
Elva Araceli Fabián González – Docente UNIVA Guadalajara
María José Sánchez Mercado, Yadira Michel Corona Hernández, Johana Saraid Ojeda Calderón, Jimena Cerda Muñi y Axel Ricardo Garay Espinosa – Alumnos de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación
Introducción
En la actualidad, los dispositivos digitales, como teléfonos inteligentes, computadoras y tabletas, así como las redes sociales, forman parte de la vida cotidiana de la mayoría de los adolescentes. Aunque estas tecnologías han facilitado la comunicación, el acceso a la información y el aprendizaje, su uso excesivo también ha generado preocupación por sus posibles efectos en la salud mental, el rendimiento académico y las relaciones familiares. De acuerdo con la UNESCO (2023), la tecnología representa una herramienta con un gran potencial educativo, siempre que su utilización sea responsable y favorezca el bienestar de los estudiantes.
Ante este panorama, ha cobrado importancia el concepto de “desconexión digital”, entendido como la práctica de reducir de manera consciente el tiempo de uso de dispositivos digitales para promover un equilibrio entre la vida en línea y las actividades cotidianas. Diversos estudios señalan que establecer límites en el uso de la tecnología puede contribuir a mejorar la concentración y el bienestar emocional de los adolescentes (Keles, McCrae y Grealish, 2020). Asimismo, el fenómeno conocido como Fear of Missing Out (FOMO) refleja la preocupación que experimentan algunos jóvenes al sentir que pueden perderse experiencias importantes mientras permanecen desconectados (Przybylski et al., 2013). En este sentido, la adolescencia representa una etapa clave para analizar este fenómeno, ya que durante este periodo se consolidan hábitos de consumo digital que influyen en el desarrollo personal y social.
En este contexto, resulta pertinente conocer las experiencias y percepciones de los distintos actores involucrados en la formación y el desarrollo de los adolescentes. Por ello, este estudio incorpora la perspectiva de estudiantes de secundaria y preparatoria, dos madres de familia como representantes del ámbito familiar, un profesor y una psicóloga, además de contrastar estas opiniones con la literatura científica y el marco regulatorio relacionado con los derechos digitales de niñas, niños y adolescentes.
La pregunta que orienta esta investigación es la siguiente: ¿cómo perciben los adolescentes, las madres de familia y los expertos los efectos de la desconexión digital en estudiantes de secundaria y preparatoria? Para responder a esta interrogante, se empleó un enfoque mixto que integró encuestas, entrevistas semiestructuradas y la revisión de literatura científica. En consecuencia, el objetivo general consiste en analizar las percepciones de estudiantes, madres de familia y expertos sobre la desconexión digital, identificando sus beneficios, riesgos y desafíos mediante la aplicación de estas técnicas de investigación y la revisión del marco regulatorio vigente.
En conjunto, este estudio pretende aportar evidencia que contribuya a comprender los desafíos que la hiperconectividad plantea durante la adolescencia, así como fomentar una reflexión fundamentada sobre la importancia de promover un uso responsable, equilibrado y consciente de las tecnologías digitales en los ámbitos familiar y educativo.
Metodología
Para esta investigación se utilizó un enfoque mixto, ya que se combinaron distintas técnicas para obtener información y comprender mejor el impacto de la desconexión digital en adolescentes de secundaria y preparatoria.
Primero, se realizó una revisión de artículos científicos y documentos de organismos internacionales relacionados con el tema. Después, se aplicó una encuesta mediante Google Forms a estudiantes de secundaria y preparatoria para conocer sus hábitos de uso del celular y las redes sociales, así como su percepción sobre la desconexión digital. Además, se realizaron entrevistas semiestructuradas a dos estudiantes, dos madres de familia, un profesor y una psicóloga, con el propósito de conocer sus experiencias y opiniones desde diferentes perspectivas.
Finalmente, la información obtenida se comparó con la literatura consultada y se organizó en categorías de análisis. Esto permitió relacionar los hallazgos de las investigaciones con las experiencias de los participantes y desarrollar una reflexión sobre los beneficios, riesgos y desafíos que representa la desconexión digital en la adolescencia.
Desarrollo
La hiperconectividad y el bienestar emocional en la adolescencia
La presencia de teléfonos inteligentes y redes sociales ha cambiado la forma en que los adolescentes se comunican, aprenden y se relacionan con los demás. Aunque estas herramientas ofrecen beneficios para acceder a la información y mantenerse en contacto con otras personas, diferentes investigaciones advierten que su uso excesivo puede relacionarse con mayores niveles de ansiedad, depresión y malestar emocional, especialmente cuando existe una fuerte dependencia de las redes sociales. Una revisión sistemática realizada por Keles, McCrae y Grealish (2020), que analizó distintos estudios sobre adolescentes, concluyó que el tiempo de uso, la frecuencia con la que utilizan las redes sociales y la dependencia de estas plataformas se relacionan con un mayor riesgo de presentar ansiedad, depresión y estrés psicológico. Sin embargo, los autores también señalan que estos efectos dependen de factores personales y del entorno de cada adolescente.
Las entrevistas realizadas durante esta investigación muestran una situación similar. La psicóloga entrevistada explicó que uno de los problemas que observa con mayor frecuencia en consulta es la sobreestimulación causada por el uso constante del celular y las redes sociales. Comentó que muchos adolescentes presentan dificultades para concentrarse, ansiedad e incluso síntomas que pueden confundirse con trastornos como el déficit de atención, cuando, en algunos casos, el origen está relacionado con la exposición constante a estímulos digitales. Además, señaló que el exceso de información genera estrés y dificulta que los jóvenes manejen adecuadamente sus emociones.
Esta situación también se refleja en las respuestas de los estudiantes entrevistados. Uno de ellos comentó que ha intentado dejar de usar el celular durante varias horas, pero le resulta difícil porque lo considera una distracción constante. También reconoció que las redes sociales influyen en su estado de ánimo y que, aunque sabe que desconectarse le ayuda a convivir más con otras personas, le cuesta hacerlo debido al entretenimiento que encuentra en estas plataformas.
Sin embargo, no todos los adolescentes compartieron la misma experiencia. Un segundo estudiante comentó que puede pasar varias horas sin utilizar el teléfono sin sentirse incómodo, ya que prefiere convivir con sus amigos y practicar deporte. Además, explicó que alejarse del celular le permite dedicar más tiempo a otras actividades, como hacer ejercicio y desarrollar nuevos pasatiempos.
Al comparar ambas respuestas, se observa que el impacto de la tecnología no es igual para todos los adolescentes. Mientras algunos desarrollan una mayor dependencia del celular, otros logran mantener un equilibrio entre el uso de la tecnología y las actividades presenciales. Esto coincide con la literatura científica, que señala que los efectos de las redes sociales no dependen únicamente del tiempo que una persona pasa conectada, sino también de la forma en que las utiliza, de su entorno familiar y de sus hábitos diarios.
Con base en la información recopilada, se puede concluir que la desconexión digital no significa dejar de usar la tecnología por completo, sino aprender a utilizarla de forma responsable y equilibrada. Tanto la investigación científica como las entrevistas realizadas muestran que reducir el tiempo frente a las pantallas puede favorecer una mejor regulación emocional, fortalecer las relaciones personales y disminuir la dependencia de los dispositivos electrónicos, siempre que ese tiempo se sustituya por actividades que promuevan la convivencia, el descanso y el bienestar.
La familia como mediadora del uso de la tecnología digital
El entorno familiar desempeña un papel fundamental en la formación de hábitos relacionados con el uso de la tecnología durante la adolescencia. Diversas investigaciones señalan que la supervisión, el establecimiento de límites y la comunicación entre padres e hijos pueden reducir los riesgos asociados al uso excesivo de dispositivos electrónicos. Sin embargo, más que prohibir completamente el acceso a la tecnología, los especialistas recomiendan que las familias promuevan un acompañamiento constante y enseñen a los adolescentes a desarrollar un uso responsable de las plataformas digitales. La UNESCO (2023) destaca que la participación de madres, padres y docentes resulta indispensable para que las tecnologías contribuyan al aprendizaje y al bienestar, evitando que se conviertan en un factor de aislamiento o dependencia.
Los testimonios obtenidos durante esta investigación muestran que las madres entrevistadas han implementado distintas estrategias para regular el uso del celular. Una de ellas explicó que en su hogar el internet se desconecta a las diez de la noche para evitar que su hija permanezca conectada hasta altas horas, además de revisar periódicamente el contenido del dispositivo y limitar el contacto con personas desconocidas en redes sociales. También expresó preocupación porque considera que el uso excesivo del celular ha provocado que los jóvenes convivan menos con otras personas y desarrollen expectativas poco realistas sobre la vida que observan en internet.
La segunda madre entrevistada describió una estrategia diferente. En lugar de recurrir únicamente a restricciones, señaló que busca dialogar con sus hijos sobre los beneficios y riesgos del uso de la tecnología para que comprendan el propósito de los límites establecidos. Además, mencionó que utiliza herramientas de control parental para supervisar las aplicaciones que descargan y el contenido al que acceden, lo que le permite acompañar su experiencia digital sin eliminar completamente el uso del celular.
Ambas perspectivas reflejan un elemento común: la preocupación por proteger a los adolescentes frente a los riesgos del entorno digital. Aunque las estrategias utilizadas son diferentes, las dos madres coinciden en que el uso del celular requiere supervisión y reglas claras. Esta idea coincide con las recomendaciones de organismos internacionales como la UNESCO (2023), que promueven una educación digital basada en el acompañamiento familiar y el desarrollo de competencias para un uso crítico y seguro de las tecnologías.
Por otra parte, la psicóloga entrevistada señaló que muchos padres enfrentan dificultades para regular el tiempo que sus hijos pasan frente a las pantallas debido al desconocimiento sobre el funcionamiento de las redes sociales y a la facilidad que representa utilizar el celular como una forma de entretenimiento. Desde su experiencia profesional, considera que el problema no radica en la existencia de la tecnología, sino en la falta de orientación para integrarla de manera saludable a la vida cotidiana. Asimismo, destacó la importancia de fomentar desde edades tempranas actividades recreativas, deportivas y artísticas que permitan a los adolescentes desarrollar intereses fuera del mundo digital.
Los resultados obtenidos sugieren que la familia continúa siendo uno de los principales espacios para promover hábitos digitales saludables. No obstante, los testimonios también evidencian que muchos padres deben enfrentar este desafío sin contar con suficiente información o capacitación. En consecuencia, la educación digital no debería recaer únicamente en el ámbito escolar, sino construirse mediante un trabajo conjunto entre familias, docentes e instituciones, favoreciendo un equilibrio entre el uso de la tecnología y las actividades presenciales que fortalecen la convivencia y el desarrollo integral de los adolescentes.
El uso del celular en el contexto escolar
El uso de los dispositivos móviles en la educación ha generado distintas opiniones entre investigadores y docentes. Por un lado, algunos consideran que los teléfonos inteligentes pueden ser una herramienta útil para acceder a información, realizar actividades escolares y apoyar el aprendizaje. Por otro, también existen estudios que advierten que su uso sin límites puede provocar distracciones, disminuir la concentración y afectar el rendimiento académico. La UNESCO (2023), en su Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo, señala que la tecnología puede beneficiar el aprendizaje siempre que tenga un propósito educativo y exista una supervisión adecuada por parte de las escuelas y los docentes.
Esta idea coincide con la experiencia del profesor Gabriel Orihuela, quien comentó que el celular puede ser una herramienta útil dentro del salón de clases; sin embargo, en la práctica suele convertirse en un distractor debido a las notificaciones, las redes sociales y el contenido de entretenimiento que tienen al alcance los estudiantes. Además, explicó que, aunque el dispositivo se utilice para actividades escolares, es muy fácil que los alumnos cambien de aplicación y pierdan la atención en la clase.
El profesor también mencionó que uno de los comportamientos que observa con mayor frecuencia es la necesidad constante de revisar el celular, incluso después de pedirles que lo guarden. Desde su experiencia, muchos estudiantes muestran dificultad para separarse del dispositivo durante el tiempo de clase. Por esta razón, decidió limitar su uso y solo permitirlo cuando una actividad realmente lo requiere.
Otro aspecto que llamó la atención durante la entrevista fue la forma en que algunos jóvenes buscan información. El profesor comentó que muchos estudiantes prefieren ver resúmenes en TikTok en lugar de leer textos completos. Aunque estos videos pueden servir como apoyo, considera que no sustituyen una lectura más profunda, ya que presentan la información de manera muy breve y pueden limitar la comprensión de temas más complejos.
Lo que comentó el profesor coincide con investigaciones que señalan que revisar constantemente las redes sociales o realizar varias actividades al mismo tiempo mientras se estudia dificulta la concentración y el aprendizaje. Cuando la atención se divide entre diferentes estímulos, resulta más complicado comprender la información y recordarla posteriormente (OECD, 2021).
Sin embargo, tanto la evidencia científica como la opinión del profesor coinciden en que la solución no es prohibir completamente el uso del celular en la escuela. Más bien, se trata de utilizarlo cuando realmente aporte al aprendizaje y de enseñar a los estudiantes a usarlo con responsabilidad. De esta forma, el celular puede convertirse en un apoyo para las clases en lugar de ser un obstáculo.
A partir de los resultados obtenidos, se observa que el debate sobre el uso del celular en las escuelas no debe centrarse únicamente en permitirlo o prohibirlo. Lo más importante es promover una educación digital que ayude tanto a docentes como a estudiantes a utilizar la tecnología de manera responsable, aprovechando sus beneficios sin que afecte la atención, el aprendizaje o la convivencia dentro del aula.
FOMO, presión social y desconexión digital
Uno de los fenómenos más estudiados en los últimos años es el Fear of Missing Out (FOMO), término que se refiere al miedo de perderse experiencias, eventos o interacciones importantes que otras personas comparten en redes sociales. De acuerdo con Przybylski et al. (2013), este fenómeno puede hacer que las personas revisen constantemente su celular para mantenerse al tanto de lo que ocurre, lo que aumenta la dependencia de las plataformas digitales y puede afectar su bienestar emocional.
Durante la entrevista, la psicóloga Pilar Cervantes explicó que el FOMO representa una presión social importante para muchos adolescentes. Desde su experiencia, comentó que el miedo a quedarse fuera de ciertas experiencias puede provocar sentimientos de aislamiento, ansiedad e incluso afectar la autoestima, ya que las redes sociales suelen mostrar una versión idealizada de la vida de las personas. Además, señaló que, aunque este fenómeno nuevo, el crecimiento de las plataformas digitales ha hecho que su impacto sea mayor debido a la exposición constante a contenido que parece mostrar una vida perfecta o experiencias que todos deberían vivir.
Las entrevistas realizadas a los estudiantes muestran una situación similar. Uno de ellos comentó que le resulta difícil dejar de usar el celular porque siempre encuentra una nueva distracción. Cuando se le preguntó qué sería lo más complicado de desconectarse, respondió entre risas que dejar de ver «chismes». Aunque la respuesta parece sencilla, refleja cómo las redes sociales generan la necesidad de estar al tanto de lo que sucede en internet, incluso cuando esa información no es realmente importante.
Por otro lado, otro estudiante explicó que alejarse del celular le permite prestar más atención a sí mismo, convivir con otras personas y dedicar tiempo a actividades como el deporte. Además, recomendó a otros jóvenes desarrollar pasatiempos fuera del mundo digital, ya que considera que estas actividades ayudan a mantener un equilibrio entre la vida en línea y la vida cotidiana.
Esto coincide con diferentes investigaciones que indican que el FOMO no depende únicamente del tiempo que una persona pasa conectada, sino también de la necesidad constante de compararse con los demás. Las redes sociales favorecen estas comparaciones al mostrar contenidos cuidadosamente seleccionados, lo que puede generar expectativas poco realistas sobre el éxito, la apariencia física o las relaciones personales. Como consecuencia, algunos adolescentes pueden sentirse insatisfechos al pensar que su vida es menos interesante que la de otras personas.
Sin embargo, las entrevistas también muestran que la desconexión digital no significa dejar de usar la tecnología por completo. Tanto la psicóloga como los estudiantes coincidieron en que reducir el tiempo frente a las pantallas puede ayudar a fortalecer las relaciones con otras personas, disminuir la ansiedad y dedicar más tiempo a actividades recreativas, deportivas, culturales o familiares. Estas actividades facilitan mantener un equilibrio entre el uso de la tecnología y la vida diaria.
Con base en la información recopilada, se puede concluir que el principal reto no es eliminar las redes sociales de la vida de los adolescentes, sino enseñarles a utilizarlas de manera responsable y consciente. Comprender que gran parte del contenido publicado muestra solo los aspectos positivos de la vida de otras personas puede ayudar a reducir la presión por compararse constantemente y favorecer una relación más saludable con la tecnología.
Un uso responsable de la tecnología
El crecimiento de las tecnologías digitales ha traído nuevos retos para proteger los derechos de niñas, niños y adolescentes. Actualmente, el acceso a internet forma parte de la vida diaria y es una herramienta importante para la educación, la comunicación y la participación social. Sin embargo, distintos organismos internacionales señalan que este acceso debe ir acompañado de medidas que garanticen la seguridad, la privacidad y el bienestar de los menores. El Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, a través de (Observación General núm. 25 (2021)), establece que los gobiernos, las escuelas y las familias tienen la responsabilidad de crear espacios digitales seguros, proteger a los menores de los riesgos en línea y enseñarles a utilizar la tecnología de forma responsable para que puedan ejercer sus derechos de manera informada.
Las entrevistas realizadas durante esta investigación muestran que esta responsabilidad no depende únicamente de las autoridades. Tanto las madres entrevistadas como el profesor y la psicóloga coincidieron en que el uso responsable de la tecnología debe construirse con el apoyo de la familia, la escuela y los propios adolescentes. Mientras las madres resaltaron la importancia de establecer límites y mantener una comunicación constante con sus hijos, el profesor destacó la necesidad de aplicar estrategias que permitan aprovechar la tecnología sin afectar el aprendizaje. Por su parte, la psicóloga explicó que prohibir por completo el uso del celular no es la mejor solución; considera más útil enseñar a los jóvenes a utilizarlo de manera consciente y fomentar actividades que fortalezcan la convivencia fuera del mundo digital.
Esta idea también coincide con lo planteado por la UNESCO (2023), que señala que la tecnología no debe sustituir el proceso educativo ni la convivencia familiar, sino servir como una herramienta que requiere orientación y acompañamiento. Además, el organismo destaca que el uso de herramientas digitales en la educación debe responder a objetivos claros de aprendizaje y no únicamente a la disponibilidad de los dispositivos.
Otro aspecto que se observó durante la investigación es que los propios adolescentes reconocen tanto las ventajas como las dificultades del uso del celular. Algunos comentaron que las redes sociales pueden afectar su estado de ánimo o distraerlos de otras actividades, mientras que otros señalaron que desconectarse les permite convivir más con sus amigos, practicar deporte o dedicar tiempo a nuevos pasatiempos. Esto demuestra que los jóvenes no ven la tecnología solo como un problema, sino como una herramienta cuyo impacto depende del uso que se le dé.
En general, la investigación científica y las entrevistas realizadas muestran que la desconexión digital no significa rechazar la tecnología, sino aprender a mantener un equilibrio entre la vida digital y la presencial. Establecer límites en el tiempo frente a las pantallas, fortalecer la comunicación familiar, capacitar a los docentes y promover la educación digital desde edades tempranas son acciones que pueden ayudar a reducir los riesgos del uso excesivo de la tecnología sin dejar de aprovechar sus beneficios para el aprendizaje y la comunicación.
Finalmente, esta investigación muestra que la desconexión digital es un reto que involucra a adolescentes, familias, escuelas e instituciones. Por ello, más que prohibir el uso de los dispositivos electrónicos, es importante promover una cultura digital basada en la responsabilidad, el pensamiento crítico y el bienestar. Solo con la participación de todos será posible aprovechar las ventajas de la tecnología sin afectar el desarrollo personal, académico y social de las nuevas generaciones.
Conclusión:
La presente investigación permitió comprender que la desconexión digital no implica rechazar o eliminar el uso de la tecnología, sino aprender a utilizarla de manera responsable, consciente y equilibrada. A partir de la revisión de literatura científica, las entrevistas realizadas a adolescentes, madres de familia, un profesor y una psicóloga, así como de los resultados obtenidos mediante la encuesta, fue posible identificar que el uso excesivo de dispositivos digitales puede influir en el bienestar emocional, la atención, el rendimiento académico y las relaciones interpersonales. No obstante, también se observó que estos efectos varían según los hábitos de cada adolescente, el contexto en el que se desarrolla y el acompañamiento que recibe por parte de su familia y de la escuela.
Asimismo, los hallazgos evidencian que la tecnología no representa un problema por sí misma, sino que el verdadero desafío consiste en promover una cultura digital basada en el uso crítico y responsable de las herramientas tecnológicas. Tanto las madres de familia como el profesor y la psicóloga coincidieron en que establecer límites, mantener una comunicación abierta y fomentar actividades fuera del entorno digital son estrategias que favorecen un desarrollo más saludable. De igual manera, los propios adolescentes reconocieron que reducir el tiempo frente a las pantallas les permite fortalecer la convivencia, desarrollar nuevos intereses y mejorar su bienestar.
Por otra parte, el análisis del marco regulatorio y de la literatura especializada permitió comprender que la protección de los derechos digitales de niñas, niños y adolescentes es una responsabilidad compartida entre familias, instituciones educativas, especialistas y autoridades. En este sentido, resulta indispensable impulsar acciones de educación digital que no solo enseñen a utilizar la tecnología, sino también a desarrollar habilidades para gestionar el tiempo de conexión, proteger la privacidad, identificar riesgos y hacer un uso ético de los entornos digitales.
Finalmente, este estudio demuestra que la desconexión digital debe entenderse como una estrategia para alcanzar un equilibrio entre la vida digital y la vida presencial, y no como una prohibición del uso de la tecnología. Promover hábitos digitales saludables desde edades tempranas permitirá que los adolescentes aprovechen las oportunidades que ofrecen las herramientas digitales sin comprometer su salud mental, su aprendizaje, sus relaciones sociales ni su desarrollo integral. De esta manera, se responde a la pregunta de investigación al concluir que la percepción de adolescentes, madres de familia y expertos coincide en que el uso consciente de la tecnología, acompañado de orientación y límites adecuados, constituye la mejor alternativa para afrontar los desafíos que plantea la hiperconectividad en la actualidad. Esto deja en evidencia que desarrollar habitos digitales de buena manera tambien depende de su entorno, como la escuela, la familia, amigos, o personas con las que convivimos día con día.
Referencias:
Comité de los Derechos del Niño. (2021). Observación general núm. 25 (2021) relativa a los derechos de los niños en relación con el entorno digital. Naciones Unidas. https://www.ohchr.org/es/documents/general-comments-and-recommendations/general-comm ent-no-25-2021-childrens-rights
Keles, B., McCrae, N., & Grealish, A. (2020). A systematic review: The influence of social media on depression, anxiety and psychological distress in adolescents. International Journal of Adolescence and Youth, 25(1), 79–93. https://doi.org/10.1080/02673843.2019.1590851
Organisation for Economic Co-operation and Development. (2021). 21st-century readers: Developing literacy skills in a digital world. OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/a83d84cb-en
Przybylski, A. K., Murayama, K., DeHaan, C. R., & Gladwell, V. (2013). Motivational, emotional, and behavioral correlates of fear of missing out. Computers in Human Behavior, 29(4), 1841–1848. https://doi.org/10.1016/j.chb.2013.02.014
UNESCO. (2023). Global education monitoring report 2023: Technology in education: A tool on whose terms?UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000385723