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Laura O. Robles Sahagún · Coordinadora de Alumni y Bolsa de Trabajo UNIVA Guadalajara

 

En últimos tiempos ha tomado fuerza en la cultura japonesa el término Ikigai que significa Iki= vida y gai= valor o razón, es decir que hace referencia a lo que le da sentido a la vida y lo que permite llegar a la autorrealización, el punto más alto que tiene la conocida pirámide de necesidades de Maslow.

La filosofía Ikigai está representada en forma de una flor que da la razón de ser, cada pétalo tiene una significación: a) en lo que eres bueno; b) lo que amas; c) lo que necesita el mundo y d) por lo que te pueden pagar. Confluyendo ellos en diversos puntos de la vida como la pasión, la misión, la vocación y la profesión, es que se logra el Ikigai.

En pocas y sendas palabras, el Ikigai es una motivación vital que da sentido a la vida y permite que nos levantemos por la mañana con el entusiasmo para realizar las actividades que nos apasionan, con las que podemos contribuir a un mundo mejor y además recibir un pago.

Ken Mogi, neurocientífico japonés, autor del libro “Ikigai esencial” y quien ha escrito más de cincuenta libros acerca del conflicto “mente-cerebro”, habla sobre los cinco pasos a seguir en el Ikigai, el que, señala, todos lo tenemos, solo es cuestión de encontrarlo.

Estos cinco pasos consisten en empezar pequeño, liberarse, buscar armonía y sostenibilidad, sentir alegría de las pequeñas cosas y, por último, estar en el aquí y en el ahora. Además, habla de otros valores adicionales como la resiliencia, la felicidad y la aceptación, relacionada con la diversidad y la apreciación de la misma.

El Ikigai es una forma de vida que lleva a la satisfacción (hay quienes dicen que a la felicidad), a través de actuar paso a paso para lograr lo que se plantea como misión, prestando atención a las experiencias sensoriales, fluir sin ego, cuidando el medio ambiente, actuando de manera sostenible, con hábitos pequeños pero que ayuden a sentir alegría por las cosas o situaciones, por mínimas que sean y siempre concentrarse en el aquí y en el ahora.

Hablamos de disciplina sí. Pero también se habla de autoconocimiento y conciencia en el propio ser y en el mundo que nos rodea. Respeto por las personas y por el medio ambiente. Pareciera algo irreal, algo imposible de lograr y que solo se tratara de un libro motivacional, sin embargo, está amparado por investigaciones y la filosofía Ikigai ha sido estudiada por varios autores como Mark Manson, Lynda Gratton y Andrew Scott, los españoles López y Miralles o Tony Robbins entre otros.

El Ikigai no es el proveedor de la felicidad, es el buscador que nos ayuda a identificar en qué somos buenos y que nos guste hacerlo, eso incrementa la autoestima y quizá, sea cuando se llegue a sentir algún grado de felicidad, pero sí se asegura, de satisfacción.

Y yo me pregunto, ¿sentir satisfacción por lo hecho, descubriendo el Ikigai propio podría abatir al fenómeno de la gran renuncia o lo alentará a seguir creciendo?

 

Publicado en La Crónica de Hoy Jalisco del viernes, 12 de agosto de 2022.

 

 

 

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