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La lectura como antídoto al fanatismo

Por 19 octubre, 2021Líderes de Opinión

Mtra. Jazmín Velasco Casas, Plantel Guadalajara

 

A pocos días de la 32ª edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, es prudente recordar algunas lecturas y propuestas que se han elaborado sobre la actual crisis del mundo. Amos Oz (Israel, 1939) en su ensayo Contra el Fanatismo, nos invita a pensar que el fanatismo es un componente inherente a la naturaleza del hombre, el cual, ha ocasionado y sigue generando muchos estragos.

El autor no toma por fanático a aquel que defienda sus opiniones apasionadamente, sino que los distingue por grados, pues las repercusiones variarían al ser seguidor de un equipo deportivo o de un género musical, a las del reformador étnico o terrorista.

Nos advierte que el fanatismo surge en cualquier sitio y se puede reconocer por la actitud de superioridad moral e intelectual en cualquier temática o situación, al ser intolerante ante la diferencia, rechazar acuerdos e imponerse anulando al otro.

¿Cuál es el origen del fanatismo? Oz supone que la urgencia por “pertenecer a”, lograr que todos “pertenezcan a”, y la convicción de que los demás deben cambiar, pueden explicarlo. Asimismo sospecha que la semilla de esta conducta aparece en casa cuando hay un modelaje insano en la construcción de la identidad; donde en lugar de reconocer la singularidad de los hijos, el progenitor sentencia: “tienen que hacerse como yo”.

Afirma que el fanatismo es más antiguo que toda ideología o credo del mundo, no obstante, propone que la literatura puede ser antídoto parcial, que si bien no lo erradicará, sí puede inmunizarlo. Pero nos previene de no recurrir a cualquier tipo de literatura, pues existen obras que entrañan odio, rechazo, superioridad nacionalista y respuestas unívocas; a la que nos exhorta es a una literatura de lo plural, que nos conduzca, a través de la imaginación, a despertar la empatía y la curiosidad por lo diferente.

En su consideración, volver o descubrir la buena literatura –como la de Shakespeare, Kafka, Gógol, Yehuda Amijai y William Faulkner– propicia revelar aspectos sobre nosotros que desconocíamos y también sobre otros, incluso nos expone a aquello que no queríamos saber, a soluciones que nunca habíamos reflexionado, comprometiéndonos a preguntarnos, ¿cómo sería estar en los zapatos y en la piel de ese personaje?, ¿cómo se sentiría vivir con sus sueños y sus miedos?

La literatura, acorde con esas recomendaciones, nos permite contemplar el resto del mundo y sus culturas, sus semejanzas y divergencias, colaborando a desarrollar la capacidad de reconocer al otro y lo otro.

 

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