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La estrategia y el reto de construir la ventaja competitiva en las empresas

Por 19 octubre, 2021Líderes de Opinión

Mtro. Eduardo Castelo Ceica Docente de CEA y Negocios Internacionales UNIVA plantel Vallarta

 

Toda empresa que compita en algún sector de la economía tiene una estrategia competitiva, ya sea explícita o implícita, la pudo haber desarrollado explícitamente mediante un proceso de planeación o implícitamente en las actividades de sus diferentes departamentos funcionales, lo que rara vez representa la mejor estrategia para alcanzar la ventaja competitiva real, que les permita alcanzar sus objetivos generales con precisión y basados en acciones dirigidas (Michael, 2000).

Es en la planeación, como primera fase del proceso administrativo, donde han de sentarse las bases para preparar a la empresa en su búsqueda de una posición competitiva en el mercado (industria), se trata del esfuerzo de visualizar con claridad, cuáles serán las acciones prioritarias para estar en condiciones de arrancar y operar en una primera etapa, que permita sostener tareas orientadas a dar certidumbre al rumbo trazado por la empresa.

La planeación es esencial para el adecuado funcionamiento de cualquier grupo social, ya que a través de ella se prevén las contingencias y cambios que deben plantearse para asumir las medidas necesarias, y afrontar los nuevos retos (Lourdes, 2012).

Existen empresas que ofrecen bienes y/o servicios que poseen características similares o que se aprecian diferentes, o únicos, y compiten en un mercado, donde los consumidores toman decisiones para adquirirlos. Ante esta realidad, las empresas deben estar atentas a las condiciones del entorno e identificar y analizar el número de competidores y su grado de influencia en el mercado donde participarán, se trata de reconocer el potencial competitivo y la realidad a la que deberá enfrentarse, incidiendo esto en la reducción de la incertidumbre en la toma de decisiones y, dándole un panorama más certero de la realidad que deberá enfrentar a corto plazo, para así, estar en una posición más concreta y objetiva acerca del mercado donde ha decidido competir.

Estos son los primeros pasos de la construcción de una estrategia competitiva, enfocada a la construcción de una ventaja que permita enfrentar a la competencia.

La estrategia competitiva se ocupa en cómo generar una ventaja en el negocio en el que compite la empresa (Henry Mintzberg & Voyer, 1997).

La competitividad, está ligada a diversos factores que impactan en su resultado, estos aspectos incluyen variables que afectan la capacidad para prosperar en el mercado: cualidades del producto, recursos, competencias, capacidades y logros comerciales que representan la diferencia entre un competidor fuerte y uno débil.

Los factores clave de éxito varían de un mercado a otro, e incluso de tiempo en tiempo dentro de los mismos, pues los impulsores de cambios y las condiciones competitivas no son estáticos (Thomson, 2012).

Así que no es suficiente el diseño de una estrategia competitiva, que despliegue factores que permitan poseer una ventaja respecto de las empresas con las que se compite, sino que hay que estar atentos a las señales del entorno, saber leer y analizar las mismas para ajustar, conforme sea necesario, las acciones que redefinan y fortalezcan las ventajas que posee la empresa, de cara a los vertiginosos cambios en el mercado, y la recomposición de la competencia.

La ventaja competitiva se crea y mantiene a través de un proceso altamente localizado, incluso los países más desarrollados no son competitivos en todos sus sectores, por lo que las naciones triunfan en determinados sectores debido a que el entorno nacional es el más progresivo, dinámico y estimulante (Buendía Rice, 2013).

Y entonces, la estrategia competitiva de la empresa, según Porter, debe enfocarse en encontrar una posición en el mercado donde pueda defenderse mejor de sus fuerzas y ponerlas a trabajar en su favor (Hijar Hernández, 2013).

Las dos preguntas fundamentales en que se enfoca la ventaja competitiva son:

¿Cuál es el valor rentable a largo o mediano plazo para un dado tipo de empresa? y ¿Cómo puede cada género de empresa asegurarse de producir y perpetuar este valor? La ventaja competitiva crece fundamentalmente en razón del valor que una empresa es capaz de generar (Robson, 1997).

Como se aprecia la ventaja competitiva se evidencia, a partir de una serie de variables propias de la empresa, combinadas con la apreciación y valoración del entorno de la misma, la cual es altamente cambiante, y que por lo tanto exige a la empresa, estar atenta a los acontecimientos del mercado y aspectos propios del entorno en donde desarrolla sus actividades. Esto refleja la importancia que tienen los elementos exógenos (externos) y endógenos (internos) de la empresa, para trazar tareas y objetivos que permitan la apropiada combinación que derive en su perfil competitivo.

La ventaja competitiva que construyen las empresas, también debe considerar la cultura organizacional, que es una noción usada para referirse a los valores organizacionales de carácter informal, y a las estructuras y prácticas que utiliza la dirección de la empresa para encuadrar a la fuerza de trabajo dentro de un cuerpo más sensible, competitivo y eficiente. La existencia de cultura corporativa fuerte es vista, en este sentido, como un prerrequisito para el éxito en el mercado (Roca, 1998).

Con lo que, es de considerar, que la definición de una ventaja competitiva, directa e indirectamente, va de la mano con una diversidad de aspectos y que incluye, entre ellos a la cultura; llena de símbolos, creencias, valores, filosofía y principios y que es recreada, configurada y alentada por quienes emprenden la empresa, y buscan como fin último, generar beneficios a la sociedad, su entorno y en todos los que participan en su origen, crecimiento, desarrollo y posicionamiento en el mercado.

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