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La cultura mexica en diálogo con los escritos de Juan Rulfo

Zeferino Mixcaltepetl Tancuayalab Del Ángel · Alumni UNIVA Guadalajara

 

Las historias narradas por Rulfo en sus obras literarias, iniciando por la novela “Pedro Páramo”, tienen un vínculo estrecho con la cosmovisión de los pueblos originarios. Esta novela describe la máxima creencia que tienen los pueblos mexicas acerca de la vida después de la muerte física, así como, el diálogo constante entre vivos y muertos que, trae como consecuencia, aceptar sin vacilaciones, la propuesta de Miguel León Portilla de una cosmogonía tripartita: Tlaltipak, Miktlan y Topan. El Tlaltipak es explicado por Portilla como el entorno en el cual viven los seres humanos, que a su vez es efímero. Solamente se vive un poco aquí, para que a la postre la vida continúe en el Topan, lugar donde habitan los dioses, experiencia contada en algunos poemas de Nezahualcóyotl.

A su vez, la novela de Rulfo desglosa una zona rural con un contexto social similar a la zona indígena mexica, que es caracterizada por sus calles de terracería, mujeres abandonadas, enfermedades, alcoholismo y caciquismo; se señala la presencia de un cacique llamado Pedro Páramo y de un sacerdote que, en la novela y en la realidad mexica, representan poder, y casi por regular fungen como explotadores y opresores de los pobres. Rulfo identifica claramente las relaciones de poder en un pueblo asimétrico.

Asimismo, en el cuento “Es que somos muy pobres”, del libro “El llano en llamas”, se profundiza en las peripecias de los pueblos indígenas, dominados por la extrema pobreza, y por si fuera poco, por las fuerzas de la naturaleza que hacen de las suyas para hundirlos más en la miseria. Con esta frase “La cosecha de la cebada se la llevó la creciente del río y el mismo río arrastró a la Serpentina, la vaca que había sido un regalo para Tacha”. En el relato, el padre teme que su hija Tacha se vuelva piruja igual que sus dos hijas mayores; porque en la narrativa de Rulfo, la pobreza es la causante de las decisiones erróneas que toman quienes la padecen. Esta cruel realidad se repite hasta hoy en la Sierra de Otontepec, ubicada en la región norte del Estado de Veracruz, en donde desde luego, varios de sus habitantes han dignificado su humanidad y la pobreza ha sido una motivación para superarse. Ya quedan pocos que creen que ser pobre es voluntad de Dios, y que dicha situación, se deba sufrir de manera estoica, pues el sufrimiento es pasajero y lo que verdaderamente vale la pena es la felicidad eterna que llega con la muerte terrenal. Al contrario, pienso que debemos aprender a vivir el presente.

El indígena mexica, además de ser golpeado por la pobreza (entendida la pobreza como la falta de comida, techo y vestido) se le añade una profunda religiosidad, que en ocasiones raya en el fanatismo. En el cuento “Talpa”, se demuestra lo dicho anteriormente; se hace mención de la virgen de Talpa, como la mejor de todas las que hay en el Tlaltipak. El masehual piensa, cree y la relaciona con la diosa Kuatlikue, quien es dadora de vida, salud y prosperidad. No obstante, Rulfo, desdibuja el poder milagroso de la Virgen de Talpa al relatar que “Tanilo muere con la cabeza sobre sus rodillas”, mientras rezaba al interior del templo que alberga la imagen de la Virgen después de peregrinar por más de un mes de Zenzontla a Talpa, para que sus llagas fueran curadas. Aquí se cumple el dicho tan conocido: la esperanza muere al último.

Talpa, retrata el fervor religioso como el camino para curar los males de los indígenas; incluida la enfermedad. No obstante, a veces no es así. Los milagros de la Virgen de Talpa al parecer no aplican para todos. Tal vez Tanilo haya llegado demasiado tarde o los enredos amorosos de su hermano y esposa hayan provocado la negación para recobrar la salud.

Finalmente, en el cuento “Macario” se retoman los actos religiosos, como prácticas forzadas en los menores de edad, representados en Macario.  Macario es llevado por su madrina al templo para escuchar misa y es amarrado de manos cerquita de ella. Del mismo modo, se hace presente el tema del infierno, purgatorio y el cielo. Al protagonista teme morir, pues eso conlleva a irse derecho al infierno, como si el hecho de estar vivo significara estar en el cielo.

Con respecto a la comida, Macario siempre tiene hambre, no le basta la comida que necesita su cuerpo, pues también tiene hambre de afecto y amor; este segundo aspecto lo sacia con su madrina y nodriza, Felipa. Además, Felipa también amamanta a Macario y este asegura que la leche de una mujer es mejor que cualquier otro alimento. A todo esto, no importa que Macario se acueste sobre algunos costales (símbolo de pobreza) si se tiene comida y cariño.

Empero, en este cuento existe un tema novedoso; muy marcado en el pueblo mexica: las mujeres son las responsables de disciplinar a los hijos, alimentarlos y ofrecer afecto, debido a que los hombres se la pasan en el trabajo. La disciplina impuesta por la madrina es un castigo para Macario y esto lo lleva a querer más a Felipa, quien lo consiente, le prepara la comida y le dedica más tiempo para la convivencia. Se puede inferir que los padres de Macario han muerto, por lo que la madrina se encarga de que este, tenga comida, un lugar para dormir. Dentro de la costumbre mexica, la madrina es vista como la segunda madre, la sustituta de la madre biológica.

Me llama la atención que Macario lave los trastes, pues, es poco común que esta actividad lo realicen los varones, sin embargo, acarrear leña para el fogón sí es un rol propio de los hombres. Desde luego, mi deseo es que los roles laborales carecieran de género.

Xikohtenkatl Tancualyalab Wipῑ

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