Teófilo Antonio Niño Araque – Alumno de psicología

El desarrollo de la inteligencia emocional y el uso responsable de las redes sociales fortalecen el rendimiento académico, el bienestar personal y la construcción de una identidad digital positiva. Estas habilidades permiten a los estudiantes enfrentar con mayor éxito los retos de la vida universitaria y prepararse para su futuro profesional.

Estos temas son de gran importancia, ya que actualmente el uso inadecuado de las redes sociales es cada vez más frecuente, especialmente durante la etapa universitaria, una de las más importantes en la formación de una persona. En esta etapa no solo adquirimos conocimientos académicos, sino que también enfrentamos desafíos como el estrés por los exámenes, la adaptación a diferentes formas de aprendizaje, la convivencia con personas de distintos contextos y la toma de decisiones que influirán en nuestro futuro profesional. Ante estas situaciones, la inteligencia emocional se convierte en una herramienta fundamental para mantener el equilibrio personal, académico y profesional.

La inteligencia emocional nos permite conocer, comprender y regular nuestras propias emociones. Recuerdo que, en una ocasión, durante una clase, se le preguntó al maestro cuál consideraba que era una herramienta clave para desarrollar una buena inteligencia emocional. Él respondió: «Saber controlar nuestros impulsos». Esta capacidad de autorregulación emocional nos ayuda a manejar el estrés, evitar respuestas impulsivas y mantener la calma frente a situaciones difíciles.

Por otro lado, las redes sociales cumplen una doble función en la vida universitaria. Por una parte, facilitan el aprendizaje mediante el intercambio de documentos, la comunicación con los profesores, el acceso a información académica y el uso de herramientas de inteligencia artificial para complementar el estudio. Sin embargo, cuando su uso se vuelve excesivo o descontrolado, pueden afectar la concentración, disminuir el rendimiento académico y alterar los hábitos de descanso. Por ello, es importante desarrollar hábitos de autocontrol digital, estableciendo límites y administrando responsablemente el tiempo que dedicamos a estas plataformas. En clase, el maestro nos enseñó algunas estrategias para lograrlo, las cuales resultaron de gran utilidad.

Finalmente, la combinación de una adecuada inteligencia emocional y el uso responsable de las redes sociales favorece la formación integral de los estudiantes.

La hipótesis planteada se confirma: la inteligencia emocional y el uso responsable de las redes sociales constituyen elementos fundamentales para el éxito en la vida universitaria. Los estudiantes que aprendemos a controlar nuestras emociones fortalecemos nuestras relaciones interpersonales, desarrollamos una identidad digital responsable y adquirimos mejores habilidades para afrontar el estrés, tomar decisiones y mantener un equilibrio entre la vida académica y la vida personal. Asimismo, contar con un docente que explique estos temas de manera clara y concisa nos permite comprender su importancia y resolver nuestras dudas.

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