiones comerciales y políticas provenientes de Estados Unidos? Y, finalmente, ¿cuáles son las perspectivas del Acuerdo Global Modernizado entre México y la Unión Europea?

El pasado 1 de julio se cumplió el sexto aniversario de la entrada en vigor del T-MEC, fecha en la que, conforme al artículo 34.7, debía realizarse la primera revisión conjunta del tratado. En esta revisión, las tres partes debían determinar si existía consenso para prorrogar su vigencia por 16 años adicionales, hasta 2042. México manifestó su disposición a avanzar hacia dicha extensión; sin embargo, Estados Unidos no aceptó renovar el acuerdo en su forma actual. Como consecuencia, el T-MEC no fue prorrogado automáticamente por 16 años.

No obstante, el T-MEC continúa vigente hasta 2036. A partir de ahora se realizarán revisiones anuales y, durante ese periodo, cualquiera de las partes puede manifestar su voluntad de prorrogar el tratado por otros 16 años, siempre que exista acuerdo entre los tres países. Por lo pronto, México y Estados Unidos han continuado las negociaciones bilaterales relacionadas con la revisión del acuerdo, en las que se han abordado temas como reglas de origen, acero y aluminio, automóviles, agricultura, trabajo y seguridad económica.

Habrá que estar atentos.

Por lo pronto, como dice el conocido refrán, «no hay que poner todos los huevos en una misma canasta», sino diversificar. Con este talante, resulta positivo que México haya puesto también la mira en el «Viejo Continente» y haya avanzado en la modernización de su relación con la Unión Europea, integrada por 27 Estados miembros. El nuevo Acuerdo Global Modernizado sustituirá al marco vigente desde el año 2000 y busca fortalecer la relación política, la cooperación y los vínculos comerciales y de inversión entre ambas partes. Como parte de este proceso, se suscribió también un Acuerdo Comercial Interino, que permitirá aplicar determinadas disposiciones comerciales antes de que el acuerdo global entre plenamente en vigor.

Hasta el momento, el 8 de julio de 2026, el Parlamento Europeo aprobó tanto el Acuerdo Global Modernizado como el Acuerdo Comercial Interino. Posteriormente, el 14 de julio, el Consejo de la Unión Europea concluyó formalmente el procedimiento europeo correspondiente al Acuerdo Comercial Interino. Este instrumento podrá entrar en vigor una vez que México y la Unión Europea hayan concluido y notificado sus respectivos procedimientos internos. Por su parte, el Acuerdo Global Modernizado requerirá la ratificación de todos los Estados miembros de la Unión Europea y de México para entrar plenamente en vigor.

La importancia de este acuerdo no es menor. México busca ampliar y diversificar sus relaciones comerciales en un escenario internacional caracterizado por tensiones geopolíticas, cambios en las cadenas globales de suministro y una creciente utilización de medidas arancelarias como instrumentos de presión económica. La Unión Europea representa, por ello, una alternativa estratégica para fortalecer la presencia de México en otros mercados y reducir, en la medida de lo posible, la dependencia de un solo socio comercial.

Sin embargo, la diversificación de mercados no resuelve por sí misma todos los problemas. México enfrenta también retos estructurales internos, entre ellos la inseguridad jurídica, la falta de armonización normativa y los conflictos derivados de la coexistencia de distintos ordenamientos jurídicos dentro de la Federación.

Esta situación plantea un desafío importante para el Derecho. En determinados ámbitos, la existencia de normas diferentes entre entidades federativas puede generar dificultades para las personas y empresas que desarrollan actividades que trascienden las fronteras estatales. Si bien el Derecho Internacional Privado está orientado principalmente a resolver problemas derivados de relaciones jurídicas con elementos extranjeros, la existencia de distintos ordenamientos dentro de un Estado federal también plantea la necesidad de contar con mecanismos adecuados de coordinación y armonización normativa.

En este sentido, uno de los retos de México consiste en fortalecer la certeza jurídica mediante normas generales que permitan armonizar, sistematizar y coordinar determinados criterios entre los distintos órdenes de gobierno, respetando, desde luego, las competencias que corresponden a cada uno.

La realidad internacional demuestra que ningún país puede permanecer aislado. México necesita mantener y fortalecer su relación con Estados Unidos y Canadá, pero también debe ampliar sus vínculos con otras regiones del mundo. La diversificación comercial, acompañada de una mayor certeza jurídica y de instituciones sólidas, puede convertirse en una herramienta para enfrentar con mejores condiciones los desafíos de la economía internacional.

Este es el reto.

Ustedes tienen la palabra.

Comunicación Sistema UNIVA

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