
Sean Osmin Hamud Ruiz – Egresado de Maestría en Fiscal
¿Qué podría significar el desliz evidenciado que la gobernadora tuvo al declarar la destrucción de un laboratorio de fentanilo en Villa de Álvarez?
En la rueda de prensa conjunta que se llevó a cabo en el marco de la visita de la mandataria federal a Colima, donde emitieron sendos mensajes la presidenta Sheinbaum, el secretario federal García Harfuch y ella, de manera claridosa le tuvieron que corregir la plana, inmediatamente y frente a todo mundo.
Resulta inquietante, pues la titular del Ejecutivo estatal no estaba improvisando su intervención. La estaba leyendo; es decir, alguien o un grupo de sus colaboradores la redactaron, la revisaron, seguramente la corrigieron en más de un párrafo y se la dieron, sintiéndose seguros de que su jefa se iba a lucir frente a los presentes. No fue así.
Más allá de los memes, estoy seguro de que la maestra Vizcaíno no sabía que estaba mintiendo. Entonces, ¿qué carambas pasó?
Es relevante, porque el dato motivo del error no es menor. Tan es así que no bastó la corrección del secretario; se reforzó con los dichos de la presidenta.
Sin rebuscamientos, no hay más que dos opciones. O un malintencionado quiso provocar el fallo de manera deliberada, o, cuando estaban escribiendo el discurso, no tenían acceso a la información fidedigna proveniente de la gente de la Secretaría de Seguridad federal.
La primera opción significaría un fuego amigo que cimbraría la estructura interna del gobierno estatal.
La segunda sería que la tan cacareada y publicitada coordinación entre estos dos órdenes de gobierno no fluye como debería. Funciona mejor entre la DEA y la SSyPC.
Ambos escenarios son indeseables. El doméstico lo considero menos grave.
Sea cual fuere la causa, no se puede pasar de largo. Cabe la explicación, pero, sobre todo, el necesario y radical ajuste. No se debe mirar hacia otro lado ante esta evidente torpeza.
MICROCUENTO
Nunca pensé que mi aroma a hombre trabajador, sudado hasta empaparme, lleno de feromonas, ese olor almizclero que te hace sentir viril, fuera a causarme dolor. Resulta que, caminando por el parque con mis perros, topé con un panal de avispas de esas chiquitas negras, que se sintieron intimidadas por mi fragancia y fui atacado arteramente. Me vencieron 5 ó 6 bichos que me picotearon a su gusto y sin piedad.