
Edaena Barajas Rivera – Medico Geriatra
A la memoria de mi madre Irma…
RESUMEN
La espiritualidad forma parte indispensable y fundamental tanto de la salud física como mental. La búsqueda constante del ser humano en términos científicos por encontrar nuevos tratamientos médicos para diversas enfermedades de alguna manera nos ha hecho olvidar que no solo somos cuerpo, sino también mente y espíritu; hemos desviado la atención en innovación hacia nuevas terapias farmacológicas para el tratamiento médico que cure la enfermedad y hemos dejado de lado la atención hacia aquello que sumado a esto, sane la psique del enfermo. Hablando específicamente de la Geriatría que es una rama de la medicina que se enfoca en el cuidado integral de los adultos mayores; el tratamiento de las enfermedades implica fomentar de forma regular: terapia médica, hábitos saludables, medidas para mantener una alimentación balanceada y evitar el consumo de sustancias nocivas, entre otros; por otro lado y ya que el estrés representa una constante en nuestra actualidad, brindar recomendaciones para reducirlo, promover recursos para el bienestar emocional y brindar el confort mental con el apoyo de una adecuada red social. Como bien lo explicamos con anterioridad la atención específicamente hablando del adulto mayor, debe de llevarse a cabo de una forma global, abarcando todas las esferas de la evaluación.
En el entendimiento de que la espiritualidad en el ser humano lo conecta con la consciencia, la plenitud y construye su paz interior; dicha búsqueda de lo trascendental tiene a propósito un impacto relevante y positivo en la condición física del individuo; el presente artículo tiene como objetivo promover el bienestar integral mediante los hábitos saludables y la práctica espiritual, para así por ende, establecer el fortalecimiento del carácter, la entereza, la capacidad física, el bienestar mental y el confort emocional a través de la fe.
Palabras clave: Espiritualidad, fe, cuerpo, mente, espirítu y salud.
INTRODUCCION
La espiritualidad se deriva del latín de «spiritus» que significa: aliento o fuerza vital (1); desde el punto de vista comprendida como la búsqueda de significado o sentido permite el desarrollo de habilidades esenciales que favorecen no solo el bienestar emocional sino también el físico y por otro lado a su vez la capacidad de resiliencia.(2)
La espiritualidad vista desde una filosofía cristiana tiene peso significativo en cuanto a salud se refiere, ya que se enfoca en la capacidad de eudaimonía a través de la experiencia de la fe, no es la ausencia de la enfermedad sino más bien la fuerza del psique para afrontarla y aceptarla. Por otra parte instruye en el camino hacia la obra de la sabiduría para cuidar de uno mismo conectando mente y cuerpo, direccionando la tensión para lograr el bienestar integral y promover la entereza en la búsqueda de la trascendencia. (3)
En medicina existen diversos estudios que han documentado que la espiritualidad es una necesidad en aquellos pacientes que cursan con enfermedades terminales; a través de esa conexión se gestiona el sentido, el significado y el propósito hacia la propia vida; por otra parte y de manera frecuente la espiritualdad se vuelve el recurso mas sólido del que posee el doliente para afrontar el sufrimiento y el desarrollo de la enfermedad. (4,5)
En un estudio realizado en España en pacientes con cuidados paliativos acerca de la importancia de contar con herramientas que valoren el bienestar espiritual del paciente, los resultados indican que es necesaria esta evaluación ya que colabora considerablemente para la práctica clínica; si se lleva a la par del tratamiento médico la espiritualidad es un papel fundamental para el bienestar físico y psicológico; así como para la calidad de vida en cuanto a la percepción del paciente con enfermedad terminal. (6)
Dentro del ámbito de la medicina, la espiritualidad cada vez toma mas auge; día con día surgen investigaciones realacionadas, ya que se ha documentado que promueve la salud mental; se ha encontrado una relación entre espiritualidad y menor indicidencia de depresión, mayor bienestar subjetivo, disminución de percepción del dolor, menor ansiedad por la muerte y menor consumo de drogas. (7)
DESARROLLO
El ser humano que goza de completa salud en frecuencia vive envuelto por las peripecias de la vida cotidiana; las preocupaciones se tornan alrededor de la vida laboral, la incertidumbre del futuro y los problemas económicos, entre otros; tal parece que vivimos pensando que somos eternos y nos perdemos o nos desviamos de los instantes que componen nuestros días; en resumidas cuentas nos olvidamos de vivir el presente, aquella comida en familia donde podemos disfurtar de la presencia de nuestros seres queridos, la comodidad que otorga un hogar, la paz de compartir una taza de café o una buena conversación con un amigo y no menos importante el preciado tesoro de la salud, no solo física sino también emocional.
A lo largo de nuestra vida experimenamos momentos en los que se pone a prueba la virtud, es facíl perder el orden cuando lo único que nos preocupa son los detalles cotidianos que dominan nuestros pensamientos y preocupaciones; por mencionar algunos como la dificultad económica, el hambre, la faena doméstica, la reparación del auto etc.; pero ¿qué pasa cuando se pierde la salud?, que sucede cuando todo aquello que sentimos seguro se esfuma; de pronto te despiertas y te das cuenta que la enfermedad golpea de formas indescriptibles cambiando el curso de tus días, tu rutina o de la vida de un ser querido; que ya no es posible hacer aquellas cosas que en el pasar del tiempo eran tan simples y cotidianas como caminar al trabajo. Que sucede entonces en la mente y en la consciencia del enfermo, en que nos convertimos al influir este suceso en el como actuamos, sentimos y percibimos el mundo así como nuestro entorno.
Para el hombre alcanzar la salud física cuando se carece de ella se vuelve el punto relativo de importancia, debemos antes que nada hacer consciencia de que la vida es finita ya que muy frecuentemente olvidamos la importancia de esto, por tanto nuestro paso por el mundo carece de sentido de trascendencia, nos olividamos de reconocer cuan frágil somos y en esa verdad: que lo único que tenemos tangible es el ahora.
La filosofía de Aristóteles considera la salud como un estado de armonía entre cuerpo y mente así como entre individuo y entorno; no puede coexistir “salud” si no hay un equilibrio que conjugue y determine este estado; sin embargo la consciencia, aquella que surge de la capacidad de razón y el espírirtu, forja, define y lleva al ser humano por el camino de autoconocimiento dando por resultado su actuar; aquellas decisiones que tomamos todos los días, para Aristóteles todo ser humano se compone de cuerpo y alma, con una particular capacidad “la razón” y en ello se construye la escencia de la vida para alcanzar la eudaimonía. (8, 9) La vida aún cuando es cómoda y sencilla o por el contrario llena de vicisitudes no son lo que determina a una persona, sino todo aquello de lo que se compone el espíritu, lo que es invisible a los ojos; lo que somos cuando nadie nos esta viendo o aquellos pensamientos que rigen nuestra conducta.
Para el desarrollo de resiliencia de un ser humano y que está tenga impacto profundo en la esencia de la vida solamente es factible si se vive de acuerdo a la virtud «No sueñes con las cosas que no tienes, más bien reconoce las bendiciones de las cosas que sí posees» (Marco Aurelio)… en consecuencia el camino a la búsqueda de trascendecia toma por herramientas aquellas bendiciones que poseemos. (10). No está por demás decir que a menudo solo somos conscientes del verdadero valor de la salud cuando carecemos de ella, ya sea física o emocional; por que no solo el cuerpo es aquel que requiere atención y cuidados sino también, el alma. El espíritu en su esencia inmaterial y con facultad de voluntad define al hombre como la esencia humana única e irrepetible que se conecta con lo divino. (11)
En el tiempo que llevo de praxis profesional la ciencia no me preparo para vivir a nivel personal la sacudida profunda de la pandemia de COVID-19, como médico haber estado trabajando con pacientes aquejados por la enfermedad ha sido la experiencia mas dura y difícil de mi vida; aún no puedo olvidar lo que era preparnos, vestirnos con aquellos trajes para entrar al asilamiento, si hubiera una sola palabra para expresar ese sentimiento sería desesperanza, es lo que se veía en el rostro de aquellas personas, muchas ya resignadas solo a esperar la muerte, no había ninguna palabra de aliento que pudiera ayudarles y no había de mi boca nada que pudiera expresar; solo era entrar, explorar al paciente y revisar su tratamiento médico, tratar de no pensar en otra cosa más que en hacer mi trabajo, te abordaba ese sentimiento todo el día, del cual ni mis compañeros ni yo hablamos. Fue a consecuencia de esa pandemia que perdí a mi mamá, en aquel hospital donde yo laboraba; pude estar a su lado no como médico sino como cualquier hija al lado de su familiar, recuerdo que todo conocimiento se borró de mi mente, teníamos escasa información sobre los tratamientos pero los resultados hablaban por sí solos, pocos sobrevivían; en mí solo había cabida para concentrarme en pedirle a Dios que la salvara y eso me sostuvo a lo largo de 35 días. Cuando falleció corte mi realción con lo divino no por falta de creencia si no por la certeza de una plegaria no escuchada. Pasaron 4 años hasta que alguien muy especial pensando en mí, me escribió para que leyera un libro: “Cuando mañana comience sin mí y yo no esté aquí para verlo, si el Sol se alzase y encontrase tus ojos rebosantes de lágrimas por mí; ojalá no llores como has llorado hoy” (La prueba del cielo del Dr. Eben Alexander), lo puedo resumir como la ataraxia que llegó a mi vida, comprendí que nunca estuve sola, que sí conté con alguien en el camino, que escuchaba nuestras oraciones y que hasta ese momento era el único que podía ayudarme a reencontrar la paz y devolverme la esperanza; esa verdad de la cual estuve tan alejada y que hicieron esos 4 años los más tristes de mi vida; admito que mi reencuentro con la oración ha sido una experiencia profundamente personal y ha colaborado a restaurar mi relación espiritual.
CONCLUSIÓN
Como médicos inlcuir en nuestro tratamiento el ejercicio de la espiritualidad en el paciente, si este así lo desea, va de la mano con los principios de ética; se ha observado que el manejo integral aporta impacto en beneficio a la salud, es realmente impresionante como la conexión espiritual nos otorga el confort, la fuerza y la entereza para alcanzar un estado de paz y encontrar el propósito de vida. En mi ámbito profresional lo que define a la especialidad de Geriatría, es su forma integral de tratar al enfermo; abordar la espíritualidad en favor de la atención al mismo, aporta entre otros aspectos como físicos, psicologícos y cognitivos promover un plan de tratamiento individualizado y adaptado a las necesidades del doliente. Creo absolutamente que la salud física es reforzada a tráves del pilar de la oración, para mi es indispensable; por que lo he vivido como médico en acompañamiento a mis pacientes y como ser humano en la evolución de la enfermedad de mi madre hasta el momento de su muerte; mi invitación al lector a través de este artículo es promover los buenos hábitos de vida incluyento el ejercicio espiritual que tantas veces toco a mi puerta y me ha acompañado en mi proceso de sanación hasta el día de hoy.
BIBLIOGRAFIA
1. Quiceno, J. M. Vinaccia, S. (2009). La salud en el marco de la psicología de la religión y la espiritualidad. Diversitas: Perspectivas en Psicología, 5(2): 321-336.
2. Galvis-Arcila, S. Restrepo-Jaramillo, L. Valencia-González, G. (2025). Integración de la espiritualidad en la educación psicológica: beneficios, limitaciones y perspectivas futuras. Cuad. teol. – Univ. Catól. Norte (En línea), 17: e6663.
3. Bermejo, J.C. (2021). Espiritualidad y salud. Horizonte, Belo Horizonte, v. 19, n. 60, p. 1202-1241.
4. Puchakski, C. Ferrell, B. Virani, R. Otis-Green, S. Baird, P. Bull, J. et al. La mejora de la calidad de los cuidados espirituales como una dimension de los cuidados paliativos: el informe de la Conferencia de Consenso. Med. Paliat. 2011;18:20-40.
5. Meezenbroek, E. Garssen, B. Van Den Berg, M. Van Dierendonck, D. Visser, A. Schaufeli, WB. (2012). Measuring spirituality as a universal human experience: A review of spirituality questionnaires. J Relig Health; 51:336-54.
6. Reig-Ferrer, A. Ferrer-Cascales, R. Fernández-Pascual, MD. Albaladejo-Blázquez, N. Priego, M. Evaluación del bienestar espiritual en pacientes en cuidados paliativos. Med Paliat. 2015;22(2):60-60.
7. Rodríguez, M.I. (2011). ¿Es la espiritualidad una fuente de salud mental o de psicopatología?. Rev. Psiquiatria.com; 15:65.
8. González S. (2010). LAS BELLAS ARTES COMO TERAPIA EN ARISTÓTELES. BYZANTION NEA HELLÁS; 29: 73-86.
9. Palomares, J.M. (2024). La búsqueda de la felicidad en la Ética aristotélica. Antología de Ética. Citado el 20 de noviembre del 2025 en https://www.anahuac.mx/mexico/biblioteca/sites/default/files/2023-12/Lectura%202.pdf
10. Cabrera, V.E. Aya, V.L. Cano, A.M. (2012). UNA PROPUESTA ANTROPOLÓGICA PARA LA COMPRESÓN DE LA RESILIENCIA EN NIÑOS: LAS VIRTUDES HUMANAS. PERSONA Y BIOÉTICA;16:149-164.
11. Sellés, J. F. (2023) ¿INMATERIALIDAD E INMORTALIDAD DEL ALMA O ‘ALGO’ MÁS? ARISTÓTELES, TOMÁS DE AQUINO, LEONARDO POLO. Lódzkie Studia Teologiczne; 3