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Laura O. Robles Sahagún · Coordinadora de Alumni y Bolsa de Trabajo UNIVA Guadalajara

 

Es impresionante cómo cada día encontramos más sucesos en los colegios, escuelas y universidades, que ponen los nervios de punta a muchos padres de familia. Pareciera que los centros escolares se han convertido en el blanco preferido de la delincuencia.

Niños y adolescentes intoxicados con sustancias prohibidas que al momento no logran ser determinadas por la autoridad, mientras que los padres de familia ya tienen pruebas toxicológicas. Jóvenes estudiantes desaparecidos y por más marchas y reclamos que las comunidades hacen, siguen sin aparece.

Jóvenes vendiendo y consumiendo diferentes sustancias, que van desde la marihuana hasta las más elaboradas. Algunos de ellos aprovechando el uso de cigarros electrónicos que siguen en el mercado. Lo más grave es la normalización que se está haciendo del uso del alcohol, de las drogas y todos los peligros que conllevan los excesos de dichas sustancias.

La oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito, prevé que para el 2030, 25 millones de personas más, van a consumir drogas.

La pandemia trajo consigo un aumento considerable en el uso de Cannabis, principalmente entre jóvenes entre 15 y 24 años de edad que a la vez reportaron problemas de depresión.  El informe sobre el consumo de drogas en México y su atención integral 2019, reporta desde el 2014 que el 3.3% de los estudiantes de 5° y 6° (que están entre los 10 y los 12 años de edad), había consumido droga alguna vez en su vida. Yo me pregunto ¿De dónde sacarán el dinero para comprarla? Porque no creo que lo que sus papás les dan, les alcance para este tipo de compras.

Me surgen otras preguntas ¿Nadie se da cuenta de estos consumos clandestinos? Me queda claro que, si no la compran, es porque alguien se las da para inducirlos a seguir usando lo que sea que les dan y es ahí donde surge la búsqueda de dinero para poderla comprar ¿O acaso no es este el gran negocio del siglo?

Las autoridades deben saber quiénes, dónde y cómo hacen estas transacciones y no hacen nada. Simplemente nadie hace nada. Desafortunadamente México está inmerso en un remolino de inseguridad, de economía en declive y pocas oportunidades para los jóvenes. Ojalá que sean estos quienes se levanten y echen a andar este país que pareciera, va en retroceso en políticas de desarrollo, salud pública y seguridad.

La situación económica de la familia, lo que puede determinar es el tipo de droga o alcohol que se consume, pero ya no se excluye ningún estrato social. Así que, a revisar a los jóvenes para ayudarlos, cuidar de su salud y de su integridad, eso sí depende de todos.

 

Publicado en La Crónica de Hoy Jalisco del viernes, 14 de octubre de 2022.

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